“Si no se hubieran retirado 30 millones de botellas de cava, no estaríamos en la situación en la que estamos ahora”. Sergio Fuster, consejero delegado de Raventós Codorníu, ha señalado este martes a su principal competencia como uno de los factores detrás de la crisis que atraviesa el sector, aunque sin citar directamente a Freixenet.
Fuster se refiere a las aproximadamente 40 millones de botellas de cava que Freixenet retiró del mercado en 2024, en principio por la sequía. El CEO de Codorníu, sin embargo, pone en duda esta explicación: “Ellos dicen que la salida fue provocada por la sequía. Hasta aquí puedo decir”.
El directivo invita a analizar los números. En 2024 se vendieron más de 218 millones de botellas de cava, mientras que en 2025 fueron alrededor de 190 millones. Para Codorníu, esta diferencia explica en buena medida la situación que atraviesa actualmente el sector, que el último año sufrió una caída del 10% en facturación.
El cava, un "brote verde"
Así, frente a los pronósticos más aciagos, Codorníu ve en el cava un “brote verde”. La compañía ha cerrado el ejercicio comprendido entre julio de 2025 y junio de 2026 con una facturación bruta récord de 234 millones de euros, un 1% más que el año anterior, y un ebitda también histórico de 46 millones, un 5% superior.
El beneficio neto todavía no está calculado, pero Fuster ha avanzado que la compañía prevé que alcance los 14 millones de euros, un 17% más que en el ejercicio anterior. La compañía atribuye buena parte de estos resultados al comportamiento de las ventas de cava, que representan el 59% de su negocio.
La venta
Estos movimientos se producen mientras continúan las conversaciones para la salida de Carlyle, el fondo estadounidense que se convirtió en accionista mayoritario de Raventós Codorníu en 2018. El fondo controla actualmente más de la mitad del capital y está explorando la venta de su participación.
Hace meses trascendió que Carlyle había iniciado una exploración de mercado para estudiar una posible venta. El propio Fuster señaló recientemente que “no sería ninguna sorpresa que Codorníu se integrara en un grupo más grande”.
Fuster ha explicado que el grupo está analizando “varias ofertas” y que no descarta realizar próximamente adquisiciones, desinversiones y otros cambios accionariales. La intención, ha señalado, es concentrar los recursos de la compañía en sus negocios estratégicos.
Bodegas Codorníu
El sector
El cava trata de hacer frente a una caída de las ventas y a una profunda división interna que ha llevado a varias bodegas históricas a abandonar la DO Cava para incorporarse a Corpinnat. La última fue Juvé & Camps.
La fractura también se extiende a las relaciones entre bodegas y viticultores, especialmente por el bajísimo precio al que se ha pagado la uva esta campaña.
Codorníu, en cambio, que presume de 475 años de historia, ha cerrado un ejercicio que sus responsables califican de “récord”, con máximos históricos tanto en facturación como en beneficio operativo.
