El proyecto de España para albergar una de las siete gigafactorías de inteligencia artificial (IA) auspiciadas por la Comisión Europea es uno de los más ambiciosos que se han presentado hasta ahora. Sin embargo, cuenta con un destacado hándicap a la hora de figurar entre los elegidos por el Ejecutivo comunitario: la incertidumbre que genera el cierre de las centrales nucleares programado por el Gobierno español.
La elección de Móra la Nova (Tarragona) como destino para albergar buena parte de las instalaciones hace de Cataluña un lugar estratégico y crítico para el proyecto. Un factor determinante a la hora de que éste se cuente finalmente entre los seleccionados, toda vez que se trata del territorio más dependiente de la energía de origen nuclear para la generación eléctrica.
En el horizonte del calendario de cierre de centrales de este tipo se encuentran los dos reactores de Ascó, cuyo fin de actividad está previsto para 2030 y 2032. La primera de las fechas coincidiría previsiblemente con el arranque de las operaciones de la gigafactoría.
La decisión de Moncloa de prolongar las operaciones en la central extremeña de Almaraz hasta 2030, pese a que la parada definitiva de sus dos reactores estaba prevista para 2027 y 2028, ha abierto la puerta a una revisión completa del citado calendario. Una posibilidad que, por ahora, el Gobierno liderado por Pedro Sánchez ha descartado por completo. Pero que la mayoría de los sectores industriales considera capital para la estabilidad del sistema.
Precisamente, el proyecto de la gigafactoría de IA podría ser un acicate a la hora de que el Ejecutivo español cambiara de opinión y diera luz verde a aplicar prórrogas también para el resto de plantas nucleares. Entre ellas, las de Ascó y Vandellós.
El proyecto español marcha por muy buen camino, de acuerdo con fuentes comunitarias. Desde el punto de vista de los números, ha llamado la atención de la Comisaría de Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, encargada de la licitación, por su capacidad de alcanzar hasta 5.000 millones de euros, provenientes de inversión pública y, sobre todo, privada.
Interior de un centro de datos / ACS
También se considera entre las candidaturas más solventes por los socios que integran el consorcio, al margen del Gobierno español y la Generalitat de Cataluña. ACS se ha convertido en un referente mundial en el ámbito de centros de datos, en el que ya cuenta con una destacada hoja de servicios, especialmente en EEUU y Asia, y también en Europa.
Por su parte, Telefónica se ha postulado como uno de los más firmes candidatos a liderar el proceso de consolidación de las telecomunicaciones en el Viejo Continente. La estrategia dirigida por su presidente, Marc Murtra, está por completo alineada con la de la Unión Europea para levantar siete nuevas factorías en su territorio.
El peso energético
Ésta pasa por que Europa retome la iniciativa en materia tecnológica e invierta en innovación para recortar la ventaja que han tomado bloques como EEUU y China. Y, de este modo, reducir hasta acabar con el actual escenario de dependencia tecnológica. Como socio financiero, el Santander aporta la solvencia de uno de los principales grupos de Europa, con notable presencia también en EEUU y Latinoamérica.
No obstante, a la hora de evaluar la idoneidad de los proyectos en el proceso de licitación lanzado por Bruselas, el componente energético cuenta con un peso capital. Las instalaciones que albergaría Móra la Nova requieren un consumo de electricidad muy voluminoso y constante (24 horas al día y siete días a la semana), que precisa de una estabilidad máxima.
Imagen de archivo de la central nuclear de Vandellòs II
Se trata de centros que dan cabida a cerca de 100.000 procesadores al tiempo, cuya eficacia y buen funcionamiento precisan de sistemas de refrigeración permanentes y de conexiones de máxima seguridad de suministro a las redes eléctricas.
Escenarios elevadamente improbables en Cataluña sin un firme respaldo de la energía nuclear. En torno al 60% de toda la electricidad que se consume en el territorio en la actualidad tiene este origen. Pero, incluso por encima de estas cifras, la nuclear proporciona estabilidad al sistema por su capacidad de sincronizarse con la frecuencia de las redes.
La licitación puesta en marcha por la Comisión Europea prevé cerrar el plazo para la presentación de proyectos el próximo 12 de noviembre. A inicios del próximo año debería conocerse el listado de seleccionados para construir las siete gigafactorías. Un proyecto que cuenta con 10.000 millones de financiación comprometida por los Estados y la UE y que prevé desbloquear una cifra superior al doble gracias a la inversión privada.
En el caso de que Móra la Nova albergue finalmente uno de estos centros, el concurso prolongado de la energía nuclear aparece como factor determinante. De hecho, sería un elemento más a tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de modificar el calendario de cierre de centrales.
Sin embargo, no está previsto que una decisión en este sentido llegue antes de que se conozcan los proyectos ganadores. Una circunstancia que podría lastrar el proyecto situado en Tarragona, la misma provincia que alberga las centrales de Ascó y Vandellós y uno de los polos industriales más importantes de Europa.
