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La deuda de Abengoa ha sido una causa judicial reciente

Disidentes de Abengoa, con “deuda basura” y al final de la cola de acreedores

Las dificultades de cobro de este tipo de deuda empujaron a otros acreedores a aportar dinero nuevo para reflotar la compañía a cambio de que su deuda tuviera prioridad

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Los acreedores de Abengoa que rechazaron incorporarse al acuerdo general de refinanciación de la compañía, y que ahora han visto cómo el Juzgado de lo Mercantil 2 de Sevilla ha aceptado sus impugnaciones, acumulan 72 millones de deuda, pero su cobro va a ser bastante complicado, según fuentes jurídicas consultadas. Esa deuda se va a incluir en el conjunto de pasivo con menores garantías de Abengoa, deuda júnior, y se coloca al final de la cola a la hora de cobrar. “Deuda basura”, la califican las misma fuentes.

Las dificultades de cobro para los titulares de este tipo de deuda, de baja cualificación, es lo que empujó a otros acreedores que sí aceptaron el acuerdo de refinanciación a aportar dinero nuevo para reflotar la empresa a cambio de que su deuda subiera de categoría, a deuda sénior —con prioridad a la hora de cobrar—. Las fuentes jurídicas consultadas señalan que los acreedores disidentes van a tener muchas dificultades para cobrar. 

La confusión que la resolución del juzgado sevillano ha creado en la propia compañía y en el conjunto de los acreedores firmantes del acuerdo de refinanciación ha obligado a la dirección de Abengoa a dirigirse al tribunal para que aclare los términos de su sentencia, y determine también en qué consiste exactamente el sacrificio desproporcionado sufrido por los que han reclamado.

El plan de viabilidad

La resolución judicial mantiene la plena vigencia del acuerdo de refinanciación de Abengoa, que continúa con su actividad normal a pesar de las incertidumbres planteadas por los párrafos de énfasis incluidos por el auditor Deloitte en las cuentas semestrales presentadas por la compañía al señalar una situación de patrimonio neto negativo. En este sentido, fuentes financieras señalan que esa incertidumbre es la misma que ya manifestó en anteriores informes y no tiene ni más ni menos sentido que reiterar que el futuro del grupo pasa por concluir el plan de viabilidad tal y como está planteado. Este plan está todavía en proceso de ejecución. A medida que se ejecuten sus fases, esas incertidumbres irán desapareciendo. No hay que olvidar que están pendientes todavía algunas desinversiones, entre ellas dos esenciales: la planta de energía A3T en México y la participación en Atlántica Yield.

Las fuentes consultadas restan importancia a la situación patrimonial negativa del grupo consolidado señalada por el auditor y focalizan la atención en la situación de Abengoa S.A., la sociedad matriz que responde de todo el reajuste financiero y que presenta patrimonio neto positivo. Abengoa ha cerrado el primer semestre de 2017 con unos ingresos de 691 millones y un ebitda (beneficios antes de impuestos) de 16 millones. Aunque el negocio nuevo impacta de forma positiva en sus cuentas, aún arrastra pasivos de la vieja Abengoa.