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David Selvas JOAN COLÁS

Creación

David Selvas: “Hoy es mucho más difícil educar a un niño que a una niña porque han de ser más valientes para romper con los estereotipos”

El actor y director de escena catalán estrena 'Perfectes desconeguts' en el Teatre Poliorama de Barcelona

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David Selvas está imparable. Tiene todas las entradas vendidas de Els fills, obra de Lucy Kirkwood que protagonizan Emma Vilarasau, Mercè Arànega y Jordi Boixaderas en La Villarroel de Barcelona. Y, mientras, estrena otra.

Perfectes desconeguts, de Paolo Genovese, aterriza por primera vez en la capital catalana de la mano de este director de escena catalán. Lo hace con Eduard Farelo, Biel Duran, Marta Bayarri, Júlia Molins, Albert Prat, Vanessa Segura y Cristian Valencia.

Un drama y una comedia. No se contraprograman, se complementan o se doblan. “Eso pasa como pasa, las fechas las eligen los teatros”, detalla. Eso sí, “nosotros estamos contentos y felices de poder exhibir y yo, hasta el año que viene, hasta abril, no volveré a hacer nada más”, avanza entre risas.

Que él y su productora, La Brutal, estrenen es sinónimo de que un teatro fresco y con espíritu joven llegue a las carteleras. Lo hizo con clásicos como La importancia de llamarse Ernesto y Romeo y Julieta y lo hace ahora con una obra como Perfectes desconeguts, donde el móvil es protagonista, casi.

Escena de 'Perfectes Desconeguts'

Escena de 'Perfectes Desconeguts' DAVID RUANO

Usted lo llama “teatro popular”, calificativo que tiene connotaciones negativas. ¿No le da miedo?

Bueno, Shakespeare era popular, quería que sus obras las viera la máxima gente posible y eso no quiere decir que no haya versos, pensamientos, ética, moral y estética que nos siguen iluminando, enamorando y seduciendo.

Teatro popular quiere decir tocar temas universales con rigor, con profundidad, sin ser extremadamente intelectual. Por lo tanto, no demanda un esfuerzo ni resulta aburrido.

A mí me gusta ver también esos espectáculos que me hacen pensar mucho y que no tienen en cuenta el ritmo o incluso al espectador. Pero si Hollywood solo hiciera películas de arte y ensayo haría un flaco favor a la industria y a la cultura, en el fondo.

Lo importante es que haya más cosas en el ecosistema y que el espectador tenga más lugares donde ir.

Otra cosa que comparten las dos obras que tiene en cartel es el secreto casi como eje central. ¿Qué los hace tan interesantes a nivel teatral?

Es un poco el misterio de todo. El misterio está en la raíz de la vida: el gran misterio de la vida es la muerte. Todo está construido sobre este gran misterio del cual nadie de este mundo puede decir qué hay después. Eso está en el ADN de nuestro ser.

Por lo tanto, cualquier gestión de este secreto, que también se particulariza en cada caso, nos despierta interés, morbo y mil mecanismos que son profundamente teatrales y humanos.

Y en este caso el secreto está en un móvil, que juega un papel relevante.

Es el vehículo de la obra, sin duda. Además, cuando Genovese la escribió cogió esta moda, la cristaliza y la convierte en un artefacto teatral. Hay algo de esto que nos define ahora. La típica cena de amigos pasa a ser otra cosa gracias a estos móviles. Es el gran diferenciador, al menos en esta obra.

¿Y esta tecnología, el móvil, nos ha complicado o facilitado más la vida?

Nos la ha complicado más porque nos permite ser lo catastróficos que somos en más sitios. La tragedia que ya es intentar hacer malabares con tu vida se vuelve más complicada todavía porque tienes un espacio más donde hacerlo.

¿Y hace más fácil o difícil guardar los secretos?

Mucho más difícil.

¿Son necesarios estos secretos?

Va con la personalidad de cada uno. Cada uno que diga lo que cree que tiene que decir. Para mí, ir con la verdad por delante a capa y espada tampoco sirve de nada, porque tal vez tú tienes opiniones sobre mí que, punto uno, no te las he pedido; punto dos, no me interesan; y tres, ya está. Esta voluntad de decir la verdad constantemente es un error.

David Selvas

David Selvas LENA PRIETO

Usted, junto a Llàtzer Garcia, ha cambiado un poco la obra. Comentaba en rueda de prensa que han cambiado las masculinidades que salían en la obra original de Genovese, que es de 2006. ¿Han cambiado tanto en realidad? ¿Se ha conseguido en estos años cambiar esta masculinidad?

No, creo que hay un cierto lavado de cara en relación con la masculinidad, pero yo mismo me encontré hace poco con un señor que afirmaba que un chiste sobre un señor gordo que contaba una chica él no lo podría decir. Pero a ver, ¡si habéis estado diciendo esto sobre las mujeres toda la puta vida!

Venimos de donde venimos. Y ahora, los que hemos sido objeto de mofa podemos estar mofándonos de los que lo habéis hecho. Y tenéis mucho campo donde correr.

La obra de hecho se centra en los estereotipos de las parejas heterosexuales. ¿También es momento de reflejarlos?

¡Es que creo que es mucho más difícil! Hoy es mucho más difícil educar a un niño que a una niña porque, en el fondo, han de ser más valientes para romper con los estereotipos que están ahí constantemente.

Mi hija todavía me ha dicho que hay un juego en el colegio que dice: “maricón, quien se mueva”, y los niños se quedan quietos. No dicen “heterosexual quien se mueva”. Esa masculinidad está ahí y esos niños tendrán, sin duda, comportamientos machistas y homófobos en algún momento de la vida. Ya lo están teniendo, de hecho. Porque está interiorizado y seguirá estando ahí mucho tiempo, por lo tanto eso nos tiene que hacer más fuertes.

Claro, pero se quejan. ¿Es ese miedo de la masculinidad frágil que le llaman? ¿Miedo a sentirse reflejados?

Para mí es guay eso. De hecho, lo que queremos en esta obra, aparte de que la gente se lo pase bien, es que haya una cierta reflexión sobre la microhomofobia, el microrracismo, los micromachismos. Igual no tan grandes, pero que igual pueden cambiar. Porque aquí, quien tiene que cambiar, sin ninguna duda, son ellos.

¿Es más fácil con el humor? Las obras de La Brutal, y esta es otro ejemplo, apuestan por la comedia.

Es que el humor va ligado a la inteligencia. No tomarse en serio y tomar distancia es sano. Si los personajes son más o menos inteligentes y el espectador también, te dan una mirada crítica de ellos mismos y de uno mismo. Eso abre la puerta al humor y a hacer el ridículo. Mira a Oscar Wilde: se puede hablar seriamente de una cosa y tener sentido del humor sobre ella.

Escena de 'Perfectes Desconeguts'

Escena de 'Perfectes Desconeguts' DAVID RUANO

Eso, además, va con otro factor que está en el ADN de La Brutal: acercar al público joven al teatro. Han versionado a Wilde, a Shakespeare… ¿Es una misión que se propusieron desde el inicio?

Es una voluntad absoluta intentar que esto sea así. Las adaptaciones que hemos hecho de clásicos siempre han ido en esta dirección: que la gente joven, y no tan joven pero que tenga el primer contacto con ese texto, no piense que eso fue escrito hace 400 años. Y yo creo que es una de las cosas más bonitas que nos han pasado. Hay estudiantes que han venido a ver Romeo y Julieta y, pese a ser en verso, han reconocido que son cosas que les pasan a ellos.

Y La Brutal no es original en eso. Ha habido señores que lo han hecho antes. La lástima es que normalmente siempre fueron señores que nos han explicado cómo éramos y desde hace mucho tiempo. Ahora nos falta el otro relato, que es que las señoras nos expliquen cómo éramos y que intenten mover las cosas hacia otro lado, porque demasiado a menudo nos lo han explicado los hombres.

En este caso es un hombre quien lo ha escrito, pero lo han adaptado. ¿Ha sido crucial poderlo hacer?

Ha sido básico. Para mí la mejor peli es la italiana, aunque no las he visto todas, porque está todo sobre lo que quiere hablar Genovese. Pero sí que yo no me reconozco con ese grupo de amigos, que retrata. Lo entiendo sabiendo que son italianos, pero está profundamente desequilibrado; es decir, los hombres tienen un rol, las mujeres tienen otro… y aunque las mujeres son fuertes están en unos lugares que yo no los reconozco mucho.

Esta voluntad de reconocerlos es lo que con la que hemos trabajado y creo que es lo que le da una actualidad que tal vez el texto no tiene lo suficiente.

En cualquier caso, no es la primera vez que trata de adaptarla, ¿es así?

Sí, lo tuvimos hace un par o tres de años. Lo intentamos y teníamos hasta teatro, pero no teníamos el reparto para hacerlo e hicimos Les Bàrbares.

¿Y vienen más cosas?

Volveremos el año que viene con Els fills. Les Bàrbares irán a Madrid y como actor, empiezo a ensayar el lunes ‘L’autora’, que se estrena el mayo en el Teatre Lliure y en octubre-noviembre.

¿Es fácil ponerse a actuar siendo director?

Bueno, es más difícil de conciliar. Se vive más bien como director, pero se pasan más nervios, pero yo me considero un actor que dirige.