El reciente temporal ha asestado un duro golpe a la estructura empresarial de Cataluña. Pequeñas y medianas empresas del Vallès Oriental, Barcelonès, Baix Llobregat, Vallès Occidental y Maresme acumulan un impacto económico global de 117,5 millones de euros, según proyecciones de Pimec.
La cifra, que oscila entre 65 y 208 millones, refleja el fuerte impacto de las lluvias torrenciales. Este análisis excluye los efectos de las restricciones de movilidad y la suspensión de ferias y mercados. Factores que han golpeado con dureza a sectores clave como el comercio, la restauración y la venta ambulante.
Pérdidas de actividad y seguros
El cese forzado de la producción concentra el grueso de la factura económica. Los costes asociados al paro de la actividad representan el 71 % del impacto. En concreto, 46,1 millones corresponden al pago de salarios por 1,8 millones de horas laborables perdidas. Otros 37,3 millones se deben a actividad económica directa irrecuperable. Pimec advierte que la mayoría de estos costes no están cubiertos por seguros.
La factura por daños materiales directos en instalaciones, maquinaria o mercancías, alcanza los 28,9 millones. Afecta a unas 2.400 empresas de las zonas analizadas. Se suman 5,1 millones en costes extraordinarios e imprevistos. Incluyen limpieza urgente, retirada de residuos y sobrecostes logísticos de transporte.
Alcance y problemas
El impacto del temporal ha sido desigual. Una encuesta a empresas afectadas revela que el 76,3% de las pymes de estas comarcas sufrieron las consecuencias. El Vallès Oriental fue el más perjudicado (84,3%), seguido del Baix Llobregat (81,8%) y el Barcelonès (77,8%). La incidencia fue menor en el Maresme (55,6%) y el Vallès Occidental (52,6%).
El 78,4 % de las compañías con incidencias paralizó o redujo su actividad. Un 45,3 % mantuvo sus operaciones paradas al menos un día. Los problemas logísticos y de accesibilidad afectaron al 54,7 % de las pymes. Un 41,9 % sufrió la ausencia de trabajadores que no pudieron llegar a sus puestos.
Finalmente, un 27 % sufrió desperfectos físicos en equipamiento o productos. A día de hoy, casi una de cada cinco empresas afectadas (18,9 %) aún no ha recuperado la normalidad.
