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El influjo del Banco Sabadell sobre el mercado va más allá del dividendo extraordinario que la entidad distribuyó recientemente entre sus accionistas por la venta de su filial británica TSB. Desde que los títulos de la entidad ya no dan derecho a percibir esta remuneración, la cotización ha seguido su progresión alcista y se ha disparado más de un 24%.

Un rendimiento que no ha pasado desapercibido en el mercado. No en vano, prácticamente triplica el avance que el Ibex 35 ha experimentado en este mismo periodo (+8,8%). Y también supera de forma significativa al de la mayoría restante del sector.

A finales del pasado abril, el banco que preside Josep Oliu anunció el cierre definitivo de la venta del TSB a la unidad británica del Santander. Al mismo tiempo, confirmó que el pago del dividendo extraordinario de 2.500 millones de euros (50 céntimos por acción) asociado a la citada transacción se efectuaría a finales de mayo.

Aunque la distribución había sido anunciada e incluso aprobada en junta extraordinaria en el verano de 2025 (en el contexto de la OPA del BBVA), los títulos del Sabadell repuntaron en aquellas semanas entre el anuncio de la fecha del dividendo y aquella en la que inició su cotización ex-dividendo. El movimiento de entrada de inversores, especialmente institucionales, en busca de un retorno rápido, fue más que perceptible.

Fachada del Banco Sabadell en Barcelona David Zorrakino Europa Press

No obstante, el paso del tiempo ha demostrado que el poder de atracción del Sabadell en los mercados va más allá de un factor extraordinario como el de la operación más voluminosa de la historia reciente del banco.

Así, desde el último cierre anterior a la cotización ex-dividendo, a partir del cual las acciones adquiridas no tienen derecho al cobro de la remuneración aunque ésta no se haya hecho efectiva, el Banco Sabadell ha experimentado uno de los repuntes más destacados entre los componentes del principal índice de la bolsa española.

Máximos desde la crisis

La evolución ha situado el precio de las acciones de la entidad en el entorno de 3,65 euros, sus cotas máximas de los últimos 18 años. Un recorrido temporal que lleva a la etapa en la que los primeros efectos de la gran crisis financiera de primeros de siglo comenzaron a dejarse sentir en los mercados.

Aunque los títulos del Sabadell han registrado precios más elevados a lo largo de su trayectoria como entidad cotizada, la capitalización bursátil se encuentra actualmente en máximos históricos. Una circunstancia que se explica por las sucesivas ampliaciones de capital que ha realizado, especialmente ligadas a los procesos de fusiones y adquisiciones para ganar tamaño.

Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell, en un acto corporativo EFE

En la actualidad, el mercado valora el 100% del Sabadell en algo más de 17.200 millones de euros. Una cifra que casi cuadruplica la correspondiente a la última ocasión en la que la entidad cotizó en los precios actuales (en concreto, en julio de 2008). Por entonces, su capitalización no alcanzaba los 4.500 millones de euros.

Desde que se hiciera efectivo el dividendo extraordinario, el Sabadell ha seguido emitiendo señales positivas al mercado, entre las que se encuentra la de los resultados correspondientes a los seis primeros meses del año.

Además, también se han registrado los primeros cambios en la estructura de mando del banco desde que Marc Armengol tomó definitivamente el relevo de César González-Bueno como consejero delegado.

Una reestructuración que acelera el proceso de digitalización de la entidad y que introduce la novedad de contar con la inteligencia artificial como un elemento transversal en todos los departamentos y direcciones del banco.

Cambios

Los cambios también están destinados a potenciar el papel del Sabadell como un banco cercano a los clientes. No en vano, uno de los objetivos que Armengol expuso a los socios en la última junta de accionistas fue el de convertir al Sabadell en el mejor banco de relación de España.

Mientras, la cotización no se ha visto especialmente alterada por la salida del capital de uno de sus primeros accionistas, David Martínez. Un escenario que estaba descontado por los inversores desde que el inversor mexicano dejara su puesto en el consejo de administración el pasado mes de noviembre.

Tras el fracaso de la OPA del BBVA, que él apoyó tras la mejora de las condiciones por parte del oferente, Martínez decidió apartarse progresivamente del Sabadell, aunque ha mantenido una participación en torno al 3,5% hasta el momento de percibir el dividendo extraordinario.