Publicada
Actualizada

El apagón tecnológico de abril de 2025 expuso la dependencia de la sociedad a los sistemas. La falta de electricidad dejó en fuera de juego a la mayoría de servicios. Provocó una autoconciencia global de la fragilidad ante posibles sabotajes o fallos de las máquinas.

Sobre este aspecto ha reflexionado Rosa María Rodríguez, vicepresidenta de Ventas y Servicio de T-Systems Iberia, con Ignasi Jorro, director de Crónica Global, en el foro BCN Desperta!, organizado por este medio, Metrópoli Abierta y El Español.

Ha aseverado que la prioridad máxima de su compañía es "garantizar la disponibilidad". De hecho, ha afirmado que sus sistemas no sufrieron los efectos del apagón: "Nuestras infraestructuras están preparadas para trabajar una semana entera sin problemas".

Soberanía tecnológica

Rodríguez, como experta en el sector, ha considerado que "existe una conciencia mayor de vulnerabilidad en Europa. La digitalización genera una dependencia muy alta de la tecnología. Cuando miramos con perspectiva europea, casi el 80% de los componentes tecnológicos proceden de operadores extracomunitarios. Ante las tensiones geopolíticas actuales, esa fragilidad se hace patente, y con la irrupción de la IA esto se acentúa aún más".

Rosa María Rodríguez, vicepresidenta de Ventas y Servicio de T-Systems Iberia, junto a Ignasi Jorro, director de Crónica Global, en el Desperta BCN! Simón Sánchez Crónica Global

En la misma línea, ha añadido: "Toda esta combinación de factores hace que hablar sobre soberanía tecnológica sea sumamente pertinente."

Regulaciones y empresas

Respecto a este concepto, ha diferenciado entre la acción regulatoria europea y las medidas que ejecutan las empresa. "Europa está legislando mucho —lo cual es discutible hasta dónde debe llegar—, pero también está empezando a articular políticas industriales que tendrán impacto", ha explicado.

"Por su parte, las empresas van tomando conciencia de la soberanía digital y ya debaten estos temas, cuando antes era algo puramente técnico. Al haber detectado ciberataques, falta de componentes o cambios repentinos de precio, las empresas buscan más resiliencia y control de sus operaciones. Esta combinación de regulación y autoconciencia las lleva a analizar y tomar medidas para robustecerse", ha completado la directiva.

Inversión necesaria

El desarrollo de infraestructuras de computación en la nube de última generación exige un músculo financiero que solo se alcanza mediante grandes economías de escala.

Para la directiva de T-Systems, el reto de la industria continental pasa por encontrar el punto de equilibrio entre la independencia tecnológica y la eficiencia económica: "El mundo cloud requiere una gran escala e inversiones cuantiosas. Hay que fomentar la inversión a escala, pero también mantener un criterio pragmático para no perder competitividad", ha advertido Rodríguez.

Rosa María Rodríguez, vicepresidenta de Ventas y Servicio de T-Systems Iberia, junto a Ignasi Jorro, director de Crónica Global, en el Desperta BCN! Simón Sánchez Crónica Global

En este sentido, la propuesta de la compañía no pasa por aislar al mercado europeo del entorno global, sino por garantizar el gobierno efectivo de la información.

Rodríguez ha defendido que las soluciones actuales deben permitir a empresas e instituciones públicas disponer de una nube soberana —articulada mediante alianzas estratégicas de T-Systems con los grandes hyperscalers internacionales—, asegurando la flexibilidad y la potencia tecnológica sin renunciar al control directo sobre los datos, las operaciones y el cumplimiento del marco regulatorio europeo.

El papel de España

Pese a las vulnerabilidades del entorno comunitario, Rodríguez ha mostrado su optimismo respecto al potencial de España para posicionarse como un actor estratégico en la autonomía digital europea.

La directiva ha subrayado que el país reúne activos clave como la sólida red de fibra, la implantación de centros de datos, el talento técnico y la voluntad de la administración para actuar como tractor de la innovación mediante la compra pública: "España cuenta con muy buenas cartas; el tejido industrial tiene ganas de avanzar y el país puede desempeñar un papel muy relevante en el mapa europeo", ha concluido.

Noticias relacionadas