Albert Montagut (Barcelona, 1957), doctor en Periodismo y Ciencias de la Comunicación por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), acumula una larga trayectoria ligado a medios de comunicación, con distintos cargos de responsabilidad. Fue corresponsal en Nueva York y en la Casa Blanca, en Washington, en el diario El País. Y, entre otros medios, fue director fundador de El Mundo de Catalunya, así como, posteriormente, director de la cadena de diarios ADN. También trabajó en El Periódico de Catalunya y ahora está enfrascasdo en un proyecto digital de ámbito latinoamericano coolt.com. Montagut publica ahora Reset, cómo concluir la revolución digital del periodismo (Galaxia Gutenberg), un trabajo que es el producto de su tesis doctoral, fruto de una investigación en la que han participado profesionales de la información de los principales medios del mundo. En esta entrevista con Crónica Global, señala que "la digitalización no es un fin, es un instrumento para un mejor periodismo". Y añade que "la digitalización no es un objetivo, sino la manera de hacer negocio y periodismo".

Albert Montagut habla sobre la digitalización del periodismo / CG

--Pregunta: ¿La resistencia al cambio por parte de los profesionales de la información, del papel al digital, responde a perfiles generacionales o a la interiorización de que con los diarios digitales se pierde profundidad en las informaciones?

--La digitalización no es un fin, es un instrumento, una nueva manera para hacer un mejor periodismo. Y hay casos muy distintos. Hay profesionales veteranos que se resisten, pero también jóvenes que no entienden que se trata de hacer periodismo de otra forma. En las conversaciones con muchos de ellos, como se señala en Reset, se destacan muchos elementos: falta de interés, falta de tiempo, dificultades con la tecnología…Es cierto que los hábitos han cambiado de forma sustancial. Hace unos años un periodista escribía una o dos historias al día. Ahora se trata de suministrar informaciones todo el tiempo. Y ya no se trata de cambiar de un sistema operativo a otro, es que debes estar al día, porque surgen nuevas herramientas que debes utilizar, innovaciones constantes en el mercado que debes tener en cuenta o nuevas fórmulas para atraer a nuevos lectores. Lo que se apunta es que el periodista ya no se gana la vida como antes, los salarios son más bajos, hay un problema de inseguridad en los puestos de trabajo, y, en definitiva, surgen dos posiciones: la de los más mayores, que ven en lo digital algo disruptivo en sus vidas, y la de los más jóvenes, que no diferencian entre información y periodismo. Lo primero es lo que interesa o sorprende; lo segundo explica las razones y analiza esos hechos. El plus de la información es el periodismo. Hay muchos informadores y pocos periodistas.

--¿La tecnología favorece ese periodismo?

--La tecnología lo favorece, claramente. La tecnología, ahora, ayuda al periodista, que tiene a su alcance muchas informaciones que complementan su trabajo. Antes, un periodista acudía a un archivo donde se guardaba, en las redacciones, artículos sobre el tema en el que escribía. Ahora, eso lo tienes de inmediato.

--¿Las empresas han ayudado a ese proceso a los profesionales de la información, a esa transición?

--La empresa creyó que todo esto podría funcionar solo, y las redacciones no se integraban. No pensaron que era necesaria una inversión inteligente, y no se pusieron en marcha planes de adecuación de sus plantillas al nuevo mundo. No hubo cursos para preparar al periodista sobre lo que se le venía encima. Y no se ha explicado, tal vez, de forma suficiente que la digitalización no es un objetivo, sino la manera de hacer negocio y periodismo.

Albert Montagut comenta el papel de la tecnología en el nuevo modelo de periodismo / CG

--En el libro aparece un comentario que se antoja clave en todo este proceso. Se considera que, si los anglosajones, que son los que van por delante, todavía no tienen claro el modelo de negocio, eso desincentiva a medios españoles, por ejemplo, a apostar sin más dudas por la digitalización.

--Lo que ocurre es que los anglosajones tienen una ventaja, que es el idioma, y que les facilita tener medios globales, con grandes masas de lectores. En castellano también es posible, porque es una lengua global. El problema lo tendrán más otras lenguas, como el catalán u otras más pequeñas, sin tanta masa crítica. Los digitales que aguantarán serán los medios globales, con grandes lenguas, con la posibilidad de invertir en tecnología, con herramientas propias, como ha puesto de manifiesto The New York Times con reportajes como uno reciente sobre la comunidad judía ortodoxa, que se niega a vacunarse por el Covid. El problema para los medios será si se tienen los periodistas adecuados, si hay o no diseñadores y herramientas tecnológicas y si esos profesionales entienden todo ese proceso. Una cosa será hacer ese tipo de reportajes o no. Pero otra distinta es si se pueden o no se pueden hacer.

--Por tanto, ¿todo dependerá de la inversión de cada medio?

--La inversión es determinante. El periodismo, la información, es un negocio, pero que intenta ser un faro, una guía, para democratizar una sociedad todo lo que se pueda. Hay una responsabilidad en los medios, debes ser bueno, en el sentido de que tus objetivos se deben centrar en la mejora de tu sociedad. Pero hay algo que es la rentabilidad. Algunos no lo consiguen, porque no tienen esa masa crítica, y, entonces, buscan ayudas oficiales para sobrevivir. El periodismo es un negocio, se debe ganar dinero, pero hay obligaciones con la sociedad. Y no hay que tener miedo en decir que la comunicación es un negocio, porque lo ha sido siempre.

--¿Vamos a una polarización entre medios, entre globales y locales, y los que estén en medio lo pasarán mal?

--Creo que ese esquema es exacto. Hay medios globales, favorecidos por la lengua que utilizan, y medios locales con nichos concretos. Lo local es una fórmula que podrá funcionar. En medio quedarán, como ya ocurre ahora, diarios agonizantes, con versiones digitales que no acaban de funcionar. Después de la pandemia veremos qué quedará.

--Jeff Jarvis señalaba que los periódicos de papel tenían una vida muy limitada, que más allá de estos años no podrían continuar, pero en 2021 todavía existen.

--Jarvis lo que apuntaba, al margen de las fechas arriba o abajo sobre el final del periódico de papel, es que se acaban los medios de masas. El papel se mantiene, porque es un soporte publicitario todavía importante, pero la digitalización es ya el camino. El diario digital es ya el medio al que acude cualquier lector.

Albert Montagut comenta detalles sobre su nuevo libro 'Reset' / CG

--¿Podrá ser un producto de lujo que se mantenga?

--Puede funcionar. También lo apunta Jarvis. Pero la digitalización es imparable. En Reset lo que se apunta es cómo acelerar ese proceso, que se ha demostrado lento en algunos casos. Y se señalan algunas pistas, como la necesidad de aumentar la inversión, con más tecnología. A los directores se les recomienda que, de subdirectores para abajo, se cuente con profesionales muy versátiles, que sepan trabajar en papel y en digital, y que sean muy tecnológicos. Eso comporta ofrecer no sólo una información, sino el diseño de cómo se querría presentar y los complementos: un audio, un vídeo o un despiece a partir de las redes sociales, o un análisis. El periodista ahora debe ser un diseñador en potencia.

--¿Tiene eso retorno para el medio?

--Lo tiene, porque quien entra en ese medio, lo tiene todo, en comparación con la competencia, que le interesará relativamente.

--Pero, ¿elige el lector o le llega la historia a través de redes sociales o de un motor de búsqueda?

--Les puede llegar por un motor de búsqueda, pero los grandes medios quieren el acceso directo por parte de sus lectores. Yo sé, por ejemplo, el campo base al que quiero acceder, con una serie de medios a los que acudo cada día. Es decir, eso es lo que deben conseguir los medios.

--¿Eso implica dejar a un lado el SEO?

--El SEO es necesario, pero no puede dominar al medio. Te puede interesar para saber qué pasa en cada momento, hay que tenerlos en cuenta, como los diseñadores o los ingenieros, fundamentales en medios como The New York Times, o para JX Press, un medio japonés, que ha dado noticias a través de la inteligencia artificial, pero el objetivo debería ser que el lector vaya directamente a tu medio.

--¿Debemos ser conscientes de que un medio es ya un gran contenedor, que ofrece también entretenimiento, porque queremos cosas distintas en función de la hora del día?

--Hay medios que prefieren un nicho concreto: ser político y estatal, por ejemplo. Y nada más. Los medios que aspiran a tener todo el espectro tendrán más necesidad para financiarse, y si tienen esa financiación no los podrás seguir. Pero puedes especializarte, por ejemplo, en seguir a la ultraderecha, en fiscalizar al trumpismo. Lo que creo que se debe hacer es buscar el escenario en el que puedas sobrevivir económicamente. Si no eres rentable, deberás pedir ayudas públicas, que en algún momento se acabarán y que no tienen futuro.

--Pero, ¿de la misma forma que se ayuda públicamente a la industria automovilística, se puede ayudar a la industria periodística?

--Las ayudas a la prensa, para determinadas cosas, como la ayuda a la lengua catalana, creo que están bien. Pero siempre que se ofrezcan con transparencia, por qué se dan y por qué no se ayuda a otros.

--¿Qué implica apostar por plataformas horizontales y no verticales en un medio?

--A mí me costó mucho entender la horizontalidad. En ADN, que quería que fuera un medio diferente, entendí que el público podía tener acceso al periódico, que las redes podían tener cabida. Y se hizo, publicando el tuit del día, de alguien que yo no conocía, pero que hacía un comentario que se considera inteligente y que acompañaba al título principal del diario. Es decir, se trata de que las redes estén presentes en el periódico de papel. Que el papel dimensione al máximo lo que pasa en el digital, como un vídeo viral, por ejemplo.

--En todo caso, para que funcionen los nuevos modelos digitales, ¿debe la empresa explicar bien a sus profesionales por qué se camina en una dirección y no en otra?

--La empresa debe decidir qué target prefiere y dar todo lo que pueda, con la adecuación de los periodistas a esa realidad.

--¿El digital debe preparar las informaciones como el diario de papel? ¿Una edición que se prepara y se guarda para el día siguiente?

--Debe informar de forma inmediata y continua.

--¿Igual que una radio?

--No, no es un radio, pero debe dar titulares y a continuación todos los complementos que pueda. La información cuesta dinero, y volvemos a la cuestión de la inversión. El problema es que en los digitales todo es muy laborioso, no se diseña de forma tan fácil como se hacía en un periódico de papel.

Albert Montagut, periodista y autor de ´Reset´ / PABLO MIRANZO (CG)

--En todo caso, ¿hay que preparar ediciones para el día siguiente?

--Para mí es un error. No soy partidario de guardar nada. No hay que tener prisa, pero tampoco debe haber pausas en la información. El problema es lo que pasa en España. En un digital en Estados Unidos se publica una noticia relevante, y, de forma inmediata eso tiene impacto en televisiones y radios, y se cita al medio. Aquí no ocurre. El juego del respeto informativo se ha perdido. En todo caso, lo que se explica en Reset es que los medios no deben estar pendientes de su competencia. Se debe liderar el mercado propio por el que se apuesta.

--¿Hay un exceso de ideología en los digitales, y eso lleva a una pérdida de interés del lector para fidelizarse?

--En un ensayo anterior, en NewPaper se explicaba las diferentes crisis del periodismo en España, y una de ellas es la excesiva politización, que vino marcada por el diario El Mundo, cuando se volcó contra el PSOE para hacer caer a Felipe González y competir con El País. Se dejaron a un lado las informaciones sociales y se pasó a un esquema en el que los periodistas trabajaban para que los políticos los leyeran, y los políticos actuaban para los periodistas. Pero, en todo caso, creo que lo que no puede ser es que las informaciones se politicen tanto. Ya hay espacio para marcar las líneas editoriales, pero no debe ser a partir de las informaciones. En Estados Unidos, hay muchos republicanos que leen The New York Times, y demócratas que leen The Wall Street Journal. Aquí se descalifica a los que no son los tuyos.

--Hay medios, como Fox, que se constituyeron para atrapar a una mitad, conscientemente.

--El canal Fox puede dirigirse al trumpismo, pero son 75 millones de votantes. Es decir, hay un mercado amplio en ese espectro. Medios más pequeños o locales no pueden apostar por líneas concretas, porque, entonces, no tendrían una masa crítica mínima, aunque les apoyen administraciones locales, que siempre tendrán un color político coyuntural.