Fatboy Slim en el Festival Vida CEDIDA
La sencillez del Festival Vida se reivindica entre las quejas de Amaia y la fuerza de Fatboy Slim
Esta nueva edición reune de nuevo a unas 32.000 personas en medio del Tour de France con actuaciones de Yerai Cortés, Lia Kali y Guitarricadelafuente
El Vida Festival ha cerrado una nueva edición, y ya van 12, con un cartel completamente variado y apto para todos los gustos. Lo confirman los 32.000 asistentes que han vuelto esta edición, cifra que se mantiene estable desde 2024.
A sus organizadores les parece bien. Llevan años insistiendo en que prima más la calidad de las actuaciones y del evento que la cantidad de personas aglomeradas en pleno verano. Y así sucede.
En la edición de este 2026 no han faltado las bandas catalanas como Ludwig Band, Fades, Greta y tantas otras. Tampoco el indie español de la mano de Sidonie o el más mainstream y moderno de Guitarricadelafuente, Lia Kali y Amaia. Y así, el público es el que es.
Jóvenes modernas, vecinos del Garraf y el Penedès, fans de algunas bandas que no se pierden ni una actuación de sus ídolos allí donde vayan y hasta mayores que acuden allí en familia, para estar con sus hijos y nietos.
Público diverso, espacio para todos
Los primeros se sientan en las mesas de los food trucks, los otros se levantan más a menudo a seguir a lo suyo.
El Vida es un lugar para todos ellos. Pero también para los que quieren disfrutar de la música, sea la que sea, en un ambiente apacible y sin aglomeraciones.
Yerai Cortés
Así, lo sintió Yerai Cortés que, en la noche del sábado se puso más íntimo en el escenario de El Vaixell que en la Sala Apolo de Barcelona.
Si cuando acudió al Primavera a la Ciutat fue con seis cantantes y una gran puesta en escena, para este fin de semana solo vino con un micro y una guitarra. No le hizo falta más tampoco.
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El sonido de sus cuerdas resonaba entre los árboles de El Bosc y se extendía cual sonido de las hadas del bosque.
Claro que uno puede dudar de si se adaptó al lugar o al presupuesto, si horas después iba al concierto de Amaia.
Las quejas de Amaia
Hasta en varias ocasiones la cantante pidió un foco frontal que le iluminara mejor el rostro que las luces del escenario principal.
Al parecer, la artista tuvo "mucho tiempo" para maquillarse, cosa que agradeció, y quería lucirlo. Lo hizo, pero quería más. Tuvo que conformarse y sugerir que "para el año que viene haya uno".
Un espacio especial
La verdad es que la cantante estuvo muy verborreica, tal vez de más, pero sus fans agradecen esas salidas de tono o "metidas de pata", como ella misma admite.
Sea por presupuesto o no, el Festival Vida apuesta mucho más por disfrutar del espacio de la Masia d'en Cabanyes que por los grandes cabezas de cartel internacionales. Y es de agradecer, porque tampoco es que se estén de nada.
Espacio del Festival Vida
Es cierto que este año no hay festival donde no esté Guitarricadelafuente, pero tampoco cabe duda de que es el hombre de moda. Y el Vida lo tuvo el viernes.
El otro gran nombre se lo dejaron para el fin de fiesta. Fatboy Slim dio el colofón final a tres días donde la música y su público fueron protagonistas. El DJ y el público estaban completamente entregados, se notaba. El calor no importó, sólo la música que hacia saltar a los asistentes hasta las 4.15 de la madrugada.
Cosas a mejorar
Es cierto que la experiencia de los baños siempre es mejorable, pero las áreas para sentarse y comer son de agradecer cuando la jornada puede alargarse cerca de 10 horas.
Tampoco ha ayudado mucho la coincidencia con el Tour de Francia. No era poca la gente que el sábado se iba antes del final con el pretexto de ir a coger sitio al día siguiente para ver pasar a los ciclistas.
La esencia del vida
Lo que sí es ya una deuda pendiente es la coordinación de las actuaciones. La electrónica del espacio Vida Club se coló en más de una ocasión en el concierto de Amaia, hasta el punto de que ella se giró en alguna ocasión para saber de dónde venía la música.
Pero esos son detalles menores. En el Vida todo se perdona, es un festival joven, en crecimiento y modesto. Su esencia es un poco como la guitarra flamenca de Yerai Cortés: sencilla, pero disfrutona y, sobre todo, cercana al público y a su emoción. Este es el éxito del festival.