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Tras más de ocho años cerrada, la histórica Galería Comas del paseo de Gràcia de Barcelona busca inquilino.

Según ha podido saber Crónica Global, el espacio no está a la venta, pero ya hay algunos propietarios de "museos modernos" interesados en alquilar este inmueble, que consta de 562 m² construidos, además de una terraza de 116 m².

En el mismo edificio, ubicado en los Jardinets de Gràcia, hay también unas oficinas de más de 400 metros cuadrados que se encuentran en alquiler. Por este segundo espacio, el grupo pide 12.000 euros mensuales.

Paseo de Gràcia GALA ESPÍN Barcelona

La Galería Comas

La Galería Comas abrió sus puertas en 1979 y fue un referente en el mercado del arte de Barcelona y una de las firmas históricas que dotó al paseo de Gràcia de su reputación como bulevar cultural durante las últimas décadas del siglo XX.

Por sus paredes han pasado artistas como Vayreda Canadell, Josep Verdaguer, Pasqual Bueno, Crespo, Giner Bueno, Lluïsa Granero, Teresa Llàcer, Vives Fierro, Poch Romeu, Glòria Muñoz y F. Vilasis-C.

Ahora, es posible que vuelvan a pasar otros pintores, porque distintos propietarios de museos han mostrado interés. Walter Haus, el grupo inmobiliario que lo ha puesto en alquiler, asegura sin embargo en su página web que el espacio también es ideal como "espacio multiusos o de coworking".

Hasta 2017

Fue a finales de 2017, tras casi 40 años ininterrumpidos de actividad, cuando la galería, fundada y dirigida por la familia que le dio nombre, bajó la persiana definitivamente.

Su clausura coincidió con el fin de ciclo del paseo de Gràcia como calle de referencia para las galerías de arte. Los elevados precios de los alquileres, impulsados por la creciente presencia de grandes firmas de moda y lujo, fueron desplazando a las galerías de la zona, que fueron desapareciendo o trasladándose a otras áreas de la ciudad. En el caso de la Galería Comas, fue un cierre.

Paseo de Gràcia GALA ESPÍN Barcelona

¿Arte "moderno"?

Ahora, el local podría volver a albergar arte. Mantiene los elementos noucentistas originales —el edificio se construyó a principios del siglo XX—, como unos techos ornamentados muy altos, y cuenta con grandes espacios diáfanos que están concebidos para ese uso.

Sin embargo, puede que el adjetivo "modernos" utilizado por las fuentes consultadas se refiriera menos a las vanguardias del siglo XX y más a la estricta contemporaneidad. Por sus dimensiones y características, el inmueble puede encajar también con el tipo de espacios que buscan los museos inmersivos y experienciales que no han hecho más que proliferar en los últimos años en Barcelona.

Al fin y al cabo, hay precedentes: el antiguo Bulevard Rosa, una histórica galería comercial del paseo de Gràcia que cerró en 2018, acabó reconvertido en White Rabbit, una experiencia inmersiva.

Estas atracciones para turistas poco interesados en los museos tradicionales son, quizá, las que puedan permitirse pagar los 20.000 euros al mes que pide el local.