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Noviembre caliente en los mataderos catalanes. El colectivo de los auxiliares de inspección veterinaria da los primeros pasos hacia la convocatoria de una huelga como respuesta a la negativa del Departamento de Salud de la Generalitat de paralizar la licitación del nuevo contrato de prestación de servicios.

La reclamación de los auxiliares se centra en que el pliego de condiciones de la licitación no incluye la obligatoriedad de la subrogación de los trabajadores para las nuevas empresas que se hagan con el contrato.

Los profesionales han instado repetidamente a la Generalitat a aplazar la licitación hasta la firma del nuevo convenio colectivo del sector. El motivo reside en las elevadas posibilidades de que la subrogación de los trabajadores se incluya en el documento sectorial, dado que patronal y sindicatos parecen de acuerdo en este punto.

Toda vez que la licitación contempla que los adjudicatarios del contrato actuarán conforme al convenio en vigor, los auxiliares consideran que no detener el concurso les deja en una situación de riesgo. El actual convenio no establece la subrogación obligatoria.

Imagen de archivo de un matadero

Sin embargo, la última reunión de los representantes de los auxiliares con Salud, celebrada este martes, se saldó con el mismo resultado que las precedentes. El Departamento insistió en la negativa a paralizar el proceso, con el argumento de la premura de tiempo. La entrada en vigor de los nuevos contratos está fijada para el próximo 1 de enero.

Salud rechazó también la alternativa de recurrir a un contrato de urgencia en el caso de que la firma del nuevo convenio se fuera más allá de diciembre. En esta fecha vence el actual contrato de prestación de servicios de auxiliares de inspección veterinaria en los mataderos de Cataluña.

Recurrencia

Según fuentes conocedoras de la situación, el Departamento adujo que ya había optado en demasiadas ocasiones anteriormente por esta modalidad de carácter excepcional. En este caso, no veía motivación suficiente para recurrir a él.

La licitación y el nuevo contrato van a suponer en cualquier caso la entrada de nuevos actores en la prestación del servicio de auxiliares. El pliego de condiciones limita a dos el número máximo de lotes que se puede otorgar a una misma compañía, de los cuatro que están en juego (Barcelona, Lleida, Girona y Cataluña Central).

De ahí la incertidumbre que se cierne sobre los auxiliares ante la posibilidad de que los nuevos adjudicatarios rechacen la subrogación de los trabajadores de Appeal Agrifood, la empresa que en la actualidad presta servicio en las cuatro zonas delimitadas.

Un dominio total que ya no podrá darse a partir de enero y que deja a los auxiliares en una complicada situación. De este modo, el colectivo ya está dando los primeros pasos para la convocatoria de la huelga, que deberá contar con la aprobación en asamblea y las pertinentes comunicaciones administrativas.

Cinco días de paro

El cese de la actividad de los auxiliares de inspección derivaría en la práctica paralización de los mataderos, dado que los veterinarios no tendrían la capacidad de expedir los certificados correspondientes que garantizan la aptitud del ganado.

El paro se unirá así al ya convocado por CCOO y UGT en el sector de cárnicas para los días comprendidos entre el 9 y el 14 de noviembre. En este caso, el contexto es la negociación del convenio colectivo y una serie de reivindicaciones, relacionadas básicamente con salarios, descansos y complementos.

Imagen del operario de una cárnica tratando una pieza Europa Press

En principio, los auxiliares van a plantear que la huelga que pretenden llevar a cabo no coincida en las fechas con el paro ya convocado. Persiguen con ello un impacto diferencial y que sus reivindicaciones no queden diluidas en las múltiples y de distinto tipo que han puesto encima de la mesa los sindicatos mayoritarios.

También consideran que deberían evitar la coincidencia con el 11 de noviembre, fecha de la huelga general convocada por los sindicatos con los derechos relacionados con la vivienda como telón de fondo.

Un año de PPA

En cualquier caso, todo apunta a un mes de noviembre convulso en los mataderos catalanes. Precisamente, cuando se cumplirá un año desde la aparición de los primeros casos de peste porcina africana (PPA) detectados en el entorno del bosque de Collserola.

Será la culminación de un año muy negativo para el sector, que ya prevé un balance con cuantiosas pérdidas por el impacto de la PPA en las exportaciones a países de fuera de la UE y por la bajada de precios acordada en el mercado español para poder dar salida a la producción.