Viñedo con los logos de Freixenet, Codorníu y el Instituto Agrícola Catalán de San Isidro Crónica Global
Freixenet y los 40 millones de botellas que retiró: ¿el origen de la crisis del cava?
El sector reprocha una decisión de la compañía, ahora integrada en el grupo alemán Henkell, que dejó fuera de la denominación a una parte importante de su producción
Más información: Codorníu culpa a Freixenet de la crisis del cava por la retirada de botellas en 2024
Lo insinuó el pasado martes el CEO de Codorníu, Sergio Fuster, y ya lo había planteado antes de la vendimia el Instituto Agrícola Catalán de San Isidro: la decisión de Freixenet de retirar cerca de 40 millones de botellas de la DO Cava podría estar detrás, al menos en parte, de la crisis que atraviesa el sector.
En Codorníu, de hecho, incluso niegan que pueda hablarse de una crisis del cava. En su portfolio lo consideran un “brote verde” y uno de los principales motivos de las ventas y los resultados récord que han presentado. Su opinión es que el problema actual del sector está relacionado, en buena medida, con aquella retirada.
Las instalaciones de Freixenet
¿Qué pasó?
¿Qué sucedió exactamente? En 2024, Freixenet dejó de elaborar y certificar unos 40 millones de botellas —la cifra exacta se desconoce— bajo la Denominación de Origen Cava.
El motivo que adujo fue la sequía, que había reducido enormemente la producción de uva y disparado los precios.
Es algo que su principal competidor, Codorníu, sufrió mucho menos, sobre todo porque aproximadamente la mitad de la uva que utiliza procede de Raimat, una finca de unas 3.000 hectáreas que se beneficia del agua procedente de los Pirineos.
¿Fue la sequía?
Sin embargo, en el encuentro con medios del pasado martes, Fuster puso en duda que la sequía fuera el verdadero motivo de aquella decisión.
El Institut Agrícola Catalán de San Isidro fue algo más benevolente: admitía que la retirada pudo deberse a la sequía, pero reclamaba que este año, cuando el problema ha pasado a ser el excedente y no la escasez, Freixenet devolviera esas botellas a la DO.
“Es una marca que se ha hecho gracias al cava. Es de sentido común que tiene que haber una compensación”, defendió Baldiri Ros, presidente de la Comisión de Agricultura de Foment del Treball y presidente de honor del Instituto Agrícola.
Vendimia de la DO Cava DO Cava
¿Por qué no vuelven?
¿Y por qué no lo hacen? A eso apuntaba la insinuación de Fuster.
Esas cerca de 40 millones de botellas pasaron a comercializarse, con un aspecto prácticamente idéntico, como Premium Sparkling Wine. Eso permitía a Freixenet, ya entonces parte del grupo alemán Henkell, evitar no solo los altos precios de la uva de aquel año en el Penedès, sino también las exigencias del reglamento de la DO: qué debe aparecer en la etiqueta, los meses de crianza, cómo debe vestirse la botella, etcétera.
Al sacar esas 40 millones de botellas de la DO, Freixenet se deshacía de buena parte de esas exigencias. Dónde compra ahora la uva y a qué precio es algo que se desconoce.
Bodegas Codorníu EUROPA PRESS
Alemania
¿Y no le penalizó en ventas? Pues podría ser que no, por algo que apuntó también Fuster en esa rueda de prensa: “El cliente alemán es mucho menos exigente”.
Alemania es el principal mercado internacional de Freixenet y representa entre el 25% y el 30% de sus ventas. La hipótesis es que sus consumidores no habrían penalizado el cambio de categoría.
“Las marcas de champagne, cuando hay sequía, suben precios; no se inventan un producto espumoso hecho de uva de cualquier sitio y sin los reglamentos para seguir vendiendo el mismo volumen bajo la misma marca sin ser DO Champagne”, reprochan fuentes del sector.
¿Una medida temporal?
La sequía, así, no explicaría por sí sola la decisión. Pero incluso aunque la justificara, podría haber sido una medida temporal. Freixenet podría devolver ahora esas 40 millones de botellas que el sector tanto necesita.
Porque, con esas botellas de más, lo cierto es que las cuentas cuadran. En 2024 se vendieron más de 218 millones de botellas de cava, mientras que en 2025 fueron alrededor de 190 millones. Son 28 millones de botellas de diferencia: una cantidad que permitiría superar las cifras de 2024 y acercarse a las 251,8 millones de botellas vendidas en 2023, dando un respiro a un sector que lo está pasando mal.
Imprevisible e inevitable
No es la primera vez que Freixenet recurre a la sequía para justificar alguna decisión polémica.
En 2024, la compañía no solo utilizó este argumento para explicar la retirada de botellas, sino también para justificar un ERTE por fuerza mayor ordinaria, por la Generalitat se lo denegó.
La solicitud fue rechazada porque no cumplía con los dos elementos que justifican estos ERTE: la imprevisibilidad y la inevitabilidad.
Por lo que cuentan algunas fuentes y algunos de los grandes actores del sector, tampoco la crisis del cava ha sido imprevisible y, sobre todo, no tiene por qué ser inevitable.