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La red de Rodalies de Renfe llegó a doblar la ocupación respecto a un día convencional por el eclipse, que se vio al 100% en la zona de Tarragona. Las dos líneas que conectan Barcelona con el cono sur de Cataluña, área privilegiada para avistar el fenómeno, aumentaron hasta un 100% su uso en relación con un día habitual.

Son datos a los que ha accedido Crónica Global, y que revelan hasta qué punto el movimiento masivo de personas que querían observar el movimiento astral tensionó las infraestructuras de la autonomía.

Según las cifras consultadas por este medio, la línea R15, que une la Ciudad Condal con Riba-Roja d'Ebre, pasando por Reus, se anotó una media de 3.600 pasajeros de ida y vuelta, por apenas 1.800 en una jornada regular. Un 100% más.

60% más

Por su parte, la otra línea Barcelona-sur, la R16, que une la capital catalana con Tortosa y Ulldecona, tuvo que soportar un 60% más de pasaje en relación con un día normal.

Fueron unas 1.600 personas en cada sentido, por apenas 1.000 de media en cualquier convoy de una jornada del calendario tomada al azar.

Un fallo de infraestructura

Como era previsible, pues, la movilidad en Cataluña se tensionó por la gran afluencia de catalanes que se desplazaron a zonas del Ebro y Tarragona a contemplar el movimiento planetario en su totalidad.

Ese flujo se complicó por un fallo en la infraestructura eléctrica en la Estación de Castelldefels de, también, Rodalies. La caída provocó algunos retrasos y colas de pasajeros en los apeaderos barceloneses, como el de Sants.

La AP-7 sufre pero aguanta

En la carretera, la autopista AP-7 sufrió largas retenciones, pero finalmente no se tuvo que cerrar, una de las posibilidades que contemplaban las autoridades.

Ayudó a esa movilidad, por bien que complicada, un extensísimo dispositivo de Mossos d'Esquadra de tráfico y la operativa reforzada del Servei Català de Trànsit (SCT).

Aeropuerto, el lunar

Más difíciles fueron las horas anteriores al eclipse en el Aeropuerto de Barcelona y el Puerto. En la ciudad aérea, una caída eléctrica en la torre de control golpeó al tráfico aéreo y dejó retrasos durante buena parte de la jornada. Los pasajeros se quejaron del calor y de cambios constantes de la puerta de embarque.

En el Puerto, un ferry de Trasmed no pudo zarpar el martes por la noche. En él viajaban centenares de pasajeros con destino a Ibiza, isla a la que muchos de ellos acudieron para ver el fenómeno planetario.

El buque Ciudad de Granada pudo retomar sus rotaciones Barcelona-Ibiza al día siguiente, pero los afectados por el parón --y posterior desalojo-- se quejaron de calor, caos, falta de información y de que tuvieron que alertar a la policía y al 112.