Diez años atrás, en 2016, una noticia sacudió el tranquilo verano en Cataluña --el procés independentista no había llegado a su fase virulenta--. El Ayuntamiento de Lloret de Mar (Girona), la frontera sur de la Costa Brava, precintó un hotel de cuatro estrellas, el Sun Village, por tener la electricidad pinchada después de que se declarara un incendio en el generador del tejado. Más de 1.500 turistas tuvieron que ser desalojados.
Tras el fuego y la evacuación, se sucedieron una cascada de noticias a las que nadie daba crédito. El operador de ese hotel, José Luis Velasco Blanco, tenía la luz puenteda en otros tres hoteles: el Savoy, el Mediterranean Sand y el Marina Sands.
En total, cuatro hoteles con más de 1.200 habitaciones llenas de turistas, muchas de ellas dobles, defraudando luz al mismo tiempo a Endesa. La compañía denunció, claro, reportando una deuda de cerca de 200.000 euros, y el Ayuntamiento recordó que Velasco les debía 450.000 euros en impuestos impagados, incluida la factura del agua.
"Paga y señal"
Velasco, un tipo "avispado", indican quienes le conocen, armó su fortuna hotelera gradualmente. Agente de viajes frustrado de Lloret, como explicó este medio, cimentó su ascenso por medio de relaciones financieras.
Un banco nacional le prestó liquidez, y el directivo comenzó a quedarse con hoteles en régimen de gestión. "La trampa era que firmaba contratos de pago aplazado con los propietarios. Pagaba las dos primeras cuotas y luego impagaba", explican quienes le conocieron.
"El colapso llegaba con el tercer pago, que jamás abonaba. Le demandaban, pero él jugaba con los lentos plazos de la justicia."
El polémico Sun Village de Lloret, hoy de Alegria Hotels
1.200 habitaciones
Poco a poco, Velasco captó activos en situaciones anómalas: propietarios divididos entre ramas familiares, dueños internacionales sin conocimiento del terreno o subastas de inmovilizado en las que se llevó el gato al agua.
Así hasta operar los citados cuatro hoteles, que llenó por medio de sus contactos en la intermediación --uno de los afectados fue World2Meet, el turoperador de Iberostar--.
Su operativa diaria encadenó impagos, como detalló entonces este medio. Velasco acumulaba expedientes y sanciones en Turdora SL, su empresa, pero el imperio alojativo funcionaba por la inercia de Lloret, que él vehiculaba con contactos en el vacacional receptivo.
Litigios
Pero la suerte del empresario buscavidas cambió con el incendio, precinto y desalojo del Sun Village. La presión municipal, mediática, de la Generalitat --que le levantó sanciones de más de 400.000 euros-- y de los propietarios acabó con sus aventuras.
Además de la evacuación del Sun Village, un impago múltiple le condenó. "Velasco incumplió el último vencimiento de forma simultánea en sus principales operaciones. Dejó sin cobrar tanto a la familia Frigola --dueños del Selvamar-- como al grupo de copropietarios del citado Sun Village, hasta 12 personas de distintas ramas de una misma familia".
Desokupa le echa y él denuncia
Enfrentarse con esa saga --"eran todos octogenarios, se dormían en las juntas de propietarios"-- condenó al hotelero más rebelde de España. Consiguieron ejecutar la orden de desahucio, pese a que él la recurrió en infinitas ocasiones. Corría ya 2017.
"Finalmente, el día de la expulsión, Desokupa intervino para echarle. Él, ni corto ni perezoso, se presentó en el juzgado al día siguiente con un collarín para denunciar una presunta agresión. El juez no le creyó".
Sun Village a Alegría; el Selvamar
De este modo, el Sun Village volvió al sanedrín de propietarios, nada interesados en su gestión, pero sí en cobrar las rentas, algo que Velasco no les ofrecía. Se lo terminó quedando Joan Pasqual, dueño de Alegria Hotels y el rey del vacacional catalán.
Más problemas hubo con el Selvamar. "La familia Frigola intentó echarle con juntas de propietarios que cambiaran al administrador. Fueron al Registro Mercantil con éxito, pero no le notificaron formalmente, y Velasco aprovechó este recoveco legal. Desarboló la maniobra y se quedó en el hotel, bloqueando el desahucio durante meses".
El Hotel Selvamar, hoy Best Splash Lloret
La leyenda de Genís Marfà
Derrotados, los Frigola eran incapaces de vaciar su hotel de 240 habitaciones, encajando el lucro cesante. Mientras, ante los reiterados impagos, el alojamiento se encaminaba a la subasta sin canon. "Podía venir cualquiera y quedárselo por cuatro pesetas. La familia estaba desesperada y a punto de perder su activo".
Hasta que intervino el abogado Genís Marfà, abogado del Estado en excedencia --el que logró la nota más alta de la historia por detrás del banquero Mario Conde-- y expresidente de la constructora quebrada Fergo Ais, un hombre ahora renacido en el sector privado como una suerte de señor lobo para litigios empresariales imposibles.
"Genís efectuó una doble manobra en el Registro Mercantil, notificó debidamente y jugó con los tiempos. Reinscribió el hotel para los Frigola un dia antes de que cambiara de manos".
Con ello, 24 horas antes de perderlo, la saga hotelera recuperó el resort. Ya podían desahuciar a Velasco. Ahí comenzó la leyenda de Genís Marfà como el limpiador de pufos para las familias hoteleras catalanas.
Deuda
Mito que se agrandó con su intervención en la defensa de varias familias hoteleras de la baja Costa Brava frente a Burlington, fondo agresivo que heredó el apalancamiento en el que habían incurrido muchos linajes del vacacional catalán en la franja costera a mediados de los 2000. La deuda llegó inexplicablemente a Bank of America, como avanzó Crónica Global, y terminó en el vehículo irlandés a tipos de hasta el 14%.
"M;arfà toreó como quiso a todo el equipo de abogados de Link Lawyers, que defendían a Burlington. Refinanció la deuda y logró mejores cuotas para los propietarios, todo ello frente a casi un bufete entero de Madrid. Un espectáculo".
Más recientemente, Marfà ha vuelto a derrotar a otro recién llegado al vacacional catalán: la cadena mallorquina Fergus Hotels, de Pep Canyelles. Ha logrado que el juez reconozca las cláusulas abusivas que impuso Fergus para el hotel Don Juan, propiedad de la familia Aceña, también de Lloret.
El Don Juan es el mayor hotel de Cataluña, con casi 1.000 habitaciones. En esta ciudad de vacaciones, el pleito principal continúa, pero el letrado ya ha vencido a su contraparte en la pieza de medidas cautelares.
Velasco: compuesto y sin hoteles
¿Y Velasco? Terminó perdiendo también el hotel Savoy, propiedad de una discretísima familia austríaca. La estirpe recibió diversas ofertas de compra, pero rechazó vender por motivos personales.
El hotel lo opera también Pasqual desde 2017, con el nombre Alegria Fenals, arrebatándole el contrato de gestión a una Fergus que anunció que lo operaría. Subyace entre Alegria y Fergus la batalla por el nuevo vacacional catalán
Hotel Savoy de Lloret, hoy Alegria Fenals
Y es que el rey del sol y playa se quedó también con el Mediterranean Sands, que rebautizó como The Place Mariner. Es un adults only.
A su vez, el Selvamar terminó en el portafolio de Best Hotels, que lo ha renombrado como Splash. Es una de las cadenas catalanas del sol y playa con mayor proyección tanto dentro como fuera de España, ha detallado Crónica Global.
Lloret respira y se reconvierte
El hotelero rebelde, a su vez, ha visto cómo se apagaba su estrella. En 2022 salieron a subasta algunos de sus últimos activos: un bloque de apartamentos turísticos llamado Tossa Paradís de Tossa de Mar (Girona), explicó El Confidencial. Antes, la Agencia Tributaria le había quitado la hoja registral por, de nuevo, impagos.
La caída del astuto patrono ha dado un respiro a Lloret de Mar, la antigua capital del turismo de chancleta en España que se ha reconvertido en destino turístico para todo el año. Antes, su gobierno municipal llegó a reconocer que las tretas de Velasco afectaban a la reputación del destino.
Diez años después, Lloret "abre los hoteles ocho o diez meses al año", a diferencia del resto de la Costa Brava, "mucho más estacional, de junio a octubre", y se encuentra inmersa en un reposicionamiento de marca.
