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Tracjusa da un paso más en su reconversión. La Generalitat ha dado el visto bueno a una modificación de la autorización ambiental de la polémica gasificadora de Juneda, lo que permite avanzar en su plan de modernización.

Esto da luz verde a nuevas actuaciones, entre ellas, el aumento de la capacidad para tratar purines y otros residuos orgánicos, nuevos equipos y la adaptación de la zona de recepción de residuos.

Polémico sistema

En una reciente resolución, Territori considera que los cambios planteados por la sociedad promotora, Tractaments de Juneda SA, no alteran de forma significativa el proyecto, por lo que pasan a formar parte de la autorización ambiental concedida en 2021.

Estas actuaciones se enmarcan en el proyecto de reconversión avalado por la Generalitat ese mismo año. El proyecto contempla un sistema de gasificación, alimentado con combustible sólido procedente de residuos urbanos, el principal foco de oposición de ecologistas y asociaciones vecinales.

Más de una década

La planta Tracjusa pertenece a la cooperativa GAP (Gestió Agroganadera de Ponent), que reúne a más de 150 ganaderos de los territorios de Les Garrigues y el Pla d'Urgell, en Lleida.

La gasificadora abrió sus puertas en 2001 para dar respuesta al problema de los purines en estas comarcas, provocado por la elevada concentración de granjas porcinas.

Funcionamiento

Desde su inauguración, las instalaciones han tratado miles de toneladas de purines cada año y han generado electricidad gracias a un sistema de cogeneración.

Pero el aumento de la cabaña porcina ha dejado pequeña la planta, lo que llevó a la cooperativa a estudiar su renovación en 2014. La iniciativa empezó a tomar forma años después, en 2021, cuando obtuvo el primer visto bueno de la Generalitat.

Fuerte oposición

Al mismo tiempo, crecía el rechazo de entidades ecologistas y vecinos, que denuncian que el sistema de gasificación supone, en la práctica, una forma de incineración de residuos.

En esa línea, alertan de que el proyecto podría incrementar las emisiones contaminantes, afectando a la calidad del aire, una idea que la cooperativa rechaza y asegura que no se corresponde con la autorización ambiental obtenida.

Esta controversia ha escalado incluso a la vía administrativa y judicial.

Alianza estratégica

Pese a ello, en 2024 la cooperativa selló una alianza con el Grup Griñó para impulsar la remodelación bajo el nombre Nova Tracjusa.

Ambos socios acordaron desarrollar y gestionar la planta al 50%, y anunciaron una inversión de 72 millones de euros. El objetivo final es alcanzar una capacidad cercana a las 400.000 toneladas anuales procesadas.

Escándalo

Pero la oposición no se cesó. Ecologistas, la plataforma Aturem Incineradora Juneda y un alcalde de ERC de Les Garrigues mantuvieron su rechazo al proyecto por su posible impacto ambiental.

El año pasado parte de la campaña contra la planta incluso llegó a financiarse con dinero público a través de un consorcio de promoción turística, tal como destapó este medio en abril de 2025.

Modelo

Más allá del riesgo de emisiones, los críticos cuestionan que la planta incremente de forma progresiva el tratamiento de residuos urbanos e indican que el proyecto cambiará el modelo de gestión de residuos del territorio.

Por el lado de los promotores, se defiende que la gasificación sustituye al gas natural y asegura la continuidad de una instalación clave de la zona.

Puesta en marcha

Aun con todo, con la modificación aprobada de Territori, Tracjusa asegura la continuidad de la planta más allá de diciembre de 2026, fecha en la que expiraba su vida útil regulatoria.

Con esta nueva aprobación, según explican desde la misma cooperativa, permitirá una primera ampliación de capacidad, hasta las 135.000 toneladas (de las 100.000 actuales).

Además, el límite de residuos distintos de los purines y otras deyecciones ganaderas pasará de 20.000 a 55.000 toneladas al año.

Nueva etapa

Para ejecutar esto, la cooperativa invertirá 12,5 millones. La actuación incluye la ampliación de la unidad de producción de biometano y de la planta encargada de depurar el biogás para convertirlo en biometano e inyectarlo en la red de gas.

También se instalarán nuevas calderas de vapor y tanques de digestión anaerobia, con el objetivo de aumentar la producción de biogás. Estas mejoras, indica la GAP, "garantizarán la viabilidad de la planta durante los próximos 25 años".

La renovada planta tiene previsto entrar en funcionamiento durante el primer trimestre de 2027.