El catedrático emérito de la UAB, Josep Oliver, y el director territorial de BBVA en Cataluña, José Ballester

El catedrático emérito de la UAB, Josep Oliver, y el director territorial de BBVA en Cataluña, José Ballester BBVA

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El crecimiento catalán se desplaza hacia el interior en 2025: Lleida crece un 3,5%

El tirón del sector primario y de la construcción impulsan la economía de la provincia, según el Anuari Econòmic Comarcal BBVA 2025

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El crecimiento económico catalán se abre hacia el interior. En 2025, el valor añadido bruto (VAB) del Pla de Lleida creció un 3,7%, por encima de Barcelona (3,1%) y Girona (2,9%), mientras que otras zonas del interior también ganaron dinamismo (Pla de l’Estany, Garrotxa, Osona y Bages).

Esta es una de las principales conclusiones del análisis del Anuari Econòmic Comarcal BBVA 2025, elaborado por Josep Oliver, catedrático emérito de Economía Aplicada de la UAB. La presentación del informe también ha contado con la presencia del director territorial de BBVA en Cataluña, José Ballester.

Esta evolución contrasta con una tendencia observada en etapas anteriores, cuando --ante una crisis-- la recuperación comenzaba "en el eje de la AP-7 y se desplazaba hacia otras comarcas", según explicó Oliver.

En 2025, varias localidades del interior crecieron por encima de la media catalana, impulsadas por la industria alimentaria (sector primario), los servicios personales y los servicios productivos locales.

Provincias

Por provincias, Lleida anotó un mayor crecimiento, con un avance del 3,5% de su VAB en el último año. La evolución estuvo respaldada por el sector primario, cuyo valor añadido se disparó un 13,5%, y por la construcción, que subió un 5,8%.

Barcelona, por su parte, registró una subida del 3,1%; así como Girona y Tarragona avanzaron un 2,8% y un 2%, respectivamente.

Dentro de este mapa, el Pla de Lleida destacó con un aumento del 3,7%, por delante del Área Metropolitana de Barcelona (un 3,1% más), y de las comarcas de Girona (un 2,9% más).

En el extremo contrario, las Terres de l’Ebre y el Camp de Tarragona registraron un ritmo más moderado, con subidas del 1,3% y del 2,2%.

En los dos casos, el mayor peso de la industria y la energía en su estructura productiva ayudan a explicar una evolución más "moderada", según Oliver.

Más servicios

A esta distribución territorial se suma el avance de los servicios con mayor capacidad para generar productividad.

Es el caso de actividades como las finanzas, las telecomunicaciones, el transporte o la investigación, que están teniendo una mayor presencia dentro de la economía catalana.

Impulso productivo

Desde 2019, los servicios privados productivos (finanzas, telecomunicaciones, transporte, etc.) han aumentado un 25,6% su VAB, muy por encima del crecimiento de los servicios privados personales (hostelería, comercio, consumo y turismo), que han crecido un 12,4%, y de los servicios colectivos (administración pública, educación, sanidad y otros), que han avanzado un 10,1%.

Expectativa

Oliver espera que la tendencia pueda consolidarse, más aun en un escenario donde la productividad es más protagonista en los debates sobre el futuro de la economía catalana.

Para el catedrático, otro factor importante será la recuperación de la industria manufacturera, que el año pasada se vio condicionada por la incertidumbre geopolítica ("factor Trump").

2025

En términos interanuales, los servicios --que ya concentran cerca de tres cuartas partes de la actividad económica catalana-- mantuvieron un buen ritmo de crecimiento, con un aumento del 3,1% en su VAB.

El sector primario, además, avanzó con fuerza, un 9,4%, gracias a la recuperación agrícola. La industria creció un 1,5%, en un contexto de incertidumbre internacional.

En conjunto, el economista ha puesto en valor que que la economía catalana mantuvo su trayectoria expansiva en 2025. El VAB creció un 3% y el PIB un 2,7%.