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El Circuit Festival más plural actuó ayer de refugio para los miembros de la comunidad LGTBIQ+ perseguidos en sus países de origen. El festival gay de Barcelona por antonomasia, que también es el mayor de España, se coronó en su día grande con cerca de 10.000 personas bailando al ritmo de la música electrónica en el parque acuático de Isla Fantasía.

Un disyóquei del Circuit Festival Cedida

Todo ello ocurrió en el resort de agua de Vilassar de Dalt (Barcelona), donde el Circuit repitió el ya célebre WaterPark Day, la mayor de sus fiestas, que repetirá toda la semana. Es la jornada que deja las icónicas estampas de miles de personas danzando en una gran piscina.

En esta ocasión, la soirée tenía doble significado. Porque introducía otros tipos de música, como tribal, progresivo o techno, y daba un mayor protagonismo a las comunidades femenina y trans.

Tras el atentado de Alemania

Y porque esa apertura a nuevos ritmos y nuevos segmentos del colectivo está ocurriendo pocos días después del atentado yihadista de Berlín, en el que un hombre atropelló mortalmente a una persona e hirió a varias más en el Pride, también llamado Christopher Street Day.

Ese era uno de los retos a los que se enfrentaba el Circuit de Barcelona este año. El miedo de la comunidad, así como ciertas fricciones a la hora de viajar por la inestabilidad en Oriente Medio. Plaza de donde proceden buena parte de los fieles del Circuit.

"Vivo escondido en mi país"

De todos esos miedos, nada se sustanció. Prueba de ello fue la presencia ayer de D., un médico de un país de la Península Arábiga, que asistió a la zona VIP del día acuático del Circuit.

"Vivo una doble vida. En mi país soy facultativo y aparento ser heterosexual. Pero el Circuit de Barcelona es mi oportunidad de liberarme. Llevo viniendo desde 2009. No fallo ningún año", explicó a Crónica Global.

Apertura: "Nuevas sensibilidades"

La receta que atrajo a D. es la misma que cada año… con diferencias. Fuentes del Circuit explicaron ayer que en la edición de 2026, el encuentro arcoíris explora nuevas sensibilidades musicales --ayer, el disyóquei danés Morten Breum, uno de los creadores del género rave, fue el protagonista en la cabina, como lo será este jueves Boris, residente del célebre club alemán Berghain berlinés— y a nuevos públicos e imágenes.

Dos asistentes al Waterpark Day Cedida

"El papel de la mujer y el colectivo trans se resaltan, el Circuit se adentra en nuevos géneros musicales y promueve su cartel de DJ. Todo ello para resaltar su papel de evento abierto a la comunidad".

Barcelona como polo cultural

Es precisamente ello lo que sostiene Manolo Soria, consejero delegado de Matinée Group, la promotora barcelonesa que firma el producto. "Queremos que Circuit continúe siendo un punto de encuentro global para miles de personas, pero también una plataforma abierta a nuevas sensibilidades culturales, musicales y sociales que están definiendo el presente de las comunidades LGBTIQ+", indicó.

"En una ciudad como Barcelona, históricamente vinculada a la creatividad, la apertura y la innovación cultural, queremos seguir construyendo puentes entre escenas, generaciones y sensibilidades distintas, celebrando las libertades conquistadas y contribuyendo a una sociedad cada vez más plural, inclusiva y abierta", apostilló el empresario catalán, uno de los referentes de la empresariado del colectivo.

Cincuenta artistas

La cita electrónica durará hasta el próximo 9 de agosto tras programar noches diarias con unos 50 artistas de todo el mundo.

Además de un Waterpark Day más dúctil en lo musical, el Circuit de este año testeará una nueva fórmula de Pervert, su propuesta de electrónica berlinesa que cada año toma por completo la discoteca Razzmatazz de Poblenou.

Matinée segmentará los diferentes niveles del complejo por ambientes, siempre siendo fieles a la estética fetish que caracteriza la fiesta. Boris, residente de la fábrica-club del barrio de Kreuzberg, pondrá las notas musicales de una noche que se prevé larga.