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Puede parecer una paradoja para los lectores más advenedizos en la materia, pero el suministro del agua ya no puede depender exclusivamente de las lluvias. Por ello, ha señalado el agua regenerada y la anticipación como claves para conseguirlo en un mundo con cada vez más tensiones geopolíticas y fenómenos climáticos extremos.

Así lo ha defendido el consejero delegado de Aigües de Barcelona, Felipe Campos, en el en el foro BCN Desperta!, organizado en Casa Seat por Crónica Global, Metrópoli y El Español.

La traumática experiencia de la sequía que hace dos años asoló a Cataluña ha dejado la certeza de que el AMB ya no puede depender solamente del agua de la lluvia. Entonces, Aigües y todo el grupo Veolia decidieron apostar por el agua regenerada, un fenómeno que ya se encuentra plenamente consolidado en el Baix Llobregat y en fase de despliegue en el Besòs.

En un mundo tan incierto, la anticipación sirve para afrontar el futuro. "Alguien puede pensar que el contexto geopolítico no afecta a una empresa que gestiona un servicio esencial como Aigües. Eso no es así", ha señalado. Según Campos, las tensiones pueden encarecer la energía y dificultar el acceso a materias primas y al transporte", y ha advertido que los costes energéticos pueden afectar al servicio. "No podemos controlar lo que pasa, ni incidir en cómo la geopolítica afecta a la actividad ordinaria, pero sí cómo nos preparamos y hacemos que el cliente final no sufra", ha sostenido.

Felipe Campos (Aigües de Barcelona), en el foro BCN Desperta! Simón Sánchez

El pasado marzo, con el estallido de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, la compañía tuvo que activar el comité de crisis operativo para analizar su cadena de valor y evitar tensiones en sus necesidades de suministro.

Entre las medidas aprobadas, el grupo Veolia impulsó la diversificación de proveedores y el desarrollo de un stock amplio.

Impacto en el AMB

Sobre el impacto económico, Campos ha explicado que Aigües de Barcelona aporta 700 millones a la generación de riqueza de la región metropolitana.

El consejero delegado de la compañía, con 160 años de historia, ha recordado que bajo los barrios del AMB hay 4.700 kilómetros de tuberías y que 1.200 trabajadores garantizan que el suministro sea una realidad. "Aún mucha gente piensa que el agua sale del grifo por arte de magia", ha lamentado, aunque ha considerado que la ciudadanía es hoy más consciente de la fragilidad del sistema.

Impulso social

Por último, el directivo ha defendido que las empresas no pueden estar desconectadas de la realidad en la que operan, y ha explicado que Aigües de Barcelona mantiene una tarifa social que protege a más de 68.000 familias y un plan social que busca que esas personas puedan salir de ella con un empleo.

En esa línea, ha detallado un programa con entidades del tercer sector, como la Cruz Roja. Por cada euro invertido en acción social, ha dicho, el retorno al sistema del bienestar es de 1,21 euros.

En materia de vivienda, ha explicado que su programa Llars a Punt, desarrollado con seis ayuntamientos y entidades del tercer sector, ha permitido entrar en viviendas con fugas y hacer 55 reparaciones. Según Campos, esas actuaciones han reducido la deuda de las familias en más de 75.000 euros.

En el último ejercicio, ha concluido, la compañía ha dedicado más de 3 millones a proyectos sociales.