El empresario Ángel Surroca, que denunció a los dos albaceas del fallecido mecenas Pere Mir por la gestión de su legado, se ha defendido este lunes de la querella por injurias interpuesta por éstos en su contra asegurando que actuó preocupado al ver que su patrimonio no se administraba como él deseaba.
Surroca declaró como investigado este lunes en el juzgado de instrucción número 33 de Barcelona por una querella de injurias y calumnias presentada por el jefe de Oncología del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, Josep Tabernero, y los otros dos albaceas del filántropo Pere Mir, investigados por presunto desvío de fondos de su patrimonio, según fuentes jurídicas.
Acusación de modificación de testamento
En el artículo que motivó la querella, Surroca afirmó que los tres albaceas de Pere Mir lo encerraron en su despacho cuando ya tenía 97 años, le prepararon una "reunión trampa" y, "a punta de bisturí", le hicieron modificar el testamento para autonombrarse administradores de su patrimonio.
Surroca, que en su día fue un estrecho colaborador del mecenas, denunció a los albaceas Tabernero, Jordi Segarra y Francisco Capellas por desviar fondos de las fundaciones privadas Cellex y Mir Puig, herederas del patrimonio del filántropo, lo que ha dado pie a una investigación judicial y a la intervención de ambas entidades.
Matización
Surroca, que está personado como acusación en la causa abierta contra los albaceas de Pere Mir, ha contextualizado ante el juez las expresiones que usó en ese artículo aduciendo que son "de opinión" y "licencias "retóricas" que no deben interpretarse de forma literal.
No obstante, ha admitido que escribió el artículo que ha dado pie a su imputación porque estaba preocupado porque el patrimonio del mecenas no se estaba gestionando, a su juicio, en beneficio de las fundaciones a las que quería legar sus fondos, para seguir financiando proyectos filantrópicos.
El empresario ha asegurado que seguirá ejerciendo la acusación en la causa abierta contra los albaceas del mecenas, y ha atribuido la querella contra él a una represalia por ser quien denunció el desvío de fondos ante el Protectorado de Fundaciones de la Generalitat.
Según Surroca, el objetivo de la querella por injurias sería condicionar su declaración como testigo ante el juzgado que investiga el desvío de fondos, que aún no tiene fecha.
