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Hacer de la poesía el eje vertebrador de la sociedad catalana. Ese es el objetivo del grupo de aficionados que ha decidido recuperar la asociación que en 1921 fundó el poeta noucentista por excelencia, Josep Carner (1884-1970).

La iniciativa nació en 2024 de la mano de cuatro estudiantes de Filología Catalana de la Universitat de Barcelona, inspirados por una asignatura sobre el Noucentisme impartida por el crítico y editor Jordi Marrugat. Dos años después, la entidad supera ya la treintena de miembros, de todas las edades y condiciones, según explica a este medio su presidente, Aarón de Balaguer.

“Nuestro objetivo es terminar la empresa que empezaron los noucentistas, pero no quedarnos solo con la clase acomodada de Barcelona, que era el objetivo que tenían ellos, sino ampliarlo a otras clases sociales, además de a otras ciudades y pueblos de Cataluña", afirma.

Algunos de los miembros fundadores de la Associació Societat Literària Amics de la Poesia Cedida

Verdaguer y Carner

Siempre que pueden se reúnen en la librería Ona de Barcelona para hacer lo que más les gusta: leer y recitar poesía. Sus autores de referencia son los mismos que aparecen en su logotipo: Jacint Verdaguer y Josep Carner.

La actividad del grupo no se limita a los recitales. También impulsan iniciativas como 'Poesia al Ferrocarril', un proyecto que busca hacer de la necesidad virtud al convertir el transporte público —“que tan mal funciona”— en un espacio de lectura de poesía. Asimismo, han celebrado la segunda edición de sus 'Jocs Florals', certámenes literarios cuyo origen se remonta a la Edad Media, recuperados en el siglo XIX (y ahora otra vez por ellos). Ahora el grupo busca abrir una cuenta bancaria que les permita acceder a subvenciones de la Generalitat y destinar premios a los ganadores.

Cartel de la Associació Societat Literària Amics de la Poesia Cedida

Contra el romanticismo

El Noucentisme fue un movimiento cultural catalán que surgió como reacción al romanticismo y al modernismo. “Reaccionaron contra el populismo, las ilusiones románticas y los ensueños modernistas”, explica el escritor Ferran Toutain, autor junto a Xavier Pericay de El malentès del noucentisme (Proa).

“Su objetivo era construir una cultura elevada, sustentada no solo en la poesía, sino también en el racionalismo, la ciencia y, sobre todo, en la tradición grecolatina”, añade.

El principal impulsor político del movimiento fue Enric Prat de la Riba, presidente de la Mancomunitat de Catalunya, el organismo de autogobierno que precedió a la Generalitat. Bajo su mandato se creó el Institut d’Estudis Catalans, concebido como una institución equiparable a las grandes academias europeas y destinada a fomentar la investigación científica y las humanidades.

La poesía en el centro

Pese a reivindicar el legado noucentista, los miembros de la asociación insisten en que no responden a ninguna ideología política. En sus sesiones de lectura tienen cabida todos los poetas: desde Jacint Verdaguer y Josep Carner hasta Federico García Lorca o T. S. Eliot.

“Nos sentimos noucentistas en la medida en que queremos hacer de la poesía el eje vertebrador de la sociedad. Porque, por encima de todo, de eso trataba el Noucentisme: además de poner orden y dotar a la lengua de una gramática, aspiraba a situar la poesía en el centro de la vida colectiva”, concluye Aarón de Balaguer.