El multipremiado chef Jordi Vilà ha tenido que recurrir a la familia Grífols para salvar su restaurante Vivanda.
Diversos miembros de la adinerada familia farmacéutica, asesorados por el bufete Osborne Clarke, han entrado en el capital de este restaurante de la zona alta de Barcelona.
El movimiento llega tras la salida del socio fundador Gabi Calzado, quien abrió el local en 1983 y con quien Vilà empezó a colaborar en 2008, hace casi 20 años.
Según ha podido saber este medio, Vilà habría pedido a los Grífols más inversiones en sus otros negocios, una posición que, de momento, la familia farmacéutica ha declinado amablemente.
Varios miembros de esta saga especializada en los hemoderivados son clientes asiduos y así conocieron el restaurante y a su chef. Además, son ilustres vecinos de Sarrià, el barrio donde se ubica el local, en el número 134 de la calle Major.
En esta nueva etapa, Vivanda también ha fichado a Ángel Vidaurre, el jefe de cocina en la casa Moritz.
Vivanda, un refugio
El restaurante Vivanda posee una de las mejores terrazas de la zona alta de la ciudad, resguardada por árboles e hiedra, que amortiguan el rugido de la calle.
En la mesa, el local propone tapas y platillos de raíz catalana y mediterránea, con una carta que cambia con las estaciones del año.
Interior de 'Alikimia', el premiado resturante de Jordi Vilà
Sus croquetas de jamón y el canelón de pollo asado son de los platos más reconocibles, junto a un Wellington de interpretación libre firmado por el chef. La guía Michelin le concede el distintivo Bib Gourmand.
La carta actual es obra de Vilà. Cuando el chef asumió la dirección gastronómica, el restaurante dejó atrás una cocina catalano-creativa algo encorsetada y apostó por las tapas y los platillos, que mezclan tradición y cocina contemporánea.
El ecosistema Vilà
Vivanda es una pieza más del ecosistema empresarial del chef, cuyo buque insignia es Alkimia.
El restaurante, situado en la Ronda de Sant Antoni, suma 20 años consecutivos con una estrella Michelin. Junto a él opera Alkostat, una casa de comidas que comparte con Alkimia producto y fondos de cocina.
El grupo se completa con la tienda de comida para llevar Va de Cuina y un servicio de catering para celebraciones y eventos.
Vilà se formó en la escuela de hostelería Joviat, de Manresa, donde coincidió con Oriol Rovira, de Els Casals, y con Oriol Castro, de Disfrutar.
Con 24 años, en 1998, se lanzó por su cuenta con el restaurante Abrevadero. Alkimia llegó en 2002 y la primera estrella Michelin, en 2005. Desde entonces no la ha soltado.
Fuera de los fogones, Vilà se ha convertido en una de las voces más combativas en defensa de la cocina catalana. Presentó un manual de autodefensa en forma de póster, con nueve figuras y nueve argumentos, con el que reclama más presencia en la mesa de platos como la escalivada, el fricandó o los caracoles frente a las modas de importación.
