La vivienda se ha convertido en la principal preocupación de la ciudadanía en toda España debido al efecto inflacionista ocasionado por el desequilibrio entre una escasa oferta y una demanda disparada por el incremento de la población. En este contexto, ha sido especialmente oportuno el V Congreso Nacional de Vivienda, organizado por APCE España y APCE Catalunya y que se ha celebrado en Barcelona.
Durante el evento se han analizado los numerosos factores que influyen tanto en el actual comportamiento del mercado como en lo que contribuirían a que la situación se normalizara. El presidente de las asociaciones, Xavier Vilajoana ha hecho hincapié en que la vivienda sea tratado como un asunto de Estado y, por lo tanto, se pongan las bases para revertir la actual situación a través del consenso entre las fuerzas políticas que se conformen en las próximas elecciones generales.
El Congreso arrojó, entre otras cuestiones, una serie de fórmulas y propuestas para resolver la cuestión y hacer que el mercado de la vivienda sea más dinámico, ágil y capaz de responder a las necesidades de los demandantes de hogares.
Entre ellas, las más relevantes son éstas:
-Promulgar una nueva Ley del Suelo. Se trata de una reclamación recurrente de los promotores de vivienda desde hace años, incluso cuando las dificultades para acceder a este mercado aun no eran tan evidentes. El sector apunta a una menor regulación y un recorte de los trámites burocráticos, con la finalidad de que los desarrollos urbanísticos sean más ágiles y flexibles.
-Fomentar la colaboración público-privada. Los promotores consideran que sin la unión de ambas partes será muy difícil alcanzar la escala necesaria para responder a las necesidades actuales. También han apelado a la unión de fuerzas entre las diferentes administraciones entre sí, más allá de los ciclos políticos y las diferencias entre las formaciones. La prioridad debe ser, en cualquiera de los casos, incrementar la oferta de vivienda accesible.
Vivienda asequible
-Crear un ecosistema adecuado para la financiación de los proyectos. El sector abre las puertas tanto a la financiación bancaria tradicional como a las alternativas. Incluso, las consideran complementarias. En este punto, inciden de nuevo en la relevancia de la colaboración público-privada, toda vez que las Administraciones gozan de más recursos para movilizar mucho más capital.
Cabe tener en cuenta que la vivienda asequible necesita un esquema de financiación que tenga en cuenta particularidades como una menor rentabilidad y un mayor horizonte temporal para su amortización.
-Mayor industrialización. El sector debe contar con una mayor capacidad productiva para poder dar respuesta a la creciente demanda. Más allá de la reducción de costes y consecución de eficiencias, la industrialización aporta productividad, plazos más predecibles, calidad, seguridad y capacidad para producir con una mano de obra cada vez más escasa.
-Construcción de vivienda de toda tipología para atender una demanda diversificada. El acceso a la vivienda comienza a ser un problema también para amplias capas de las rentas medias, no sólo para los colectivos más vulnerables. Una de las conclusiones del Congreso ha sido que no existe una única necesidad residencial.
Al fin y al cabo, la vivienda condiciona, además del lugar de residencia, la emancipación, la formación de hogares, decisiones familiares y los proyectos personales de vida.
