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Superstruct prioriza el Monegros Desert Festival frente al Brunch, su hermano pequeño de Barcelona. Es la lección que deja el verano de 2026, tras el éxito de ambos productos en el desierto aragonés, por un lado, y en el Parc del Fòrum, por el otro.

Tras el buen desempeño, el fondo de inversión dueño de ambos eventos ha anunciado fechas para 2027, y estas no son inocentes: favorecen el primer encuentro electrónico.

Lo detallan fuentes del sector alertando de que Monegros acaba de anunciar las fechas para el próximo estío: 31 de julio y 1 de agosto de 2027. Ello lo acerca una semana más al Brunch —7 y 8 de agosto—, casi solapándolos. Solo seis días de diferencia.

La coincidencia en el calendario y la similitud de los dos productos provocan que el público, fundamentalmente el mismo segmento, "tenga que elegir entre una y otra cita".

Prioridad: Monegros

Crónica Global ha preguntado a Superstruct sobre la razón del cambio de fechas de su evento mayor. No ha recibido respuesta.

Fuentes del sector han confirmado que el fondo de inversión, que controla una buena porción de los festivales españoles, "prioriza el Monegros frente al Brunch".

Imagen aérea del Monegros Desert Festival en Fraga (Huesca) Cedida

Más público y más caro

Desde el punto de vista económico, ¿cuál es la racionalidad? Ante el silencio del fondo, hay indicios. Monegros reunió este año a unos 60.000 ravers entre las localidades de Fraga y Candasnos. Cada uno de ellos pagó a partir de 80 euros.

A su vez, el Brunch tiene unas dimensiones respetables, pero palidecen frente a su hermano mayor. Congregó a 26.500 personas "en su momento de máxima afluencia", indicaron los Mossos d'Esquadra. Los tiques arrancaban en 60 euros.

El cálculo económico, pues, favorece al festival en el páramo oscense frente a Barcelona, más pequeño y más barato.

Inseguridad: 13 detenidos

Ese desaire del fondo propietario de ambos productos añade sal a la herida del Brunch. La juerga barcelonesa sufrió una macrorredada de los Mossos el sábado, día central, operativo que terminó con 13 personas detenidas por saquear teléfonos móviles entre el público.

Un lance que puede ocurrir en todas las grandes concentraciones humanas, pero que en el caso de la cita electrónica catalana se ha repetido en diversas ocasiones.

No es, pues, el primer problema de seguridad que sufre el Brunch.

Pendientes de una licitación

A ello se le une un factor estructural: Superstruct, dueño de las dos propuestas pero también de elrow, Sónar o FIB, depende de una licitación del Ayuntamiento de Barcelona para celebrar su Brunch Festival.

Por el momento, retiene la concesión hasta 2028. Después, se verá, tendrá que volver a pugnar con sus rivales.

Especialmente con el otro fondo de inversión que lucha por el ocio nocturno barcelonés: The Yucaipa Companies, que participa en Primavera Sound y Apolo. Inicialmente, este archicompetidor robó las fechas del Parc del Fòrum a Superstruct, como explicó este medio, pero finalmente terminó desistiendo.

Ahora, sin embargo, el Brunch no puede escalar —atraer más público— la soirée electrónica porque el permiso de B:SM (Barcelona de Serveis Municipals), grupo de empresas municipales, le ha limitado el aforo a 30.000 personas. Así, los 65.000 fieles que reunió en 2025 ya no volverán, o no se presentarán como tales.

Imagen del Brunch Electrònik en el Parc del Fòrum Cedida

Pugna entre fondos

El fondo de la cuestión es un tuercebrazos entre fondos de inversión por controlar el ocio nocturno itinerante barcelonés y nacional. Un negocio que no tiene que pagar costosas rentas y autorizaciones de locales físicos, sino que factura en un momento y lugar concretos. Tras ello, recoge hasta el próximo año.

En esa competición, Superstruct ---comprado en 2025 por la polémica gestora global de fondos KKR-- se ha llevado el gato al agua, quedándose con la mayoría de estos productos: los citados Brunch, Monegros, Sonar, elrow o FIB, pero también OffSonar; Arenal Sound; Viña Rock o Resurrection Fest, entre muchos otros.

A esta posición preponderante solo resiste Primavera Sound --y su sala Apolo--, que participa el capital riesgo rival.

El extensísimo portafolio de Superstruct en el negocio de los festivales, además, ha provocado reestructuraciones internas --como la salida de uno de los fundadores de Brunch, que avanzó este medio--; la fuga de elrow de Cataluña, también adelantada por Crónica Global y, ahora, una política de competencia entre sus propias propuestas musicales.