Publicada

Carlos Cuevas no se detiene, ni quiere. No ha pasado ni medio año y ya se le ha visto en tres películas: La fiera, ya estrenada en cines; El anfitrión, que se estrenó en el Festival de Venecia y pasó por el BCN Film Fest; y ahora llega Cowgirl, también presentada en el citado certamen barcelonés.

Es lo que vendría a ser un actor todoterreno o, como se le llama en el sector, versátil: puede hacer de todo. Tras la adrenalínica La fiera, Cowgirl es todo lo contrario, un filme que transcurre en un mundo rural, donde la pausa impera y las preocupaciones son otras.

La cinta, dirigida por Cristina Fernández Pintado y Miguel Llorens, sigue la historia de Empar, una granjera de 60 años que desea que su amada vaca quede embarazada antes de morir para que dé más leche y tiene que recurrir a un ex, recién regresado de las Américas, para que le eche una mano.

Esa expareja es, en la ficción, Pep Munné, pero hay otro hombre en la ecuación: Carlos Cuevas. Él hace de Riqui, un joven que llega de golpe al pueblo huyendo de la ciudad y con el que la protagonista entabla una peculiar relación.

Cowgirl

Cowgirl es, sin duda, algo distinto a lo que se suele ver en la gran pantalla y en el cine español. “Aporta una mirada más rural, más pausada; una reflexión sobre el entorno, sobre la animalidad, sobre relaciones entre personas de diferentes edades, sobre las segundas oportunidades, sobre el amor y el deseo en la tercera edad”, anuncia el protagonista de Merlí.

Eso le parece atractivo por varias razones. Primero, “porque explica una realidad de nuestro país que es real y solo por eso ya nos debería interesar”. “Además, habla de gente madura y gran parte del público del cine de este país es maduro”, añade.

La madurez en el cine

“A veces estamos muy obsesionados con hacer cosas para los jóvenes, porque pensamos que son el motor, y si miras a la gente que va al cine, son ellos quienes más van y ha de haber películas para ellos, para que se sientan reflejados en los personajes protagonistas”, reflexiona.

Otra cosa que tiene Cowgirl es su mirada sobre la vida en el campo. “Se enseña el mundo rural sin romantizarlo”, con todo lo duro que resulta, apunta Cuevas. Pero también como un espacio donde las relaciones entre las personas son más cercanas y están muy conectadas con la naturaleza.

Isabel Rocatti en 'Cowgirl' FILMAX

Se ve en el personaje de Empar, que cambia su carácter arisco de la misma manera que le pasa a su vaca durante el proceso del embarazo. También este mundo cambia a Riqui, a pesar de venir de un lugar muy distinto.

¿Esa conexión con la naturaleza es realmente así? Cuevas admite desconocerlo, aunque tiene claro que “está bien que no nos pongamos tan en el centro y escuchemos más el entorno”. “Suficientemente alienados estamos ya en la ciudad como para estar alienados del mundo en general”, remata.

¿Pueblo o ciudad?

Aunque él confiesa que lo de irse de Barcelona no va mucho con él. “La tentación está ahí. Hasta que tengo ganas de ir al cine y al teatro, y te has de quedar”, confiesa con una sonrisa.

El problema, tal vez, es que está “muy desconectado de la naturaleza”, como él mismo reconoce, “pero tengo ganas de conectarme. Por eso, cuando veo oportunidades como estas, intento acercarme”.

Cuevas y la elección de proyectos

Aunque hay más razones. Durante un encuentro con Crónica Global en el marco del BCN Film Fest, el catalán contó cómo decide meterse en un proyecto.

Yo me hago dos preguntas cuando hago un proyecto: ¿qué me aporta a mí? y ¿qué aporta al mundo? Y a mí esta película me aportaba la oportunidad de rodar un personaje diferente de los que venía haciendo: rodar el mundo rural, una peli de autor pequeña, dirigida por una mujer, protagonizada por una mujer mayor también…”.

Carlos Cuevas SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

¿Y al mundo?

Precisamente eso también: una película con un referente femenino, adulto, maduro; una película que enseña el mundo rural sin romantizarlo. También habla sobre las segundas oportunidades, sobre cómo nos podemos acompañar con gente de otras generaciones, que es muy bonito.

¿La pregunta de “qué aporta al mundo” es algo frecuente en el mundo de la actuación?

Yo creo que sí. O sea, tú puedes entender el mundo desde la competición o desde la colaboración. Yo lo entiendo desde la colaboración, viendo qué piedrecita ponemos en el mundo, cómo se suma, hacia dónde rema… ¿Rema hacia un discurso que yo defiendo, hacia un mundo que a mí me gustaría? Y si la respuesta es que sí, por eso lo acompaño.

Pero no me va a negar que el cine también tiene algo de competición: ser la peli más taquillera, más premiada, el actor o actriz más reconocido. El mundo de los premios está ahí.

A mí eso me genera más conflicto. Yo creo que tenemos que entenderlo como algo más horizontal y más colaborativo.

Carlos Cuevas en 'Cowgirl' FILMAX

Eso no quita que Cuevas no se proponga retos profesionales ambiciosos. Tras el estreno de Cowgirl este 22 de mayo, llegará El anfitrión, una cinta protagonizada por Willem Dafoe rodada en inglés y en Grecia. Un proyecto al que se lanzó de cabeza.

“Me llegó dos años antes de que se rodase. Se estaba todavía financiando. Firmamos una carta de interés conforme lo queríamos hacer. Y la verdad es que yo me había olvidado del proyecto hasta que nos llamaron diciendo que se había levantado y que grabábamos en cuatro meses”, revela.

El anfitrión

Y cumplió con lo firmado. “Nos fuimos a Grecia y fue un privilegio total. Hemos estado dos meses grabando allá. ¡Fue precioso!”, exclama entusiasmado.

“Tuve la oportunidad de grabar con gente de casa, querida, como Emma Suárez o Francesc Garrido, pero también con la bestia de Willem Dafoe”, señala. Un actor que no es lo que parece, según Cuevas.

Willem Dafoe

“Es muy inspirador ver a alguien de su edad y de su trayectoria con tanto amor por el oficio, con tantas ganas de seguir aprendiendo y de seguir trabajando, y con tantas ganas de seguir enseñando también y compartiendo con los de alrededor”, describe. “Es un tipo súper cercano, súper familiar y un maestro total”, concluye.

En resumen, todo salió a la perfección: rodar en el extranjero y en otro idioma que no es el suyo es algo que cada vez le llama más la atención.

Willem Dafoe y Carlos Cuevas BCN FILM FEST

“Cada vez tengo más ganas, no por una ambición de estar en todos lados, sino por lo que me aporta a mí y lo que aprendo: conocer gente de otros países, de otras culturas, de otros acentos, de otras lenguas”, indica.

“Me parece riquísimo como ser humano y eso nos lo permite nuestra profesión. Y explicar discursos de otros lugares, historias de otros lugares. Me gustaría mucho”, sentencia.

Rodar en otras lenguas

Y no solo en inglés. “Yo hablo italiano y ahora me estoy poniendo con el francés. Me gustaría mucho”. Señala que “hay actores que admiro mucho que han tenido carrera fuera, como Sergi López, Àlex Brendemühl o Daniel Brühl”, por ejemplo.

Lo dice completamente motivado. “Hay mucha gente que trabaja en otros países y a la que eso le ha generado muchos beneficios. Y me encantaría poder hacerlo”, prosigue emocionado.

Carlos Cuevas SIMÓN SÁNCHEZ Barcelona

A él no se le caen los anillos. Hace de todo. “La versatilidad es una virtud. En nuestra profesión y en este país, donde tampoco hay una industria tan grande como para poder hacer solo teatro o solo cine de autor... yo creo que está bien que tengamos cintura, que podamos hacer varias cosas, diferentes medios, diferentes géneros, porque también es muy agradable”.

Teatro y otros proyectos

La palabra teatro resuena. Hace poco, pero cuando lo ha hecho, como en el caso de Jauría o L'herència, ha tenido un éxito descomunal. Algo que no relaciona solo con su fama. “No, estoy sabiendo elegir, creo. Tengo el privilegio de que me lo propongan y yo supongo que tengo buena intuición”, asegura.

Y no lo va a dejar. L’herència regresa la temporada que viene a Barcelona, tiene cuatro películas y dos series por estrenar y no quiere ni oír hablar de detenerse: “No me hagas parar ahora”, exclama.

Noticias relacionadas