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Centre Picasso de Gósol / AYUNTAMIENTO DE GÓSOL

Gósol, el pueblo que cambió a Pablo Picasso

Pablo Picasso encontró la inspiración en Gósol, un pueblo del pirineo catalán que sentó las bases de su arte

Carlos Aguado
5 min

Pablo Picasso es uno de los grandes artistas que ha tenido España. Nacido en Málaga el 25 de enero de 1881, su trayectoria profesional como pintor y escultor fue evolucionando en las distintas etapas de su vida, haciendo todavía más enriquecedor el conjunto de su obra. Aunque se le recuerda por ser la máxima expresión del cubismo y por sus cuadros más emblemáticos, como el Guernica o Las señoritas de Avignon, la vida del artista está llena de obras, alguna de ellas con esencia catalana.

Pocos saben que Picasso estuvo en Gósol, un municipio de la comarca del Bergadá, en Lleida. De menos de 250 habitantes, Gósol podría ser uno más de los cientos de pueblos que desaparecerán de la geografía en los próximos años, pero todavía tiene un hilo que lo ata a la vida gracias a Pablo Picasso. Tan solo tres meses de 1906 hicieron falta para que el malagueño marcase en rojo el pueblo en el mapa de España, ya que se convirtió en un momento clave en la vida del artista. Allí estuvo con su compañera, Fernande Olivier, con quien tuvo que recorrer el último tramo del viaje con caballos y una mula para llevar la poca ropa que portaba, el caballete, los pinceles y las pinturas que nunca le abandonaban.

El Centre Picasso de Gósol

A su vuelta a París, portó consigo una buena cantidad de cuadros que había realizado durante su breve estancia en Gósol. Tanto su compañera, Fernande Olivier, como el propio pueblo, sus gentes y todo lo que lo rodeaba le sirvió de inspiración para dar rienda suelta a su arte. En total realizó 302 obras en los ochenta días que pasó en este pueblo del pirineo catalán, sentando las bases para su etapa artística a comienzos del siglo XX, la más importante y que más relevancia ha tenido.

Un toro con el 'Guernica' de Picasso / PIXABAY

Un toro con el 'Guernica' de Picasso / PIXABAY

Situado prácticamente en el centro de Gósol, el Centre Picasso que se encuentra ahí busca dar al visitante una perspectiva de lo que vio y sintió el pintor durante esos días, tratando de desvelar el motivo por el cuál fue un momento crucial en la vida y obra de Picasso. La Cal Tampanada, la única taberna que existía por aquel entonces en el municipio, fue el lugar en el que se alojó. Durante su estancia, cambió la paleta de colores a la que estaba habituado, así como la forma en la que dibujaba las estructuras craneales en sus pinturas. Poco a poco, las caras iban tomando una forma más poligonal, anticipando el estilo cubista que sería su seña de identidad en los años venideros.

Un viaje para encontrar la esencia de Picasso

Gósol merece ser visitado por todo aquel que quiera buscar la misma inspiración que sirvió a Picasso para reinventarse. No en vano, el pintor viajó allí por recomendación de un amigo, ya que era incapaz de terminar el retrato que le había sido encargado por Gertrude Stein, su primera mecenas. Tras posar para el malagueño más de noventa veces, Picasso decidió tomarse un descanso y buscar la inspiración en el pueblo catalán, terminando el cuadro con el nuevo estilo un año después de haberlo comenzado.

Escultura de Picasso / PIXABAY

Escultura de Picasso / PIXABAY

Gósol es un pueblo que vive prácticamente por Picasso. El espacio dedicado recoge algunas de las obras que realizó durante aquel periodo, aunque también se pueden encontrar otros atractivos más allá de quedarse aferrado al artista. Las ruinas del castillo de Gósol, que todavía conserva para parte de la muralla, así como la ermita del Roser y la iglesia de Sant Fracesc de Sorribes merecen una visita, completando la agenda para una escapada de un día. De querer alargarla, el paraje natural que rodea el entorno, a los pies del Pedroforca, es la mejor opción. De esta forma, Gósol se convierte en un lugar perfecto para los amantes del turismo cultural y del senderismo.