Publicada

La división española del gigante mundial de la consultoría EY ha abierto una investigación interna para determinar si uno de los socios de la firma legal del grupo ha incurrido en conflicto de intereses a la hora de asesorar a un cliente. Una reclamación llegada hasta EY sostiene que Francisco Javier Silván, socio de corporate y M&A de EY Abogados, no sólo defendió los intereses del cliente al que asesoraba sino que también se vio condicionado por una oportunidad de negocio para la firma a la que presta servicio.

Los hechos fueron comunicados el pasado 8 de octubre a través del canal ético del grupo, denominado EY/Ethics. Y se refieren al asesoramiento por parte de EY Abogados a un grupo de moda con estructura internacional para cambiar la entidad a la que encomendaba la planificación fiscal en el exterior.

La reclamación sostiene que la labor de Silván no se limitó a asesorar al cliente acerca del relevo; también tenía un interés propio en la operación. El principal indicio es el presunto empeño del socio de EY Abogados en incluir una cláusula que permitiera abrir a terceros, incluido EY, la labor de asesoría fiscal internacional.

Además, se da la circunstancia de que un familiar de uno de los dos socios de la citada empresa de moda es en la actualidad manager de fiscalidad internacional de EY y forma parte del equipo que se ocupa del relevo.

Asesor ¿y futuro proveedor?

Con anterioridad a su incorporación a EY, esta persona era la encargada de revisar la labor del asesor externo para la compañía de moda. El conflicto de intereses se fundamenta en que habría negociado la salida del asesor externo desde el área de EY que podría heredar ese trabajo.

De este modo, EY Abogados habría negociado en nombre del cliente una fórmula por la que podría convertirse en su nuevo asesor en materia de fiscalidad internacional para sustituir al despacho al que "se enfrentaba" en este proceso.

Una de las sedes de EY en Europa / EP

Según fuentes internas de la firma, una de las denominadas 'big four' (el grupo de las cuatro grandes consultoras que dominan este sector en todo el mundo), EY ha procedido a abrir una investigación al respecto a raíz de la reclamación a través del canal ético. Aún no se conoce actuación alguna ni tampoco una resolución en cualquier sentido.

Sin embargo, el caso ha saltado más allá del entorno de las firmas. El asesor externo del cliente de EY ha elevado una reclamación deontológica contra Silván ante el Colegio de la Abogacía de Madrid.

Recurso

A comienzos de la presente semana, este organismo archivó la reclamación, apenas once días después de recibirla y sin haber abierto un procedimiento de información previa ni requerir documento alguno.

El archivo ha sido recurrido por el demandante ante el Consejo de Colegios de la Comunidad de Madrid. Los argumentos esgrimidos por el denunciante pasan por que el Colegio de Abogados no entró en el fondo del asunto, no hubo informaciones previas y, además, se pronunció sobre una infracción distinta de la denunciada.

Se trata de un caso más en el que se pone a prueba un elemento que afecta al negocio de las grandes firmas como EY. En este caso, la confianza en que las recomendaciones a los clientes se deben solo a los intereses de éstos y, en ningún caso, a los de la firma asesora.