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Un grupo de inversores que asegura haberse visto perjudicado por el presunto fraude relacionado con inversiones en petróleo ha dado un plazo de cinco días hábiles al financiero Marc Armadans y a su socio para que aclaren el paradero del dinero.

Aunque es cierto que la causa que instruye el juez Ignacio Sánchez García-Porrero, titular de la sala 21, se inició a raíz de un escrito presentado por el propio socio de Armadans, este grupo de afectados también lo señala como parte del supuesto engaño.

Ahora, si agotado el plazo otorgado, no reciben explicaciones sobre lo ocurrido con los fondos —que según varias fuentes ascenderían a siete millones—, los abogados ya han advertido que emprenderán acciones penales y se personarán en el procedimiento que ya obra en manos del juez Sánchez García-Porrero.

El germen del conflicto

Tal y como avanzó Crónica Global, los Mossos d'Esquadra, siguiendo órdenes judiciales, están investigando qué ha ocurrido con el dinero que varios miembros de conocidas familias de la burguesía catalana invirtieron en la plataforma de trading FxPro de la mano de Marc Armadans y su socio.

Un agente de los Mossos d'Esquadra en una imagen de archivo Archivo Europa Press Barcelona

Según las fuentes consultadas por este medio, el origen del conflicto se encuentra en los fondos que diversos nobles linajes de Barcelona aportaron a la mercantil Armga Holding SL, la sociedad vinculada a Armadans a través de la cual se canalizaron las inversiones.

El dinero debía destinarse a operaciones en el mercado del petróleo, bajo la promesa de obtener una elevada rentabilidad. En un primer momento, la estructura funcionó y generó "saludables rentabilidades"; sin embargo, cuando los inversores reclamaron su capital y los beneficios generados, el dinero ya se había evaporado.

La alerta de su socio

El primero en dar la voz de alarma fue el socio de Armadans, nieto de uno de los grandes linajes de la burguesía catalana.

Disconforme con el desarrollo de los acontecimientos, presentó un escrito ante los juzgados de Barcelona que dio origen a la causa que ahora se instruye en el Tribunal de Instancia e Instrucción número 21.

No obstante, las fuentes consultadas precisan que dicho escrito no constituye directamente una denuncia por presunta estafa. Se trataría más bien de una exposición de los hechos destinada a averiguar el destino del dinero.

Una vez esclarecido su recorrido, y siempre que se aprecien indicios delictivos, los hechos podrían encajar en delitos como la administración desleal, la apropiación indebida o algún otro ilícito de carácter societario o económico.

Una plataforma conocida

Siempre según detallan fuentes próximas al caso, los más jóvenes de la burguesía vernácula confiaron en la gestión de Armadans y de su socio.

Y es que FxPro, la plataforma en la que supuestamente se realizaron las operaciones, es un conocido marketplace de inversión en activos muy fiable que, además, cultiva una amplia línea de patrocinios deportivos. Incluyendo, por ejemplo, la F1.

El caso es que el dinero depositado en esta plataforma se ha evaporado y ya no existe. Y nadie sabe qué pasó con él. De ahí que este grupo de inversores, estrechamente vinculados a la burguesía de la ciudad, haya dado un ultimátum de cinco días para localizar los millones invertidos.

Imagen de archivo de una de las entradas a la Ciudad de la Justicia de Barcelona EUROPA PRESS

Las mismas fuentes relatan, además, un controvertido episodio: Armadans habría manipulado unos supuestos resultados de FxPro y enviado varias capturas de pantalla que mostraban rendimientos positivos.

Una presunta maniobra de distracción con la que habría tratado de esquivar la presión de los inversores que le empezaban a reclamar los beneficios prometidos.

Un abogado en Dubái

Una de las hipótesis es que los siete millones de euros "se perdieron en operaciones fallidas en Fx", según habría admitido el propio Armadans en conversaciones privadas. Las inversiones en mercados de elevada volatilidad entrañaban riesgos que, presuntamente, no fueron debidamente comunicados.

El entorno del joven financiero, en cambio, atribuye la desesperación de los fondos a posibles irregularidades en la plataforma de inversión. Por este motivo, Armadans habría contratado a un abogado español con despacho en Dubái (Emiratos Árabes Unidos), donde FxPro tiene oficina, para determinar si se produjo alguna anomalía que pudiera explicar la pérdida del dinero.