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La menor afluencia de turistas internacionales amenaza a las ventas de los supermercados / EP

El veto del turismo internacional golpea a los súper: la venta cae un 15% en la costa

El sector de la distribución se une a los damnificados por el veto a España de numerosos países del entorno por los rebrotes del coronavirus registrados en las últimas semanas

6 min

El turismo y la hostelería no son los únicos sectores que están sufriendo en sus carnes la ausencia de visitantes extranjeros en las últimas semanas como consecuencia de los rebrotes del Covid-19. A ellos se ha unido el de la distribución, que empieza a padecer las consecuencias especialmente en los establecimientos situados en las zonas costeras. Por lo pronto, las ventas se han desplomado hasta un 15%.

La situación ha sido denunciada por Ignacio García Magarzo, director general de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), la principal patronal del sector, que advierte de que aunque el mayor impacto se ha observado en las poblaciones del litoral, la caída de ventas se ha convertido en una tendencia general durante las últimas semanas.

Desplome del turismo británico

"Es un impacto muy importante, en los supermercados de zonas netamente turísticas se estaba notando ya en las últimas semanas un descenso de las ventas respecto al año anterior debido a la falta de turistas", ha señalado en declaraciones a Europa Press.

Sin duda, la medida que más ha afectado a los sectores que están padeciendo especialmente los efectos negativos de la pandemia ha sido la decisión del Gobierno de Reino Unido de imponer una cuarentena de dos semanas a todos aquellos ciudadanos que regresen de España, lo que ha provocado múltiples cancelaciones de reservas por parte de turistas británicos, uno de los colectivos más numerosos de los que suelen visitar España cada año.

Recomendaciones

No obstante, casi una decena de países más han emitido en las últimas semanas recomendaciones a sus ciudadanos de no viajar a España, con especial incidencia en territorios como Cataluña, Aragón y Navarra, ante los riesgos derivados del repunte de casos que se ha registrado en el país desde que a finales de junio entrara en vigor la llamada nueva normalidad.

Precisamente, el sector de la distribución era de los pocos que se había visto favorecido por las medidas de reclusión impuestas por el estado de alarma, decretado a mediados de marzo. Al ser considerado un servicio esencial, su actividad no se paralizó e, incluso, se incrementó más de lo habitual ante una situación que obligaba a muchos ciudadanos a consumir en casa, especialmente productos alimentarios, lo que habitualmente hacían fuera.

Hasta un 30% en costa

Aun así, la patronal que agrupa a empresas como Mercadona, Dia, Coviran o Ahorramás, entre otras, asegura que el mayor efecto se redujo a los primeros días, cuando se apreciaron incrementos de entre el 10% y el 15%, para después moderarse hasta entornos de entre el 3% y el 5%.

Los establecimientos situados en las zonas costeras representan un porcentaje respecto del total que varía de forma significativa en función de cada enseña, aunque García Magarzo señala que la horquilla está entre el 15% y el 30%.

Pequeña compensación

Asedas asegura que el impacto generado por la ausencia de turistas no puede ser compensado por el incremento de la afluencia de turistas nacionales que también se está observando. Las grandes cadenas también ha podido aliviar en parte este contratiempo porque los centros situados en zonas urbanas también están facturando algo más de lo habitual debido a que una parte de los clientes ha decidido no salir de vacaciones este verano bien por la situación económica, bien por el temor a contagiarse en algunos de los rebrotes.

Por otra parte, los supermercados de localidades pequeñas, con una población inferior a 4.000 habitantes, sí están registrando incrementos de ventas dado que el turista nacional se ha decantado de forma mayoritaria por quedarse en España y una de las ofertas con las que cuenta es la rural.

El drama del turismo

La situación del sector no es tan alarmante como la del turismo y la hostelería que en los últimos días no deja de mandar mensajes al Gobierno para que trabaje en una solución que pueda paliar los efectos de un desastre que se traduce en pérdidas que podrían estar en 80.000 y 90.000 millones de euros y en torno a 750.000 puestos de trabajo que se destruirían.

Por ahora, las alarmas no se han encendido en el sector de la distribución que, además, cuenta con el colchón generado durante el estado de alarma. No obstante, supone un contratiempo, especialmente en las zonas más afectadas, cuyas consecuencias aún están por ver.