El caos vivido en los últimos días en la línea de alta velocidad que une Barcelona con Madrid comienza a mostrar sus efectos en el segmento de la aviación comercial. Las cancelaciones de trayectos ferroviarios, los retrasos y otras incidencias desde el incendio de una máquina el pasado domingo ya tiene sus consecuencias en forma de incremento de la demanda de vuelos entre ambas ciudades. Y su correspondiente efecto inflacionista.
Durante la tarde del pasado miércoles, las imágenes de aglomeraciones y confusión fueron frecuentes en la madrileña estación de Atocha, de donde parten y a la que llegan los convoyes del AVE que unen la capital de España con la Ciudad Condal.
No se ha hecho esperar el traslado de esta situación al transporte aéreo, sin duda el gran beneficiado de la situación que vive la alta velocidad, especialmente desde el trágico accidente en las proximidades de Adamuz (Córdoba). En los últimos días se ha apreciado un llamativo incremento del precio de los billetes en las rutas que unen ambas capitales.
Sin ir más lejos, la opción del puente aéreo flexible de Iberia , con boletos abiertos para ida y vuelta, se ha situado ya en torno a los 470 euros, en su versión para la clase turista. Fuera del ámbito del puente aéreo, las combinaciones para un ida y vuelta en el mismo día raramente bajan de los 400 euros, igualmente en la clase más económica.
Puente aéreo Barcelona-Madrid
El escenario se complica para aquellos que se demoren a la hora de efectuar la reserva. Los vuelos de ida a primera hora de la mañana para los días próximos, fuera de fin de semana, llegan a superar los 400 euros. Los inmediatamente posteriores se sitúan en torno a 200 euros.
Sobre este último precio también se encuentran los ofertados en las mismas circunstancias por parte de Air Europa e, incluso, por Vueling . La aerolínea de bajo coste retomó la ruta Barcelona-Madrid, que había dejado de operar en 2025, precisamente a raíz de la crisis del AVE derivada del citado accidente, acaecido a finales del pasado enero.
Demanda al alza
Pese a estos elevados precios, también empieza a convertirse en un problema llegar a tiempo para asegurarse un asiento. La elevada demanda hace que, incluso a estas alturas, ya se estén vendiendo las últimas plazas para vuelos de la próxima semana. Mientras, con 24 horas de antelación ya no es posible reservar en la mayoría de los casos para un ida y vuelta en el mismo día.
Se trata de una de las modalidades más empleadas en esta ruta, frecuentada por usuarios de viajes relacionados con los negocios. Un colectivo que se había decantado mayoritariamente por el AVE pero que lo está abandonando a marchas forzadas, incluso con anterioridad al siniestro de Adamuz.
El panorama empieza a sostener paralelismos con el que se dio en los días posteriores al trágico suceso, que supuso el fallecimiento de 46 personas. No obstante, por el momento tanto los incrementos de precio como las dificultades para encontrar billetes no están siendo tan intensos.
Varios factores marcan las diferencias con el escenario que se vivió a partir de los últimos días de enero. Por entonces, el servicio de alta velocidad hacia Andalucía quedó suspendido durante varias semanas. En este corredor tuvo lugar el fatal descarrilamiento del AVE y la posterior colisión del Alvia.
Tren del AVE incendiado en Aragón
Las repetidas denuncias de deficiencias en el trazado llevó a Adif a imponer restricciones de velocidad en las líneas más antiguas, por motivos de precaución. Además, inició una inspección generalizada de las vías, en busca de posibles déficits de mantenimiento. Algo que se tradujo en retrasos, trayectos interminables y múltiples incidencias en el corredor Barcelona-Madrid.
En el contexto actual, la duración del trayecto lleva meses establecida en un mínimo de algo más de tres horas, con lo que no supone tanta disrupción, más allá del episodio concreto del convoy cuya máquina empezó a arder cuando transitaba por la Comunidad Autónoma de Aragón.
Contextos diferentes
A esto cabe añadir que la oferta de vuelos entre Barcelona y Madrid se ha incrementado desde entonces, especialmente por la citada recuperación de la ruta a cargo de Vueling. Este hecho también contribuye a destensar los precios ante el repunte momentáneo de la demanda.
Por último, la crisis generada por el suceso de Adamuz se produjo en fechas críticas por su proximidad a la celebración de grandes eventos como la Feria Internacional de Turismo (Fitur), en la capital de España; y el Mobile World Congress (MWC) , en la Ciudad Condal. Las citas generan de por sí un incremento de la demanda de pasajes de avión que, de repente, se vio abruptamente impulsada por las circunstancias negativas en torno a la alta velocidad.
No en vano, la rápida e intensa subida del precio de los billetes llevó a Iberia a tomar la decisión de limitar durante unos días el del puente aéreo, a 99 euros por trayecto. Desde el fin del tope, la evolución ha sido notablemente alcista e incluso se ha intensificado a raíz de los nuevos incidentes en torno al AVE. Uno de los ya prácticamente incontables a lo largo de 2026.
