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Estatua de Benito Pérez Galdós en el Parque del Retiro de Madrid / YOLANDA CARDO

Ruta por el Madrid de Galdós

Con motivo del centenario de la muerte del escritor canario, el ayuntamiento de la capital le ha nombrado hijo adoptivo de la ciudad y le rinde merecido tributo con un nutrido programa de actividades

Yolanda Cardo
9 min

Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en mayo de 1843, con tan solo 19 años, Benito Pérez Galdós se trasladó a Madrid para estudiar Derecho. Sin embargo, pronto descubrió que su vocación era bien distinta. Colaboró en distintos diarios y revistas como analista político y crítico literario: El Correo de España, Revista del Movimiento Intelectual de Europa y Las Cortes, y estuvo al frente del diario El Debate. De la mano de Giner de los Ríos comenzó a frecuentar la tertulias literarias, en 1870 publicó su primera novela, La Fontana de Oro, y en 1873 se publica el primer título de los Episodios Nacionales, la serie de novelas históricas que configuran una brillante radiografía política y social de nuestro país durante el convulso siglo XIX.

Cuentan que le encantaba pasear por las calles de Madrid y observar a sus gentes. Edificios, plazas, iglesias, comercios o cafés y, por supuesto, sus habitantes fueron su inagotable fuente de inspiración. Galdós supo como nadie tomarle el pulso a la sociedad madrileña, sus novelas son un callejero costumbrista del Madrid decimonónico. Nada mejor que un paseo por algunos de los emplazamientos más significativos de su vida y de su obra para disfrutar del espíritu de su obra. 

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Edificio de la Real Academia Española (RAE), en Madrid / YOLANDA CARDO

Académico y político

Un buen punto de partida es su estatua, situada en el paseo de Coches del Parque del Retiro. El lugar donde el 4 de enero se dará el pistoletazo de salida de los actos del centenario de su fallecimiento. Este bello monumento se inauguró el 20 de enero de 1919 con la presencia del ya anciano escritor.

Desde aquí, atravesando el hermoso parque, lo apropiado es dirigirse hacia el número 4 de la calle Felipe IV, la sede de la Real Academia Española (RAE). El novelista fue nombrado miembro de la academia el 7 de febrero de 1897 y ocupó el sillón N. Muy cerca se halla el Congreso de los Diputados, en la Carrera de San Jerónimo. No es su faceta más conocida pero el escritor fue diputado varias veces a lo largo de su vida. La primera en 1886 y curiosamente ocupó el escaño por Guayama (Puerto Rico).

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Restaurante Lhardy, en Madrid / YOLANDA CARDO

Gastrónomo y tertuliano

Muchos de los escenarios de la vida de Galdós cobran también protagonismo en sus novelas. El emblemático restaurante Lhardy, en el número 8 de la carrera de San Jerónimo, es uno de ellos. Si además el viajero tiene apetito, este es el lugar perfecto. "Lhardy vino a Madrid a poner corbata blanca a los bollos de tahona", decía Galdós. En sus señoriales salones disfrutaba de su famosos cocidos, hasta el punto de que el famoso establecimiento figura en varias de sus obras.

Una vez repuestas las fuerzas, vale la pena dirigirse hacia la Puerta del Sol, el corazón de la ciudad. En el antiguo número 15 se encontraba el Café Universal (que en la actualidad no existe), uno de los muchos que animaban la vida política y cultural de la villa. El maestro canario era asiduo a sus estimulantes tertulias.

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Librería Pérez Galdós, en la calle Hortaleza de Madrid / YOLANDA CARDO

Librería Galdós

Desde aquí el visitante puede dirigirse, por la calle Montera, hacia la Gran Vía donde comienza la calle Hortaleza. En el número 5 abrió sus puertas en 1942 la Librería Galdós. Un pequeño templo literario consagrado a ediciones antiguas, libros agotados o descatalogados y de segunda mano, muchos tesoros por descubrir entre sus viejas estanterías.

Sin abandonar esta calle, a pocos metros, se llega a la calle que lleva su nombre. Pequeña, muy bulliciosa, la calle de Benito Pérez Galdós comunica dos arterias muy concurridas del centro de la capital, Hortaleza y Fuencarral. Al remontar esta última se llega a la glorieta de Bilbao, a las puertas del icónico Café Comercial inaugurado en el año 1887, famoso por sus tertulias, muy frecuentado por el novelista.

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La calle Benito Pérez Galdós, en Madrid / YOLANDA CARDO

Sus lugares de residencia

Si no se quiere hacer el siguiente recorrido a pie, se puede tomar el metro en la misma glorieta de Bilbao. La línea 4 lleva hasta la estación de Argüelles. En este barrio, concretamente en la calle Hilarión Eslava 7, vivió el autor de Doña Perfecta, la última etapa de su vida y aquí fue donde murió un frío 4 de enero de 1920. Una placa señala el punto exacto.

Este fue su último lugar de residencia en Madrid pero hubo más: la calle de las Fuentes número 3 (la primera), Serrano número 8, frente al actual museo Arqueológico, o el número 2 de la cercana plaza de Colón.

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La calle Toledo, desde la Plaza Mayor de Madrid / YOLANDA CARDO

Sus personajes: guías de excepción

Son numerosos los rincones madrileños que inspiraban al autor. La figura de Galdós está íntimamente ligada a la ciudad de Madrid y viceversa. De su pluma nacieron personajes inolvidables como Fortunata y Jacinta, Ramón Villaamil o Máximo Manso. En el año de su centenario, algunos de estos protagonistas tomarán las calles, en forma de efímeras estatuas, para guiar al visitante a través de todos esos escenarios tan galdosianos.

Quizá una de estas figuras se asiente frente al Teatro Español, en la popular plaza de Santa Ana. En este marco se estrenaron algunas de sus obras teatrales como Doña Perfecta, Electra o El abuelo.

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El restaurante Botín, en Madrid, y la placa en honor a Galdós / YOLANDA CARDO

Callejear y dejarse llevar

Un agradable paseo acerca al flaneur hasta la plaza de Pontejos, detrás de la Puerta del Sol. Justo ahí domicilió Galdós a los de Santa Cruz, la familia burguesa de Fortunata y Jacinta, y no lejos de allí, en la Cava de San Miguel junto a la plaza Mayor, a la humilde Fortunata. Las dos protagonistas femeninas de, para muchos, la mejor obra del autor. También aparece en el libro el restaurante Botín, todo un clásico de la capital ubicado en el número 17 de la calle Cuchilleros. Una placa en su fachada recuerda este detalle de la famosa obra.

En realidad, casi cualquier lugar puede transportar al universo Galdós: la calle de Toledo, la de San Bernardo, el barrio de la Latina o el de los Miaus (calle del Pez, Malasaña y Conde Duque). Tan solo hay que callejear para encontrarlo.