El histórico feudo de la extrema derecha en la calle del Camp de Barcelona cambia de manos y de actividad. El espacio que durante años ocupó el Club Empel acoge ahora un nuevo negocio de vinos: Samba Vins, el proyecto de un emprendedor filipino.
El establecimiento se sitúa en los números 17-25 de la calle del Camp, en el barrio de Sant Gervasi. La operación supone un nuevo giro para un local que hasta hace pocos meses estaba asociado a la actividad política de la derecha radical.
De club político a tienda de vinos
El nuevo negocio se llama Samba Vins, como se aprecia en el rótulo, colocado hace pocos días. Se trata de una firma que el empresario Zhea Zairah Burawis puso en marcha hace menos de un año a pocos metros de distancia, en el número 37 de la calle Ciutat de Balaguer.
Ahora, el empresario traslada el proyecto a una ubicación con mayor carga simbólica. El nuevo establecimiento se instala en la calle del Camp, donde hasta febrero funcionó el Club Empel, un espacio inaugurado en 2019 que se convirtió en punto de encuentro de dirigentes políticos, tertulianos y simpatizantes de la extrema derecha.
Fachada del Club Empel, en Barcelona
Un negocio que gana presencia
El movimiento de Samba Vins se produce, además, en una zona donde la venta especializada de vino ya cuenta con otros operadores. En las proximidades hay establecimientos dedicados al mismo segmento.
La llegada refuerza así la oferta especializada de vinos en este eje de Sant Gervasi, junto con el Celler, próximo a la plaza Adrià, y la vinoteca Taps de la calle Muntaner.
El empresario apuesta por consolidar su negocio apenas unos meses después de abrir su primer punto de venta. El establecimiento de Ciutat de Balaguer, 37 fue anunciado por Samba Vins en octubre de 2025.
Alquiler de 1.200 euros mensuales
El local que ahora ocupará Samba Vins tiene una historia reciente muy diferente. Entre 2019 y 2026 fue la sede del Club Empel, que tomó el relevo del Casal Tramuntana y acogió conferencias y actos vinculados a la derecha extraparlamentaria y a sectores de la extrema derecha española.
El establecimiento terminó cerrando sus puertas en febrero. Posteriormente, el inmueble salió al mercado como local comercial, con 56 metros cuadrados y un alquiler anunciado de 1.200 euros mensuales. Entre los usos propuestos figuraban un wine bar o una cafetería de especialidad.
Transformación comercial
Ahora el espacio tiene un nuevo inquilino y una actividad completamente distinta. Donde antes se celebraban actos políticos, Samba Vins busca atraer a una clientela interesada en el vino.
La operación encaja, además, con la transformación comercial que está viviendo este tramo de la Bonanova. El antiguo local de Empel deja atrás su pasado político y se incorpora al tejido de pequeños negocios especializados que caracteriza cada vez más al entorno.
