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Yennifer Jaramillo nació en Cartago Valle, un pequeño pueblo de Colombia. Estudió Artes Visuales en su país natal y posteriormente se trasladó a Barcelona. La capital catalana le cambió literalmente la vida. Conoció a su esposo, también animador, y fue precisamente verle trabajar lo que despertó su curiosidad por esta profesión. “Cuando le veía trabajar le decía: ¡Me encanta lo que haces! Creo que yo podría dedicarme a esto. Me gustaba muchísimo”, cuenta a Mujeres en Crónica.

Dicho y hecho. Se matriculó en la Pepe School Land, de Daniel Martínez Lara, y desde 2021 se dedica “felizmente” a la animación en una ciudad que le encanta y que se presta a muchas oportunidades laborales y de mercado de un sector en auge. Aunque reconoce que llegar a este punto no fue un camino precisamente fácil. “Aprender animación fue algo que se me hizo muy cuesta arriba. Pensé que sería más intuitivo y luego te das cuenta que hay una exigencia más allá de lo técnico”.

Además de la parte técnica y creativa, ¿por qué se requiere controlar otros aspectos?
Más allá de crear, es entender cómo funciona el movimiento. A veces no lo pensamos pero en realidad hay un orden para mover las cosas. Un movimiento desencadena otro, debe haber un flujo coordinado para que se vea natural. Aspectos invisibles pero necesarios. Para mí, aprender e interiorizar esa parte del proceso fue lo más difícil de todo el aprendizaje.
Trabajó en la serie animada Catwalk, premiada en el Next Lab Generation 2024. ¿Cómo recuerda aquella experiencia?
La experiencia de Catwalk fue muy bonita porque tuvimos la suerte de que la gente que trabajamos en el proyecto nos conocíamos. Es un proyecto independiente que nació con mucho cariño. Todos queríamos que quedara bonito más allá de que saliera, se pudiera vender o que fuera premiado, había un amor compartido por la creación. Todos los que estuvimos involucrados nos esforzamos para conseguir un buen resultado. Es una de las experiencias más bonitas y lo mencioné precisamente en la Setmana del Talent Audiovisual organizada por el Clúster Audiovisual de Catalunya.
En ese encuentro, usted participó precisamente en unas jornadas para visibilizar el talento femenino en una profesión mayoritariamente masculina. ¿Hay muchas mujeres interesadas?
Sí, es increíble, la verdad es que es muy alentador ver cómo las mujeres se van abriendo paso en este mercado que, como dices, se considera mayormente masculino. Por ejemplo, en el equipo de Catwalk la mayoría éramos mujeres. No era la intención, pero acabó pasando. Y es bonito encontrar eso.
Como también lo es ver cómo en las aulas de estudio hay cada vez más mujeres. Eso significa que en un futuro, en las producciones, habrá cada vez más equipos con un alto porcentaje de mujeres. Eso es una buena noticia. Además fue muy gratificante ver a tanta gente con ilusión que es algo muy fácil de perder durante la trayectoria laboral de cualquier profesión. En cierto modo supone una inyección de ilusión y optimismo para mí también.
Se aprecian muchas diferencias en las producciones hechas mayoritariamente por hombres y para hombres y las producciones hechas para mujeres o por mujeres.
Totalmente. Parece un discurso fácil, pero la verdad es que es así. Se nota no solo por el cuidado que le ponemos a las cosas, sino por el equilibrio que supone contar con un equipo mayoritario femenino. Desde cómo solucionar los problemas que surgen durante la producción hasta cómo gestionar todo tipo de dificultades. Cuando hay más mujeres en los equipos los problemas se resuelven con más facilidad, hay otra energía. Personalmente, tengo la sensación de que hay menos lucha de egos.

Animación de Yennifer Jaramillo

Estamos acostumbradas a resolver y a mediar.
Exacto, y también hay como un sentimiento de comunidad, de tribu. Lo que queremos es que el proyecto salga entre todas más allá de yo quiera que mi plano destaque o que mi trabajo destaque por encima de lo que hacen los otros.
¿Trabajas también en proyectos personales?
Sí. Luego no los distribuyo, no busco cómo monetizarlos pero sí hago bastante cosas para mí por lo que hablábamos antes de la ilusión, creo que es importante mantenerla. Producir proyectos personales es una herramienta muy poderosa para ello porque es ahí donde tienes todo el control sobre tu pieza, la idea que quieres contar. La supervisión de todo depende únicamente de ti, nadie va a venir a decirte: “esto no sale porque al cliente no le gusta".
Por tanto creo que es muy importante embarcarse en proyectos propios para cuidarse el corazoncito en una industria en la que tu trabajo depende principalmente de un empresario y tu esfuerzo puede simplemente desaparecer porque alguien lo decidió así, porque económicamente es lo más rentable. Los proyectos personales te mantienen ilusionada e inquieta para descubrir nuevas cosas, nuevas herramientas.
¿Qué temas le interesan como autora independiente?
Mira, estaba pensando que, por ejemplo, cuando hacía piezas para mostrar a las empresas mi trabajo, creaba piezas que solo eran de mujeres y no me lo había planteado. No es que quisiera hacer piezas donde las protagonistas fueran mujeres, pero cuando quería contar algo, mis personajes eran femeninos, lo tenía bastante claro. Mujeres de todas las edades, tenía dos niñas, una luchadora, una mujer trapecista, siempre eran mujeres y eso me parecía curioso.


Ahora me gustaría hacer algo de animación ya más ambicioso pero creo que las ideas se tienen que reposar y trabajar bastante. Por suerte tengo compañeras bastante curiosas e inquietas y creo que ahí se puede gestar algo en un futuro, ya veremos cómo. Porque claro, como creador tienes unas exigencias diferentes que como trabajador. El primer muro con el que te puedes encontrar, por ejemplo, es el económico. La profesión del 3D es muy costosa a nivel de producción, se requiere mucho tiempo y eso cuesta mucho, hay que buscar financiación, alguien que te quiera ayudar. Por tanto, cuando pienso en mí misma como creadora, se abren muchos campos, hay muchas cosas que se deben tener en cuenta.
Las ideas luego hay que aterrizarlas.
Yo soy animadora y podría ser creadora, pero la animación no solo necesita que se anime, también se necesita un modelo, un ritmo, profesiones que yo no controlo y que no podría hacer sin el apoyo de alguien más. Es decir, necesitaría un equipo. Esta es una profesión en la que sí o sí necesitas un equipo, y eso se traduce en dinero. Claro, si queremos que sea una profesión bien valorada y pagada si alguien se anima a ser creador lo primero que tiene que hacer es pagar bien a las personas que contrata para no devaluar la profesión.
¿Qué puede hacer el arte digital por la concienciación medioambiental?
La animación es un medio que se presta para contar y fortalecer lo que quieras. Claramente desde el arte digital lo podemos hacer, pero es difícil porque tiene que venir de una creadora o de un creador que pueda impulsar financieramente el proyecto. Son temas que difícilmente puedan surgir desde el ámbito empresarial porque, a priori, no son rentables.
A mí, particularmente, me interesaría mucho crear o trabajar en un proyecto medioambiental, ¡ojalá!, pero como te decía, como creadora te encuentras con muchos muros. Pero poder, se puede. Afortunadamente cada vez hay más gente interesada en proyectos que defienden causas sociales, no sólo el medio ambiente, sino también el feminismo o el racismo. Eso es muy bueno.
A propósito del feminismo, ¿cree que hacen falta más referentes femeninos en el mundo de la animación 3D?

Sí, creo que hacen falta pero también pienso que el panorama está cambiando. Por ejemplo, este año estuve en un evento importante en Nueva York y los grandes ponentes eran hombres que salieron de Disney en las décadas de 1970 y 1980. Claro, estamos hablando de la industria en esa época y esos eran los directores y los grandes animadores de entonces, estamos hablando del siglo pasado.

Ahora hay toda una generación de mujeres esforzándose por ser creadoras, directoras. Cada vez hay más referentes tanto fuera como aquí. En España tenemos, por ejemplo, a Carmen Córdoba que empezó haciendo cortos y ahora está haciendo largometrajes. Vamos ganando referentes femeninos como directoras y eso nos anima a ser no solo productoras, sino también creadoras. Yo estoy viendo un cambio muy positivo. No tenemos tantos referentes femeninos como deberíamos pero pienso que en diez o veinte años el panorama será completamente distinto.

¿Y en cuanto a personajes femeninos que suelen estar bastante estereotipados?
Eso es cierto, pero pasa lo mismo, como cada vez hay más mujeres creadoras tenemos como misión crear personajes femeninos alejados de los estereotipos. A medida que seamos más tendremos una versión sobre las mujeres contada desde nuestra mirada. Nuestras propias vivencias y cómo atravesamos la experiencia de la vida, se cuenta de manera diferente. Se nota mucho cuando un personaje femenino está escrito por un hombre o por una mujer, no tiene nada que ver. Es muy necesario ir despojándonos de los estereotipos.
¿Qué cree que aportáis las mujeres al mundo de la animación?
Siempre se piensa, y esto pasa tanto en el cine como en el mundo de la animación, que la mayoría de las mujeres se interesan mucho por la vida romántica, es como que siempre estuviéramos pensando en la vida romántica: cuándo nos casamos y con quién, en por qué este hombre me quiere o no. Pero nosotras tenemos una gran sensibilidad y un gran interés por el desarrollo propio.
Y desde esa sensibilidad atravesamos experiencias vitales como la niñez, la maternidad y otras muchas. No nos interesa solo cómo atravesamos la experiencia romántica, sino cómo afrontamos la experiencia individual de la vida con todos los desafíos que ello supone.
¿A qué desafíos se enfrenta como creadora en un campo en constante evolución?
Ahora, vivimos una época de mucha incertidumbre. La IA está aquí y todavía no está muy claro de qué manera se va a integrar en los procesos de producción y qué tanto puede abarcar y qué no. Hay tanta incertidumbre que muchas empresas han decidido ahorrar económicamente y no contratar personas porque no saben qué tanto de ese equipo van a poder sostener o no y cuándo lo van a poder, tristemente, “reemplazar” por IA.
Creo que a largo plazo lo que terminará pasando es que la IA se terminará usando en el proceso de producción. Pero también creo que se debe regular. No podemos pasar por alto el esfuerzo de muchas personas que durante años han desarrollado estilos y una firma propia y que la IA se alimente y se apropie de todo eso. Esto hay que regularlo. Pero tampoco creo que la IA vaya a reemplazar completamente a las personas, a los animadores en sí o a otros profesionales vinculados a las producciones 3D.
Pienso que se interiorizará y se usará. Hay que encontrar la manera de incluirla en las producciones, no puedes simplemente negarte a ello. Hay que estar alerta, ver qué se hace, qué se está desarrollando, porque siempre surgen cosas nuevas. En un mundo tan cambiante donde están pasando tantas cosas hay que mantenerse siempre atentos. Ver cómo puedo incorporar los avances a mis procesos de producción, en la manera en que trabajo.
Creo que eso es lo que te mantiene al día y hace que no estés tan desesperanzado, porque si te pones en los peores escenarios, el bajón puede ser muy grande. Personalmente procuro ser optimista y ver cómo puedo beneficiarme de todos esos cambios que están pasando en mi sector dentro de mis procesos de producción y creación. Claro, sin pasar por encima de ningún otro artista y sin que sea un proceso destructivo con el trabajo de otro.
Al final la inteligencia artificial afecta prácticamente a todas las profesiones.
Sí, desde luego. Por eso es muy importante un uso responsable. Y para eso se necesita urgentemente una regulación. Creo que es responsabilidad de todos exigir regulaciones para que tu producción sea honesta y no tengas una sensación de que estás haciendo un trabajo deshonesto ni que estás pasando por encima del trabajo de nadie.