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Rosaura Alastruey estudió Publicidad y Relaciones Públicas en la UAB y, además de trabajar en empresas del mundo editorial, empezó a asistir y, sobre todo, a colaborar en la organización de eventos empresariales, lo que hoy conocemos como eventos de networking, aunque en aquella época, principios de los 2000, el concepto era desconocido por aquí.

Fue en un viaje a Silicon Valley, en 2004, cuando Alastruey tuvo la oportunidad de descubrir que aquello que ella ya hacía de forma bastante natural —poner en contacto a profesionales, conocer gente, generar relaciones— tenía un nombre concreto.

“Recuerdo que fue un poco revelador, porque vi que había personas que se dedicaban profesionalmente a crear esas conexiones. Hasta entonces no me había planteado que aquello que me gustaba hacer pudiera ser una profesión”, recuerda esta reconocida divulgadora y experta en networking de nuestro país.

Zona de networking de SIL 2024 SIL - CEDIDA

“Me llamó mucho la atención la importancia que en Estados Unidos se le daba al networking: formaba parte de la vida profesional diaria, tenían incorporado el hecho de relacionarse, asistir y/o organizar cenas de negocios, cuidar de sus contactos y, por supuesto, mantener el vínculo con su universidad a través de las plataformas de Alumni, que aquí tampoco estaba aún tan desarrollado”, añade.

Al regresar a Barcelona, Alastruey supo ver la oportunidad: hacía falta alguien que diera a conocer esa cultura empresarial en nuestro país, alguien que explicara qué era realmente el networking y por qué era importante incorporarlo al desarrollo profesional y empresarial.

“Empecé trabajando para entidades que apoyaban a emprendedores y empresas y, unos años después, también empecé a trabajar con profesionales que estaban buscando empleo. Porque, aunque el hecho de tener red de contactos y, sobre todo conexiones, se vincula principalmente a estos dos ámbitos, podemos llegar a decir que sirve para todo. Siempre digo que hay que tener contactos hasta en el infierno”, se ríe la reconocida formadora y divulgadora.

"Acumular contactos no es hacer 'networking'"

No obstante, el concepto networking ha cambiado desde que Alastruey decidió emprender por su cuenta. En primer lugar, la palabra se ha “normalizado”. “Todo el mundo ya sabe (o debería saber) que cuidar de tus relaciones profesionales forma parte de tu desarrollo profesional”, explica. Pero, desafortunadamente, por ese motivo, la palabra puede llegar a banalizarse y hay quien aún la sigue confundiendo con el “enchufismo de toda la vida””, recalca.

A razón de ello, hace ya algunos años, Alastruey empezó a introducir la idea del networking BIEN HECHO: “Hacerlo sin prisa, sin un interés inmediato… porque acumular contactos no es hacer networking. Para mí, el verdadero networking consiste en construir relaciones de confianza y mantenerlas en el tiempo”.

Experiencia

En la actualidad, Alastruey se dedica a la formación de emprendedores y directivos, además de participar en programas de liderazgo femenino “donde el networking quizás aún debe adquirir más importancia”.

Sus 20 años de experiencia le permiten afirmar que, a día de hoy, el ecosistema emprendedor catalán es una referencia consolidada y ha madurado muchísimo. “Quizás donde más se nota esa evolución es, precisamente, en que no paran de nacer proyectos y empresas y en la cantidad de asociaciones, programas y comunidades que existen para darles apoyo. Hoy una persona que quiere emprender tiene muchas más herramientas y recursos a su alcance que hace 20 años”, constata.

Uno de sus campos de experiencia es LinkedIn, una plataforma que, según Alastruey, ha ayudado muchísimo a “democratizar” el networking; a que todos podamos llegar a conectar con personas que antes era prácticamente inviable. “Eso sí, tener miles de contactos no significa necesariamente tener una buena red. Y muchas veces confundimos contactos con conexiones”, comenta Alastruey, que da clases de Networking, LinkedIn y creación de marca personal en la escuela de negocios ESADE desde 2015.

“LinkedIn, aunque tiene sus límites, te permite enviar una invitación sin escribir prácticamente nada y, seguramente, será aceptada. Como les digo a mis alumnos, lo difícil empieza después: conseguir que ese contacto se convierta en una conexión y mantener viva la relación”, añade.

Apoyo de la inteligencia artificial

Por otro lado, la especialista en LinkedIn cree que la inteligencia artificial (IA) puede convertirse en una potente aliada a la hora de utilizar de forma eficaz la plataforma. “La IA tiene que servir para ayudarnos y facilitar ciertas tareas, pero nunca sustituir lo que nos diferencia como profesionales, nuestra opinión y conocimiento”.

Pone como ejemplo la tendencia a publicar contenidos creados íntegramente con IA, sin que se vea ningún apunte personal. “Si todos empezamos a publicar lo mismo, mismo tono, mismas ideas, se pierde la esencia y lo que nos diferencia como profesionales”, insiste.

Proyectos

Uno de sus proyectos más recientes fue la organización del Enlleida’t, el pasado julio, un evento de networking destinado a facilitar y potenciar el networking del ecosistema emprendedor y empresarial de Lleida, y que este año celebraba su sexta edición.

“Nuestros proyectos de networking tienen una característica muy especial: los personalizamos completamente, entendiendo lo que mueve el territorio, sus empresas, sus personas… y adaptamos el networking a esa realidad”, explica. Por eso, en este caso, decidimos convertirlo en una especie de réplica del tradicional Aplec del Cargol, trasladado al mundo empresarial.

“Me ha aportado muchísimo ver cómo más de 60 emprendedores y empresarios de la provincia acudían con ganas de llegar a más. Y cuando digo llegar a más no me refiero simplemente a repartir tarjetas o contactos y pensar a ver qué saco de aquí”, comenta.

Ayuda mutua

Eso es, precisamente, lo que Alastruey defiende cuando habla de networking BIEN HECHO: relacionarse sin estar pensando todo el rato en qué puedo venderle al otro. “Si tú vienes a venderme tu negocio y yo vengo a venderte el mío, poco vamos a hacer. En cambio, si nos conocemos, compartimos, nos ayudamos y somos capaces de trabajar juntos, ahí es donde empiezan a pasar cosas”, concluye.

Por último, Alastruey pone en alza el valor de los encuentros presenciales en una época de hiperconexión digital en la que vivimos. “La pandemia nos obligó a comunicarnos sólo a través de la pantalla y eso ha pasado factura. El valor emocional y real que tiene encontrarse cara a cara con otras personas puede marcar la diferencia”, comenta la reconocida divulgadora.