En el año 1973, la familia Ferrer-Salat, propietaria de Laboratorios Ferrer (fabricantes del Gelocatil) y una de las mayores fortunas de Cataluña, adquirió una preciosa finca junto al mar en la Costa Brava –Casa Sanià–, conocida porque fue allí donde Truman Capote se aisló para escribir A sangre fría. Cuarenta años después, la finca ha dejado de ser un lugar de veraneo familiar de los Ferrer-Salat para convertirse en la Residencia Literaria Finestres (RLF), el nuevo proyecto de la Fundación Finestres, una organización filantrópica impulsada por Sergi Ferrer-Salat, hijo del fundador de Laboratorios Ferrer y su actual presidente, con el fin de impulsar la vocación literaria.

“Finestres es en realidad un homenaje al poder transformador e infinito de la literatura”, explicó el propio Ferrer-Salat durante la presentación de la residencia a la prensa el pasado jueves. Lucía un sol espléndido, la temperatura rozaba los 29 grados y las aguas transparentes del Mediterráneo invitaban al baño, cortesía del calentamiento global. “Un libro puede servir para muchas cosas: para gozar, para descubrir, para conocer… pero también para tomar consciencia de este mundo tan convulso en el que vivimos y de la suerte que tenemos de estar en un entorno tan privilegiado”, añadió el reconocido mecenas y empresario catalán.

La residencia literaria Finestres

Un lugar idóneo

Obsesionado desde joven con el medioambiente y la justicia social, “la justicia ecológico-social”, Ferrer-Salat quiere desmarcarse de las élites “que acumulan sin ningún tipo de sensibilidad” y por eso, cuando en febrero de 2022 surgió la idea de crear una residencia para los autores ganadores de los premios literarios de la librería Finestres de Barcelona (impulsada también por su Fundación), tuvo muy claro que su casa de veraneo familiar, a la que apenas acudían en los últimos años, ofrecía un lugar idóneo.

“Su entorno idílico y cautivador y su vínculo con Truman Capote eran la combinación ideal para una residencia literaria”, explicó.

Los primeros autores invitados

Tras un año y medio de pruebas, por la que han pasado varios escritores de renombre nacional e internacional, como Irene Solà, Sabina Urraca, Leila Guerriero y Pol Guasch, entre otros, la Residencia Literaria Finestres abre oficialmente sus puertas este octubre con el fin de acoger a una cincuentena de autores al año, tanto nacionales como internacionales. Los cuatro autores que empiezan ahora su estadía son la argentina Mariana Enríquez, la inglesa Kae Tempest, el escocés Robin Robertson y la catalana Irene Pujadas.

“La idea es que la historia de esta casa se vaya llenando con las historias de los autores que conviven en ella”, comentó Nicolás G. Botero, director de la RLF y responsable de que los cuatro autores invitados saquen el máximo partido de este mes que pasarán en la finca Sanià. “Nos interesa celebrar el Mediterráneo, la luz, la buena comida, todo lo que comparten entre ellos cuando no escriben”, añadió el joven director, que hasta 2020 fue curador literario en la residencia de escritores de la Santa Maddalena Foundation, en Italia.

Vistas al mar desde la Casa Sanià, en la Costa Brava ANDREA RODÉS

Sinergias

Las residencias tendrán una duración de un mes y durante este tiempo los autores podrán dedicarse a escribir y disfrutar de la belleza del paisaje, sea desde la ventana de su estudio, la mesa de la terraza o la hamaca colgada entre dos pinos sobre el pequeño acantilado que da al mar. También tendrán la oportunidad de aproximarse a la tradición literaria catalana, española y latinoamericana, “tradiciones que aún quedan lejanas para algunos autores de otros países”, a través de la cuidada selección de libros que llenan los estantes de la biblioteca de Casa Sanià. “Mi papel es el de anfitrión”, resumió Botero.

Además de atender a las necesidades de los residentes, fomentar el debate y las amistades interculturales, “la RLF dará especial importancia “a la tierra, a la naturaleza”, y por eso “interesa crear sinergias con la región”, añadió su director. Por este motivo, se organizarán encuentros con la comunidad y lecturas de textos que, si todo va bien, tendrán lugar en la nueva librería que Finestres tiene previsto abrir en la primavera de 2024.

Habitación en la residencia literaria Finestres

Destrozos en la Costa Brava

“Con el cierre de la Gavina, la librería de toda la vida, vimos que Palamós se había quedado huérfana en este sentido”, explicó Àurea Juan, directora de la librería Finestres en Barcelona. El nuevo local se ubicará en el mismo espacio que ocupaba el antiguo negocio. “Será un local pequeño, y nos centraremos en cumplir las necesidades del pueblo”, añadió.

Abandonar el paraje natural de Casa Sanià para conocer los alrededores no solo servirá para tener contacto con la gente local, sino también para que los autores descubran la sobreexplotación urbanística y los destrozos medioambientales que ha sufrido la Costa Brava en las últimas décadas. “Lo tenemos muy presente”, comenta Ferrer-Salat, recordando su propia implicación con la plataforma ecologista SOS Costa Brava, “y seguro que los residentes también tomarán consciencia de esto”, concluye.