Hace semanas que el Govern prepara el terreno para recuperar algún tipo de peaje en las autopistas catalanas.
El Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), que representa a más de un millón de socios y lleva años reclamando una reforma del modelo de financiación de las carreteras, es uno de los actores llamados a participar en ese debate.
Su presidente, Josep Mateu, coincide con el president en que eliminar los peajes "tal y como se hizo" fue un error, pero reclama ir más allá de las declaraciones y afrontar de una vez el debate sobre cómo financiar y gestionar la red viaria. Porque la situación, asegura, "es grave".
Todos los detalles de su propuesta, en esta entrevista con Crónica Global.
Pregunta. -El president Salvador Illa dijo hace unas semanas que fue un error eliminar los peajes. ¿Están de acuerdo?
Respuesta. -Fue un error eliminarlos tal y como se eliminaron, sin un plan alternativo para financiar su mantenimiento y su modernización y sin un plan para regular el tráfico, ante el incremento de usuarios que estas vías iban a recibir por el efecto de la eliminación de las barreras de peaje.
No se planificó y no hay excusa: era de sobras conocida la fecha de la finalización de las concesiones. Si no se planificó y si hoy tampoco se afronta con valentía es por motivos políticos. Porque la medida, aunque necesaria, es impopular y ningún partido la quiere asumir.
En septiembre de 2018, casi tres años antes de la finalización de la concesión de la AP-7 en Catalunya, en el RACC ya organizamos una jornada para abordar este tema en estos términos y trasladamos nuestra preocupación —que lamentablemente se ha cumplido— al entonces secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda del Ministerio de Fomento, Pedro Saura.
-¿Qué modelo defienden exactamente?
-El RACC defiende avanzar hacia sistemas de pago por uso: quien usa, paga; quien contamina, paga más.
Debería ser también un pago finalista, para financiar directamente el mantenimiento y la modernización de las infraestructuras de forma estable y equitativa.
Cualquier cambio debería implantarse de manera progresiva, transparente y acompañado de mejoras visibles para los usuarios.
"Este es un debate que en España se está prefiriendo aplazar políticamente. Mientras tanto, en Cataluña la AP-7 sufre una situación límite"
-¿Sería aceptable recuperar el pago por uso solo en Cataluña o consideran imprescindible que se implante en toda España?
-Nuestra posición es que cualquier nuevo sistema de tarificación debería plantearse de manera homogénea en toda España. Es lo que tendría más sentido. La movilidad y el transporte de mercancías funcionan a escala estatal y europea, por lo que las reglas deberían ser las mismas para todos. Y el reto de cómo afrontar el mantenimiento de las carreteras afecta al conjunto de la red viaria española.
Pero este es un debate que en España se está prefiriendo aplazar políticamente. Mientras tanto, en Cataluña la AP-7 sufre una situación límite. Como es urgente tomar decisiones y actuar, lo que proponemos es un sistema de mantenimiento integral para el conjunto de las autopistas y autovías que transcurren por Cataluña.
Ahora, algunas son titularidad del Ministerio de Transportes y otras de la Generalitat. La mejor opción sería el traspaso de la titularidad de estas vías a la Generalitat, tal y como ya se ha hecho en el País Vasco o Navarra. Estamos convencidos de que la gestión desde la proximidad es mucho más eficiente.
Y, una vez asumida la gestión total desde la Administración más cercana, ya veríamos si sería más adecuado pasar por un periodo de transición aplicando el modelo de la viñeta (tarifa anual) o bien un modelo de pago por distancia, basado en una tarifa económica y asequible.
"Si antes se pagaban unos diez euros por recorrer 100 kilómetros, en el futuro podría bastar con un euro"
-¿Qué precio consideran razonable?
-Dado que estas infraestructuras ya están pagadas y no se tiene que financiar su construcción, el precio debería ser económico, muy inferior al que estábamos pagando antes de la finalización de las concesiones.
El objetivo sería pagar solo por el mantenimiento. Como referencia, si antes se pagaban unos diez euros por recorrer 100 kilómetros, en el futuro podría bastar con un euro para recorrer los mismos 100 kilómetros.
-¿Los camiones deberían pagar más?
-La movilidad de mercancías es esencial para la economía y no disponemos de una alternativa ferroviaria competitiva. El corredor mediterráneo es otra de las asignaturas pendientes en materia de infraestructuras y, tal y como se está planteando, posiblemente tampoco será la solución que necesitamos.
Hay que tener en cuenta que en España solo el 3% de las mercancías circula en tren, frente al 16% en países como Alemania.
Lo cierto es que el problema de la AP-7 no es exclusivamente el exceso de vehículos pesados que circulan. Pero sí habría que plantearse si el transporte de mercancías debería pagar una tarifa superior a la de los turismos, tal y como ocurre en otros países, en especial aquellos camiones que proceden de otros países y que ahora están usando la autopista sin pagar nada para su mantenimiento.
Hay que adoptar una visión global que combine gestión del tráfico, infraestructuras alternativas y transporte ferroviario de mercancías.
-¿La desaparición de los peajes ha empeorado la AP-7?
-Lo que muestran los datos es que la AP-7 soporta hoy mucho más tráfico que antes, que la congestión se ha extendido a más tramos y que cualquier incidencia tiene un impacto mucho mayor sobre la circulación. La supresión de los peajes es uno de los factores que explican este aumento de intensidad.
La gratuidad, que ha comportado un uso más intensivo y más circulación de camiones, hace también que la circulación sea más compleja y requiera conducir con más atención.
Además de la congestión constante de esta vía, el mantenimiento también se ha reducido, lo que la hace más insegura que antes. En muchos momentos la AP-7 ha dejado de ser una vía rápida, renunciando a su misión de itinerario de largo recorrido.
-¿Qué opinan del sistema de viñeta que estudia la Generalitat?
-La viñeta es una alternativa que utilizan algunos países europeos y que tiene la ventaja de ser más sencilla para el usuario.
Si bien contribuiría a mejorar la financiación del mantenimiento, no permitiría regular el tráfico ni reducir la congestión en la misma medida que un peaje de pago por kilómetro recorrido.
Podría ser una opción como medida provisional o transitoria hacia el pago por distancia.
-¿Hay países europeos cuyo modelo copiarían?
-Existen experiencias interesantes en países como Suiza, Austria o Eslovenia con sistemas de viñeta, y otros países aplican esquemas de pago por distancia recorrida, especialmente para vehículos pesados.
Más que copiar un modelo específico, creemos que hay que adaptar las mejores prácticas a la realidad de la red española.
-¿Creen que Cataluña está preparada para volver a cobrar por usar las autopistas?
-Socialmente es un debate complejo porque los usuarios llevan años circulando sin peajes y existe también una percepción de agravio acumulada durante muchos años.
Por eso, cualquier cambio debería explicarse muy bien, aplicarse gradualmente y garantizar que los recursos obtenidos se reinviertan realmente en mejorar la red viaria.
De todos modos, ante el colapso de la AP-7, cada vez hay más ciudadanos que estarían dispuestos a pagar un peaje reducido a cambio de disponer de una vía realmente rápida, mejor mantenida y más segura.
"La situación es grave y lo que necesitamos es un compromiso real"
-¿Qué es lo que más preocupa hoy al RACC sobre el estado de las autopistas catalanas?
-Nos preocupa especialmente la saturación de la AP-7. Prevemos que será un verano complicado. Vemos una elevada vulnerabilidad de la vía ante cualquier accidente o avería y el retraso en inversiones y actuaciones comprometidas para mejorar su capacidad y resiliencia.
A corto plazo es fundamental mejorar la gestión del tráfico, agilizar la retirada de vehículos accidentados y reforzar las medidas de seguridad.
A medio y largo plazo se deben ejecutar las ampliaciones y mejoras pendientes y desarrollar alternativas viarias y ferroviarias que reduzcan la presión sobre la autopista.
No basta con anunciar medidas si no se asignan los presupuestos necesarios para ejecutarlas. Sin presupuestos, sin calendario y sin proyectos constructivos, hoy estos anuncios son solo una declaración de intenciones. La situación es grave y lo que necesitamos es un compromiso real.
También nos preocupa que toda vía de peaje debería disponer de una vía alternativa gratuita, y la pacificación de algunas carreteras, como la N-II, que hoy es casi una vía urbana, no lo hace posible.
