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Volotea ha puesto fin a su programa de cadetes MPL, la vía con la que la aerolínea captaba y formaba a futuros pilotos.

En una carta a la que ha tenido acceso este medio, la aerolínea explica que el programa solo tenía sentido si, al terminar la formación, la propia compañía incorporaba a esos pilotos a su plantilla. Ahora que ha decidido no hacerlo, tampoco puede seguir adelante con las evaluaciones ya en marcha.

En la misma misiva, Volotea se excusa y asegura que la medida "no refleja" el potencial de los aspirantes como futuros pilotos y que responde a un cambio en la estrategia de la compañía, ajeno a la calidad del programa. La aerolínea ha devuelto el dinero abonado por el proceso de selección.

Ya en agosto, rompió de forma fragosa el acuerdo de reclutamiento y formación que mantenía con la escuela de pilotos de la que se nutría el programa: BAA Training. Algunos alumnos habían llegado a abonar una matrícula que, finalmente, las propias escuelas han tenido que reembolsar.

Al menos un curso, con la parte teórica ya completada, se ha quedado sin poder arrancar las prácticas, y ha dejado a esos alumnos en un limbo.

Por otro lado, la academia FTE Jerez, con la que Volotea había anunciado un programa MPL conjunto, nunca llegó a poner en marcha el citado curso.

Contención presupuestaria

El cierre del programa de cadetes se suma a otros ajustes internos que apuntan a un mismo patrón de contención de gasto, derivado de la paupérrima situación financiera que atraviesa la firma.

Antes de verano, la compañía también eliminó el presupuesto destinado a eventos y jornadas de convivencia para empleados, unos encuentros de team building que, hasta entonces, eran habituales en la plantilla.

Delicada economía

Todas estas oscilaciones se deben a la delicada situación financiera que padece Volotea.

La aerolínea cerró 2025 con unas pérdidas de 64,3 millones de euros y un patrimonio neto negativo de 77,5 millones, lo que la sitúa, a efectos mercantiles, en causa de disolución, según ha advertido su auditor, EY, que ha señalado además la existencia de una "incertidumbre material" sobre la capacidad de la compañía para continuar su actividad.

Un avión de Volotea surca el cielo Volotea

Para 2026, la propia aerolínea prevé todavía unas pérdidas de 33 millones de euros, lastradas por el encarecimiento del combustible, derivado de la escalada bélica en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz.

Nuevo dueño

En paralelo, este medio ha podido saber que Aegean Airlines, hasta ahora socio minoritario, ultima hacerse con el control efectivo de Volotea a través de una nueva sociedad que actuará como matriz de la aerolínea española.

La operación pasa por capitalizar anticipadamente unos 56 millones de euros de préstamos participativos y convertibles suscritos hace dos años, de los que la aerolínea griega aportó el 56%. De salir adelante la reestructuración, los fundadores de Volotea, Carlos Muñoz y Lázaro Ros, hasta ahora accionistas mayoritarios con algo más del 50% del capital, quedarán en un segundo plano.

Imagen de una aeronave de Volotea, aerolínea especialista en aeropuertos secundarios EFE

La deuda total del grupo supera ya los 800 millones de euros, y su fondo de maniobra negativo alcanza los 320,5 millones, una cifra que pone en cuestión su capacidad para atender pagos a corto plazo.

La situación límite ha llevado a la aerolínea a cerrar tres bases operativas este año: Nápoles, Palermo y Brest, que se suman a la de Atenas, clausurada el curso pasado. En Lyon y Burdeos, dos de sus bases estratégicas, la capacidad se reducirá un 50%, quedando un único avión operativo por terminal.

El ajuste deja en situación de vulnerabilidad a más de 300 trabajadores, que serán reubicados o despedidos. La flota, mientras tanto, se ha reducido de 44 a 41 aviones, aunque, en la práctica, Volotea opera con solo 26 aeronaves propias y ha tenido que fletar cuatro aviones chárter para cubrir sus compromisos de temporada alta.