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La sociedad Castañé Sales Gurb, matriz de Industrias Cárnicas Montronill, se encuentra contra las cuerdas. Tiene su sede en Vic y es una de las principales industrias del porcino de la comarca de Osona, donde abundan las explotaciones que han hecho millonarios a otros prebostes del sector.

El pasado año sus ventas consolidadas se deslizaron de 114 a 107 millones, lastradas por la desfavorable coyuntura.

Las pérdidas de explotación se cuadruplicaron hasta los 7,9 millones. Asimismo, registró un copioso resultado financiero negativo.

Como consecuencia de tales circunstancias, el ejercicio se rubricó con un quebranto final de 9,6 millones, que dobla de largo el registrado en 2024.

Cuatrienio funesto

Se trata del cuarto año con tinta roja en el último epígrafe. El saldo deficitario embalsado durante dicho período asciende a 30 millones.

Castañé Sales Gurb concluyó el año con unos recursos propios negativos de 6,8 millones y una deuda bancaria de 36.

El auditor que ha revisado el balance reseña un rosario de salvedades “muy significativas” y concluye que las cuentas “no expresan en todos los aspectos la imagen fiel del patrimonio y de la situación financiera”.

Fondo de comercio imaginario

De la lista de salvedades, hay dos de grueso calibre. Una atañe al fondo de comercio de 6,4 millones derivado de la compra en 2022 de varias granjas de cerdos en la comarca ausetana.

El negocio solo generó pérdidas desde su incorporación y fue traspasado en 2025. Pese a que ya no forma parte de su activo, no se ha registrado corrección valorativa alguna. Si se hubiera realizado el ajuste, las pérdidas de 2025 deberían incrementarse en los mentados 6,4 millones.

Créditos fiscales

La otra salvedad concierne a las bases imponibles negativas que figuran en el balance, por importe de 6,5 millones, cuya recuperación está sujeta a ganancias fiscales futuras suficientes.

Dada la lastimosa evolución del negocio en los últimos tiempos, la recuperación íntegra de los créditos fiscales no está asegurada. Por tanto, los activos y pasivos por impuestos diferidos, así como la posición patrimonial, se encuentran sobrevalorados en 6,5 millones.

Agujero disparado

Si con arreglo a la normativa se hubieran anotado las partidas en controversia y otras menores que cita la auditoría, los estados contables de Castañé Sales Gurb arrojarían un boquete de 20 millones.

Para rematar la faena, el fondo de maniobra es negativo en 19 millones.

El censor de cuentas concluye que la retahíla de vicisitudes indica la existencia de una incertidumbre material, que genera dudas muy relevantes sobre su capacidad para continuar como empresa en funcionamiento.

Fallido latente

El administrador Gil Castañé Sales reconoce en la memoria que el deterioro experimentado y el elevado apalancamiento muestran un “estado de insolvencia técnica”.

Pero en su opinión, las circunstancias negativas quedan mitigadas por otras de signo contrario como son que las pérdidas de explotación se deben a unos precios de compra muy elevados, que no fue posible repercutir y que han tendido a moderarse.

Plan para salir del bache

También destaca que ya está en marcha una reorganización interna de la que se espera que afloren beneficios en breve. Además, se prevé enajenar algunos bienes inmuebles y acometer una nueva reducción de plantilla, después de la realizada en 2025, que rebajó el número de empleados de 104 a 82.

Por último, ha suscrito un plan de reestructuración del pasivo bancario. Según la empresa garantiza el mantenimiento de líneas de circulante por valor de 35 millones hasta al menos 2028.