Luciano Ruiz tiene 70 años y sigue al pie del cañón defendiendo el legado de la danza española desde el Ballet Flamenco de Madrid, una compañía que ha viajado por todo el mundo y ha ayudado a internacionalizar la cultura española. Todo "sin recibir un euro de subvención" en 32 años, recuerda.

No le hace falta. Ya sólo su Carmen se ha representado más de 4.000 veces por el planeta y ha conseguido cautivar a cerca de dos millones de espectadores. Y lo que les queda. Todo el mes de julio el espectáculo va a estar en el teatro Fígaro de Madrid y puede que más.

Para la ocasión, Crónica Global habla con el director de la compañía para conversar sobre las claves del éxito de este montaje que lo lleva a estar tantos años en pie. Una conversación en la que también hace balance de la situación del flamenco y la falta de ayudas.

--Pregunta: Más de 4.000 representaciones, casi dos millones de espectadores y Carmen sigue vigente y presentándose. ¿Cuál es el secreto?

--Respuesta: Hay algo importante cuando una obra se mantiene en el reparto de una compañía, es porque se ha hecho un trabajo serio y se cuenta bien la historia. Nosotros no hacemos confusiones ni fusiones. Hacemos Carmen como la entendemos, la gente desde el primer al último acorde al salir la reconoce y sabe qué significa.

--¿Cómo se hace esta adaptación de una ópera al ballet flamenco?

--Originalmente, Georges Bizet hace una música que no tiene mucho éxito ni sentido. Aparece Prosper Mérimée y le crean un guion muy abstracto, pero lo que lo hace rico es la combinación del texto y la música. Ese es el éxito de Carmen cuando se estrena en 1830. Es una historia bien contada, que la gente entiende y cuenta la historia de una mujer fuerte, que en aquella época era una especie de líder social. Era una mujer con todos los encantos y muy inteligente. Supo trabajarse, como se dice vulgarmente, a los militares y a los toreros, que en aquellos momentos eran los ricos. También conquista a los bandoleros, la otra parte. El problema es que despierta la envidia y los celos entre las mujeres. Carmen por eso aprende a dominarlos. Ese es el éxito de esa mujer. Y cuando se han hecho todas las versiones del mundo, tú debes situarte en las estampas, como las goyescas, que es imposible no ponerlas. Tienes la primera escena en la noche, la escena de las mujeres en la fábrica que es allí donde se expresan en su propio lenguaje, porque la mujer en su dialéctica es mucho más atrevida y osada que el hombre. Los hombres somos más recatados para decir barbaridades. Luego está la escena de la hoguera con los bandoleros, de allí a la taberna que le llamamos la chanson y antes La habanera con los soldados y su ronda de noche. Después viene la parte del torero en la que se hace la conquistada y ella lo presenta como otro trofeo más, lo que lleva al sargento a la locura y al final aparecen las parcas. Musicalmente además es muy rica, pero la conjunción de Próspero y Bizet es magnífica. Por eso con esta gira hemos recorrido el mundo y aunque le digas a la gente que tienes una antología de la danza española, la gente no quiere cambiar, quiere ver Carmen. Si no tuviera algo, no nos hubieran insistido. Yo personalmente me voy a retirar haciendo Carmen.

El coreógrafo Luciano Ruiz

--¿Y sin cambios?

--Sin experimentos. Ahora en el flamenco hay una locura de improvisaciones, de experimentos y cosas raras. Yo me enfado cuando veo la palabra flamenco cuando lo que están haciendo es un circo con trapecio y cuerdas. Todo tiene que evolucionar, sí, pero con un respeto y seriedad. No puedes hacer ópera techno. Hay público para todo, pero hemos de saber explicar a la gente, también desde los medios de comunicación, qué es lo que van a ver realmente, porque sino eso le hace mucho daño a la palabra flamenco, ópera, música clásica o rock and roll. Todo debe hacerse con respeto y ejecutarse con seriedad y dignidad.

--Pero usted hace flamenco con una ópera, por ejemplo.

--Lo hago con una ópera que se presta a ello. Próspero Mérimée era un señor que nunca se paseó por España, tenía referencias como del Quijote y otras, pero no vio la plaza de toros de Ronda ni la fábrica de tabaco de Sevilla. ¿Entonces, cómo puedes mostrarlo? Eso es lo importante. Y hay gente que se mete en fregados y no se documenta. El ballet clásico tiene varias escuelas, la rusa, la francesa... y, por supuesto, la española, que es muy importante. En el ballet clásico, si no aparece la estampa española no tiene gracia y sobre todo le falta algo. La escuela bolera es la base de todo lo que hablamos. Cuando la gente de Andalucía dice que el flamenco es cosa suya, yo digo no. En Castilla-La Mancha se hace muy buen flamenco, en Barcelona estaba Carmen Amaya, Antonio Gades era de Alicante... lo importante es hacerlo con seriedad.

--¿Cree que se le está perdiendo el respeto?

--¡Claro! Por eso insisto, yo no soy purista soy respetuoso. Yo veo fusiones del flamenco que me ponen los pelos de punta, porque siendo gente que está superbien preparada se han vuelto locos. Tú te puedes sacar la camisa en el baile, ¿pero ya empezar con varios señores sin camisa? Dedícate si quieres a la danza acrobática o de exhibición o deportiva, como quieras llamarle, pero no flamenco. 

Escena de 'Carmen' / BALLET FLAMENCO DE MADRID

--¿Lo llamaría danza española contemporánea?

--Algo así. De hecho, tenemos la idea de preparar una antología de la danza española y el flamenco para rescatar el folclore riquísimo que tienen en distintas zonas de España y que es riquísimo. El objetivo es cuidar y tratar de proteger la escuela bolera que era una combinación de bailar danza clásica con los pies y las piernas, con las manos tocar los palillos, con las expresiones de la cabeza y la cintura hacer un juego especial y con la música maravillosa que tiene la escuela bolera. Pero vamos tan acelerado, tenemos tan poco tiempo que no hay charlas sobre eso. Los profesores y profesoras del Conservatorio van a cobrar el sueldo y son empleados de eso, pero no dan una buena teórica para enamorar a la gente. Dan muy buena práctica. Es como la ciencia, si no te dan charlas con un gancho especial te aburres. Es muy importante mantener eso, porque la riqueza de un pueblo es su cultura, su folclore, sus pintores, escultores... Eso requiere de una conservación y un mantenimiento. No podemos decir que Rosalía es el ejemplo musical del mundo aunque tenga 500 millones de seguidores, tiene que haber raíces de cada cosa.

--Pero la gente puede llegar al flamenco puro a través de estas variedades, ¿no?

--No. Mira, en Carmen, en el momento de la muerte hay un señor que canta la toná, que es una base del flamenco. Se canta sin violines ni guitarras, cantaba para él. Los cajones, el piano es algo inventado, el flamenco original se cantaba a capella, lo otro son instrumentos musicales que lo han enriquecido, pero si haces una toná sabes como es, como si haces un martinete, que ya sabes que es con un yunque y un martillo que hace los tiempos, ahora se hace con el cajón y las palmas. Antes era un herrero que lo hacía machacando el hierro puro. Una evolución importante son los cantos de ida y vuelta de cuando fueron a América. Allí tienes raíces cubanas, por ejemplo con la habanera, la guajira... No puedes decir que eso es flamenco puro. Has de ir al árbol genealógico y ver donde está la fuente y esa es la toná, el resto gira en torno a eso. Luego viene las sevillanas y lo vuelven loco. O el Aserejé de las Ketchup, que vendieron no sé cuantos millones es una gran variación que es bonito, y lo escucho con agrado pero eso no puede quitarme el criterio del flamenco.

--Criticaba que esos cambios se deben incluso al tipo de educación, a los tiempos... ¿Cree que al flamenco le faltan apoyos y pedagogía?

--Por supuesto que le faltan apoyos. Cuando el Ministerio de Cultura, el Instituto Cervantes, los distintos organismos de las comunidades y ciudades ponen dinero a estas innovaciones, que deben ponerlo, no deben olvidarse de los que lo mantienen. Si en tu tierra tienes un folclorista bueno tienes que respetar las raíces y luego ayudar para innovar. Hay gente que canta y baila maravillosamente. El cine español es muy importante pero no puedes dárselo todo a Almodóvar, porque cuando se pase la moda, ¿qué hacemos? Pues lo mismo con esto. El maestro Tamayo fundó la Zarzuela y la juntó con la danza, ese fue un referente y se le debería hacer cientos de monumentos. La Zarzuela es una música riquísima, ¿por qué no se la ayuda? Porque lo que pasa es que si no se le ayuda tienes un problema, la gente buena se te va o regresan muy mayores. Cuando pasa una generación se pierde lo más importante del mundo, porque esta generación no se recupera. En China te aplauden la Carmen porque transmites algo que no sé definir pero es algo importante.

BFM CARMEN 17

--En este sentido, su compañía, ¿recibe las ayudas que merece?

--El ballet flamenco de Madrid existe desde hace 32 años y en todo este tiempo no hemos visto un euro de subvención. Mantenerse haciendo arte a pleno pulmón es otro de los méritos de la compañía. Tiene un sufridor, que soy yo, enamorado del arte y de lo que hace, pero voy a acabar mi carrera con una mano delante y otra detrás, porque me gusta lo que hago. Y el legado no se lo puedes dejar a otro, porque ven lo que has pasado y es muy duro. Esto es como el jugador del casino que mientras tiene dinero sigue jugando. Si te gusta esto es como una droga, están enganchado y no te puedes quitar. Pero cuando ves a la gente de pie aplaudir durante 10 minutos al acabar la función piensas: este será el único precio que yo puedo cobrar, no hay más. Esa es la droga que te mantiene con esto para seguir.

--Acabemos con algo alegre. Carmen está hasta el 31 de julio en Madrid pero ¿la gira sigue?

--Sí, hay posibilidad de alargar, pero por el momento es hasta el 31. Estamos a la espera de cómo está la gira en Asia y Oriente Medio. Tenemos gira en México, Brasil pero tal y como está la cosa no podemos decir mucho. No somos el granero del mundo, al contrario, somos lo primero que la gente se quita, aunque la gente lo necesita.

--¿Cree que la gente lo valora?

--Hay un sector de público que valora todo eso y hace lo que sea. Pero en este momento la gente necesita alimentarse correctamente, cuidar su salud y luego ya empieza a preocuparse por sus prioridades y la cultura está entre sus últimas opciones. Pero nosotros tenemos que entusiasmar e ilusionar a la gente y demostrar que nuestro trabajo implica mucho esfuerzo, horas y sacrificio.

--¿Y qué hay de la antología?

--Es el proyecto para 2023, aunque seguimos con Carmen que ya hemos hecho repetir el vestuario hasta tres veces. De todos modos, esta antología de la danza española y el flamenco es con lo que me gustaría retirarme de escena, por rescartarlo y que quedara una huella bonita y agradable del folclore español