El incierto futuro de Santiveri podría pasar por decir adiós a su emblemática planta de producción en la Zona Franca de Barcelona. La compañía baraja diversas opciones, en una operación que, de entrada, no guarda relación con la reciente reestructuración de la deuda bancaria, vía juzgados de lo Mercantil. Sin embargo, ambos caminos parecen condenados a cruzarse en los próximos años.
Sobre la mesa donde se toman las decisiones en Casa Santiveri se encuentra el llamado 'Proyecto Rubicón'. Su conexión directa no es con el plan de transformación del fabricante de productos dietéticos y saludables ni con las medidas que trata de implementar para escapar de la situación de insolvencia inminente en la que se ha visto envuelto.
Se trata del planteamiento que la centenaria empresa familiar ha desplegado en relación con el impacto que podría tener la modificación del Plan Urbanístico de Barcelona que afecta a los terrenos de la Zona Franca en los que se ubica la planta de la empresa en la Ciudad Condal.
La modificación tiene como uno de sus objetivos la transformación de suelo industrial en urbanizable. Un trámite administrativo que, como es habitual en las ciudades de mediano y gran tamaño, acumula lustros de desarrollo, sin que se conozca a ciencia cierta el momento de su aprobación y ejecución definitivas.
Ante este escenario, Casa Santiveri ha diseñado diversas alternativas; como denominador común, todas ellas pasan por dejar de operar en la planta en el caso de que la modificación se lleve finalmente a cabo.
Sin embargo, las opciones distan mucho entre sí. Una de ellas consiste en la búsqueda de una nueva ubicación para la fábrica. Una posibilidad que podría permitir a Casa Santiveri mantener su vínculo histórico con Cataluña aunque, eso sí, es la única que comparte esta característica.
Traslado a Peñafiel
Porque otra de las posibles soluciones es trasladar la producción a la otra planta de la compañía, ubicada en la localidad vallisoletana de Peñafiel. De este modo, la gama de artículos que actualmente se elaboran en Barcelona (los panes tostados y los complementos alimenticios) pasarían a la factoría castellanoleonesa.
En Peñafiel, Casa Santiveri ya produce galletas, tortitas, y tostadas, además de llevar a cabo los procesos de bañado de chocolate y de empaquetado y embolsado. Por último, el 'Proyecto Rubicón' también contempla externalizar la producción, sin duda la medida que más impactaría en el modelo de negocio.
Ciutat de la Justícia
La compañía señala que el proyecto ha sido compartido con la banca acreedora, con la que ha negociado una refinanciación que, finalmente, llevó a la vía judicial ante la imposibilidad de obtener el apoyo suficiente por parte de una mayoría de la masa acreedora.
En principio, este planteamiento está desligado del plan de viabilidad a cinco años presentado para la homologación de la deuda bancaria, que asciende a algo más de 11,7 millones de euros. El auto del Juzgado de lo Mercantil número 5 de Barcelona que resuelve a favor de la refinanciación asegura que "el escenario base del Plan de Viabilidad 2026-2031 se sostiene por sí mismo".
Reducir costes fijos
En dicho plan no se incluye ni el 'Proyecto Rubicón' ni la financiación adicional que, por otra vía, busca Casa Santiveri para apuntalar su viabilidad. La decisión judicial se sostiene en el informe del experto independiente aportado por la compañía, de cuyas proyecciones "resulta un flujo de caja positivo en todos los ejercicios y una caja acumulada creciente, de modo que la sociedad atiende el servicio de la deuda reestructurada sin recursos externos; el único desajuste, en el ejercicio 2026, queda absorbido por la tesorería inicial".
No obstante, el auto también refleja que unos de los principales objetivos del plan de viabilidad pasa por "corregir la causa estructural de la insolvencia", que identifica con "el peso de los costes fijos de la planta de Barcelona".
Así las cosas, el 'Proyecto Rubicón' podría entrar en escena en el desarrollo del plan y al margen de lo que suceda con los trámites relativos a la modificación del Plan Urbanístico de Barcelona. En especial, si las medidas implantadas para corregir o contener los costes no tienen el éxito esperado y la compañía sigue inmersa en la volatilidad de resultados que le ha llevado hasta esta situación.
