Fotomontaje con el directivo del ocio nocturno Alberto Hidalgo y el Teatro Barceló Crónica Global
Alberto Hidalgo y las noches en vela que le han llevado a conquistar el Teatro Barceló
CEO de Grupo Sounds, que administra marcas como Fitz o Vandido Club, ha llegado a un acuerdo para gestionar la mítica sala madrileña
Gestionó locales de gran reputación como Sutton, Gatsby o Shoko en Barcelona antes de elevar exponencialmente su carrera en la capital de España, aunque su currículum está manchado por algunas polémicas
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Las noches en vela se dan por descontadas en el mundo del ocio nocturno. Pero Alberto Hidalgo no es solo noctámbulo, es insomne: duerme tan poco que se ha ganado el apodo de Raya.
No cabe duda de que ha sabido aprovechar las horas extra que parece tener su día: al frente de Grupo Sounds, este empresario catalán será quien resucite uno de los templos de la noche madrileña, el Teatro Barceló.
Una fotografía de archivo del Teatro Barceló de Madrid.jpg Europa Press
El éxito
"Hay gente para la que el éxito es el dinero, otra para la que es el reconocimiento, pero yo me considero la persona más exitosa del mundo porque me despierto cada día feliz".
Es una de las reflexiones que pueden encontrarse en el perfil de Instagram de Alberto Hidalgo. Aunque diga que el éxito consiste en despertarse feliz, su perfil deja entrever que los triunfos profesionales tampoco le amargan el día.
"Difícil de trato"
Hidalgo comparte allí sus conquistas empresariales y, sobre todo, los artistas que consigue reunir en Fitz, el club madrileño que fundó bajo el paraguas de Grupo Sounds: Juan Magán, Dani Martín, Myke Towers, Quevedo... Y, junto a ellos, siempre él, menudo, en una suerte de álbum de trofeos.
En su perfil, también da cuenta de sus escasas horas de sueño. "Hoy tengo que admitir que he descansado bien. He dormido siete horas, hacía tiempo que no me pasaba", explica en una reciente story.
Esa exposición constante no gusta a todo el mundo. "Con lo difícil que es en el trato, tendría que querer pasar más desapercibido", reprocha una persona del sector.
Fernando Nicolás y Alberto Hidalgo, del Grupo Sounds, en el Teatro Barceló de Madrid Instagram
Un 'currante'
Al César lo que es del César: incluso sus detractores reconocen que Hidalgo es "un currante". Su trayectoria lo avala. Empezó a hacerse un nombre en Barcelona, vinculado a salas como Pachá, Sutton, Shoko o Gatsby, y después dio el salto a Madrid, donde ha consolidado su posición con Fitz. Ahora afronta el que probablemente sea su movimiento más ambicioso hasta la fecha: hacerse cargo del Teatro Barceló.
Tal y como avanzó en exclusiva Crónica Global, Hidalgo y su socio Fernando Nicolás, del gigante gastronómico Grupo Larrumba, han alcanzado un acuerdo con la propiedad del Teatro Barceló para asumir la gestión de la sala. El empresario anunció el nuevo proyecto también en Instagram, con el mítico local madrileño de fondo.
La operación llega siete meses después de que la inmobiliaria Savills pusiera el inmueble en el mercado. El acuerdo abre la puerta a recuperar uno de los espacios históricos del ocio nocturno de Madrid, cerrado durante un año por decisión del ayuntamiento.
"Quien se queda con el Barceló tiene el monopolio de la noche madrileña", aseguran fuentes del sector. "No hay nada igual en toda España".
Una foto de archivo del interior del Teatro Barceló Teatro Barceló
El 'trauma' de Pachá
Queda por conocer qué marca explotará la sala cuando vuelva a abrir sus puertas. Entre las posibilidades que circulan figura Pachá, con la que Hidalgo ha mantenido vínculos durante años.
En 2017, de hecho, aspiró a tomar las riendas del grupo tras su venta al fondo Trilantic, pero la propiedad descartó su candidatura y optó por Nick McCabe, el ejecutivo que llegaba de dirigir OMNIA, uno de los clubes más reputados de Las Vegas.
"Hidalgo tiene un trauma con Pachá", dicen en el sector.
Un currículum manchado
Quienes han trabajado con él describen una relación difícil con parte de sus empleados. Algunas fuentes le atribuyen "una personalidad muy explosiva" y aseguran que acostumbra a "gritar a sus empleados". Otras personas que lo conocen coinciden en que "no es una persona de trato agradable", aunque reconocen su capacidad de trabajo y sus resultados.
Su episodio más controvertido tuvo lugar en 2009, cuando, durante su etapa al frente de la discoteca Young Cherry, en Barcelona, se vio envuelto en un procedimiento judicial a raíz de la denuncia de una menor de 16 años. Tras dos semanas en prisión preventiva, quedó en libertad. Pocos meses después, fichó por Sutton.
La casa de los artistas
Fitz se define como "la casa de los artistas". Es el modelo de Hidalgo: poner a los artistas en el centro de la experiencia. Lo hizo en Barcelona y lo ha trasladado a Madrid, donde Fitz ha convertido la presencia de figuras conocidas en uno de sus principales reclamos. Lo más probable es que ahora lleve esa fórmula al Barceló.
En el sector le reprochan que su propuesta esté muy enfocada al guiri y dependa más del tirón de los artistas que de la construcción de una verdadera cultura de club.
Es una crítica que convive con el reconocimiento de sus resultados. Quienes lo conocen no suelen discutir sus méritos profesionales. "Todo lo que ha conseguido es porque se lo ha ganado", reconocen incluso personas críticas con él.
Ahora, con el Teatro Barceló, Hidalgo suma un nuevo escenario a su carrera. El empresario insomne, que cree más en el trabajo que en la suerte, ha demostrado que tiene motivos de sobra para preferir soñar despierto. Aunque no falta quien apunta que tampoco le faltan razones para no pegar ojo.