Cataluña se mantiene como la principal puerta de entrada del turismo internacional en España, aunque pierde algo de impulso respecto al conjunto del país. Entre enero y junio recibió 9,6 millones de visitantes extranjeros, que supone el 3,5% más que en el mismo periodo del año pasado, pero crece por debajo de la media nacional, que alcanzó el 4,6%.
Pese a esta desaceleración, la comunidad concentró más de uno de cada cinco (20,6%) turistas internacionales que llegaron a España durante el primer semestre. En total, el país recibió 46,56 millones de visitantes, la cifra más alta registrada hasta la fecha para este periodo. Cataluña registró 9,6 de esos millones.
Una turista en el centro de Barcelona
Más gasto turístico
El menor ritmo de crecimiento en las llegadas no se trasladó al gasto. Al contrario. Los turistas internacionales desembolsaron en Cataluña 11.811 millones de euros durante los seis primeros meses del año, el 11,7% más que en 2025.
Se trata de un incremento muy superior al registrado en el conjunto de España, donde el gasto turístico aumentó un 7% hasta los 63.836 millones. La evolución confirma que el visitante internacional sigue elevando su desembolso pese a que el volumen de viajeros crece con más moderación.
Líder en junio
Solo en junio, Cataluña recibió 2,02 millones de turistas internacionales, el 1,4% más que un año antes. Fue el segundo destino del mes, con el 20,8% de todas las llegadas, únicamente por detrás de Baleares (23,3%), en datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
También ocupó la segunda posición por volumen de gasto turístico, al concentrar el 20,1% del total nacional, mientras que el desembolso medio por visitante alcanzó los 1.298 euros. Aunque esta cifra aumentó un 3,6% respecto al año anterior, continúa por debajo de la media española, situada en 1.393 euros.
¿Por qué crece menos?
El menor crecimiento de Cataluña responde, en parte, a un efecto base. La comunidad lleva años liderando la llegada de turistas internacionales y parte de un volumen de visitantes muy superior al de la mayoría de destinos competidores, lo que dificulta mantener ritmos de expansión elevados.
A ello se suma un contexto marcado por la presión sobre las infraestructuras turísticas y el debate sobre la saturación. El aeropuerto de Barcelona-El Prat opera desde hace tiempo cerca de su capacidad en temporada alta y la ampliación de sus instalaciones continúa pendiente.
Ángulo bajo de pareja de turistas sonriente con mapa
Al mismo tiempo, administraciones como el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat han endurecido en los últimos años la regulación de los pisos turísticos y han apostado por contener el crecimiento del alojamiento reglado para priorizar un modelo basado en un mayor gasto por visitante frente al aumento del volumen.
