La batalla por el control de Parlem Telecom, una de las empresas que más le debe al ecosistema empresarial surgido en Cataluña durante los años del procés, ha terminado con una claudicación ante la familia malagueña propietaria de Mayoral y por el fondo Inveready.
El presidente y fundador de la operadora catalana, Ernest Pérez-Mas, ha acabado respaldando la operación que durante semanas intentó frenar por todas las vías.
Según ha avanzado El Economista, la junta extraordinaria de accionistas celebrada este viernes ha aprobado con el 99,97% de los votos la capitalización de 17,5 millones de euros de deuda de Inveready y una ampliación de capital de 7,95 millones, allanando el camino para que el fondo de inversión y la familia propietaria de Mayoral se hagan con el control efectivo de la compañía.
Pérez-Mas claudica
Hace apenas un mes, Pérez-Mas denunciaba que la conversión de deuda diluía a los accionistas minoritarios, infravaloraba la operadora y llegó incluso a acudir al Juzgado Mercantil de Barcelona para tratar de sacar adelante un plan alternativo de reestructuración que evitara la entrada de Inveready en el capital.
Sin embargo, este viernes ha claudicado al votar a favor tanto de la capitalización de la deuda como de la ampliación de capital.
La única discrepancia del presidente ha sido en la remodelación del consejo de administración. Pérez-Mas ha votado en contra de ampliar el órgano de cuatro a diez miembros, una propuesta que ha salido adelante con más del 80% de los apoyos y que refuerza el peso de Inveready en la dirección de la compañía.
El nuevo consejo incorporará cuatro consejeros dominicales vinculados al fondo de inversión y dos independientes, mientras que el fundador conservará la presidencia, aunque con un margen de maniobra mucho menor.
Imagen de la sede corporativa de Parlem en el 22@ de Barcelona
Mayoría asegurada
La votación certifica el triunfo del bloque formado por Inveready y Global Portfolio Investments, el vehículo inversor de la familia propietaria de Mayoral, que ya había logrado antes de la junta el respaldo de alrededor del 70% del capital. A ese frente se habían sumado también Ona Capital, el vehículo inversor de la familia Font (Bonpreu), Evolvia, de la familia Sorigué, y otros accionistas.
Con la conversión de la deuda, Inveready alcanza inicialmente el 53% del capital, aunque renunciará a parte de sus derechos para situarse finalmente en el 49%. Paralelamente, la ampliación de capital permitirá reforzar la estructura financiera de una empresa que arrastraba una delicada situación económica tras acumular pérdidas y un elevado endeudamiento.
Sede de Parlem en Barcelona
Fin a semanas de enfrentamiento
La junta pone fin a semanas de tensión interna que enfrentaron al fundador con los principales accionistas de la teleco.
La familia Domínguez, propietaria de Mayoral, impulsó la conversión de la deuda de Inveready en acciones como fórmula para recapitalizar la empresa, mientras Pérez-Mas defendía una alternativa que preservara el peso de los accionistas existentes.
El CEO de Parlem Telecom, Ernest Pérez-Mas / BME - EUROPA PRESS
Finalmente, el presidente ha terminado avalando la operación que abre una nueva etapa en la compañía. Aunque mantiene su asiento en el consejo y la presidencia de Parlem, el control de la operadora pasa ahora a manos del tándem formado por Inveready y Mayoral, que pilotará el futuro de la empresa tras meses de incertidumbre.
La caída de Parlem
¿En qué momento se jodió Parlem? Para entender el desenlace de la empresa hay que retroceder a los últimos ejercicios de la operadora, que basó su expansión en adquisiciones e inversión publicitaria financiada mediante deuda corporativa y emisiones de bonos.
En sus primeros años de vida, la operadora experimentó un rápido crecimiento apoyándose en el sentimiento de pertenencia y en el mercado catalán, aprovechando la efervescencia política de la época para ganar cuota de mercado entre consumidores y administraciones locales.
El cambio en la política monetaria, el aumento de los tipos y la feroz competencia en el sector de las telecomunicaciones estrangularon a la compañía y cargaron su pasivo. A su vez, la imposibilidad de refinanciarse abocó a la dirección a buscar una solución drástica antes de incurrir en una causa de disolución o un inevitable concurso de acreedores.
El nuevo plan
Ahora que el balance vuelve a estar limpio de deuda, el nuevo consejo deberá revisar la estructura de cortes y podría incluir recortes en gastos operativos y una optimización de sus redes de distribución.
Queda en el aire cuál será el papel de Pérez-Mas, que de momento retiene formalmente la presidencia institucional pero su pérdida de poder ejecutivo presagia una transición en la que su figura quedará relegada a un plano representativo.
