La mayoría de aplicaciones que se puede encontrar en Google Play o App Store tiene acceso a muchos de los datos del móvil sin justificar la necesidad de recoger esa información. Esto es especialmente grave en apps dirigidas a los más pequeños, que podrían sufrir la vulneración de sus derechos sin ser conscientes.

Desde Crónica Global hemos hablado con expertos que han investigado sobre algunas de las apps más habituales en los dispositivos móviles de muchos usuarios de nuestro país que no han cumplido la mayoría de edad.

Pou

Pou es uno de los juegos que se pueden encontrar tanto en el catálogo de Apple como de Google. Se basa en cuidar una mascota alienígena que va creciendo a medida que se le alimenta, y se puede personalizar con un fondo de armario al gusto del usuario.

Esta app tiene acceso a las fotos de los dispositivos móviles, pero también --algo menos habitual-- al micrófono. “En cualquier momento pueden escuchar las conversaciones que los chicos tienen a través del móvil”, explica Bosco Espinosa de los Monteros, Key Presales de Kaspersky Lab, la empresa software internacional en temas de seguridad.

pou

Además, Pou es una de las aplicaciones que se activan mediante alertas si el alienígena tiene que comer. Es decir, el hecho de que la app esté cerrada no significa que deje de tener acceso a la información del terminal.

Sonic

Sonic, el mítico juego de Sega de la década de 1990, también obtiene información del móvil en su versión de app. Entre los permisos a los que tiene acceso se encuentran el wifi, identidad, ubicación, historial de navegación o registro de llamadas.

“No tiene sentido que un juego coja esta información”, insisten desde la empresa de seguridad.

Voltear la botella

Voltear la botella es un juego en el que el usuario debe lograr que este objeto caiga de pie sobre una plataforma tras lanzarlo al aire con un buen juego de muñeca. Cuanto más bancos se suben, más puntos se ganan.

Esta aplicación recolecta datos sobre el wifi y el registro de llamadas. También tiene acceso a las fotografías y toda la información multimedia.

voltear botella

Otras aplicaciones

Este acceso a la información privada del móvil es una tendencia habitual, no solo en los juegos para niños. Las apps de linterna, de las que hay variedad en Google Play y App Store, son otro ejemplo. Estas aplicaciones que, en teoría, solo deberían ofrecer luz, también tienen acceso a la información del terminal como la ubicación o el registro de llamadas.

El editor de fotos Efecto Color también accede a la identidad del dispositivo, al registro de llamadas, a la ubicación y a la información wifi, entre otros.

Meitu

La popular app de fotos Meitu recopila toda clase de datos, incluidos la localización, la lectura, cambio y borrado de datos de la memoria de teléfono, el número de IMEI (identificador único para los teléfonos), entre otros.

Según Kaspersky Lab, la situación es preocupante, porque los desarrolladores de la aplicación no dicen qué hacen con dicha información: “¿La utilizan con fines publicitarios o para algo más? Lo más posible es que sea por la publicidad, pero nada confirma ni desmiente su uso”, explican.

Laxitud en las recomendaciones de edad

Los expertos también señalan las insuficiencias de la legislación con relación a la protección del menor por las escasas recomendaciones de edad en las definiciones de las apps --algo que sí se encuentra en los juguetes de las tiendas--. El dilema, explica el presidente de la sección de Propiedad Intelectual y derechos de imagen del Colegio de Abogados de Barcelona (ICAB), Jordi Bacaria, es que los desarrolladores de este software se basan en la funcionalidad del producto, y no en su contenido. Google Play ha añadido un sistema de clasificación propio llamado Pegi adaptado a los estándares de la industría de cada país. Otras usan un sistema de clasificación desarrollado por CTIA-The Wireless Association y la ESRB que se basa en las clasificaciones de juegos de la ESRB y que les permite a los desarrolladores escoger las clasificaciones apropiadas para sus aplicaciones.

El asunto es complejo, porque son los adultos los propietarios de los dispositivos móviles, aunque luego sean los menores quienes los utilizen. Bacaria asegura que puede haber una “intromisión a la intimidad” si los permisos de la app dirigidas a los menores no se explican con un vocabulario que puedan entender. Además, insiste en que la legalidad vigente impide pedir información familiar a un menor de edad --algo que obviarían al tener acceso a sus fotografías, por ejemplo--.

La cuestión última, según los expertos, es que, pese a que pidan permisos para obtener los datos de los terminales, no hay transparencia a la hora de conocer el uso que se hace de los mismos.