Publicada

Durante años, quienes hicieron negocios con David B. evitaron hablar públicamente de él.

Tras las publicaciones de Crónica Global sobre el procedimiento judicial que afronta en Barcelona por una presunta estafa de 120.000 euros, varios empresarios y antiguos trabajadores se pusieron en contacto con este diario para relatar su experiencia.

Todos han solicitado preservar su identidad por temor a posibles represalias.

Sus testimonios y la documentación aportada permiten reconstruir una forma de operar que, según sostienen las fuentes consultadas, se repitió durante años.

El juicio que lo destapó

David B., un financiero francés, está pendiente de la sentencia que deberá dictar la Audiencia Provincial tras el juicio en el que la Fiscalía le acusa de haber estafado presuntamente 120.000 euros a la tecnológica catalana Substrate AI, al cobrar por una supuesta operación de salida a bolsa que, según sostiene la acusación, nunca llegó a materializarse.

El Ministerio Público solicita dos años de prisión y la devolución íntegra del dinero.

Un rastro de sociedades

El empresario acusado operaba desde unas oficinas ubicadas en la avenida Diagonal de Barcelona, muy cerca de la plaza de Francesc Macià.

Su recorrido lo marcan distintas sociedades dedicadas al asesoramiento financiero y a la captación de inversión para empresas.

Tras un breve paso por la asesoría You Are Capital, donde figuró como miembro del equipo entre 2020 y 2021, puso en marcha la A-Invest Spain —con la que presuntamente estafó a la tecnológica catalana—, sociedad que posteriormente pasó a denominarse Buttonwood Tree Capital.

Desde esa sede proyectó la imagen de un especialista en operaciones bursátiles para startups y pymes.

El edificio en el que estaban ubicadas las oficinas de Buttonwood Tree Capital, en la Avenida Diagonal de Barcelona. Google Maps

En entrevistas concedidas en 2021 defendía que España era un vivero de empresas tecnológicas con potencial para cotizar en la bolsa Euronext y se presentaba como el puente entre esos proyectos y los inversores internacionales.

Antiguos trabajadores consultados por este diario afirman que, durante sus últimos meses de actividad, la empresa volvió a cambiar de denominación comercial antes de operar bajo otras sociedades como Ardley Consulting.

50.000 euros por adelantado

La investigación ha localizado otro caso con un esquema similar, esta vez en Madrid.

Una fuente vinculada a una startup de tecnología deep tech especializada en el sector de la belleza asevera que David B. dejó a la compañía sin liquidez tras cobrar 50.000 euros por unos supuestos servicios de asesoramiento, comprometer contractualmente un préstamo inmediato de 100.000 euros que nunca llegó a materializarse y dejar de prestar el seguimiento previsto en el contrato.

AZCA (Asociación Mixta de Compensación de la Manzana A de la Zona Comercial de la Avenida del Generalísimo), el distrito financiero y de negocios de Madrid, ubicado en el barrio de Cuatro Caminos, distrito de Tetuán. Ayuntamiento de Madrid

El primer contacto se produjo en 2021, a través de recomendaciones del entorno profesional de la empresa.

Sin embargo, sus responsables rechazaron entonces la propuesta de asesoramiento al considerar que tanto los honorarios como el plan para una futura salida a bolsa resultaban desproporcionados para una compañía que todavía se encontraba en una fase inicial de desarrollo.

Un año después, el contexto era otro. A finales de 2022, tras el fracaso de una ronda de financiación y con problemas de liquidez, la startup retomó las conversaciones con el empresario en busca de una solución que le permitiera ganar tiempo mientras encontraba nuevos inversores.

Préstamo dudoso

La fuente consultada asegura que el empresario comprometió contractualmente un préstamo puente de 100.000 euros y el acceso a financiación internacional. A cambio, la empresa abonó 50.000 euros por los servicios iniciales.

El préstamo nunca se materializó. Las reuniones de seguimiento dejaron de celebrarse y, subraya la fuente, el servicio contratado apenas llegó a prestarse.

La compañía resolvió finalmente el contrato y reclamó las cantidades abonadas.

El relato coincide en aspectos esenciales con el de antiguos trabajadores de la estructura empresarial de David B., que describen ese mismo funcionamiento como una práctica habitual dentro de la compañía.

Puertas adentro

Detrás de las reuniones con empresarios trabajaba un reducido equipo de jóvenes empleados.

Varios extrabajadores consultados reconocen que tardaron meses en comprender que muchas de aquellas operaciones apenas avanzaban después de la firma.

Cuentan que la empresa centraba buena parte de sus esfuerzos en captar startups con problemas de liquidez o inmersas en rondas de financiación.

David B. asumía las reuniones comerciales y presentaba su red internacional de contactos y su experiencia en operaciones corporativas como principal carta de presentación.

Tras la firma del contrato comenzaba otra fase.

Una imagen de archivo de la firma de documentos. FREEPIK

Seguimiento sin experiencia

El seguimiento de los proyectos recaía principalmente sobre becarios y personal junior, que preparaban documentación, buscaban potenciales inversores y enviaban decenas de correos electrónicos a fondos de inversión.

Con el paso de las semanas, señalan, comenzaron a comprobar que muchas de las operaciones no llegaban a puerto.

Las reuniones de seguimiento se cancelaban o dejaban de convocarse; algunos clientes reclamaban explicaciones y la comunicación acababa recayendo sobre los propios trabajadores.

Es la misma secuencia que describe la fuente vinculada a la startup madrileña, que sostiene que las reuniones previstas dejaron de celebrarse pocas semanas después de abonar los 50.000 euros pactados y que el préstamo comprometido nunca llegó a formalizarse.

Nóminas pendientes

Los problemas, dicen, no afectaban únicamente a los clientes. Varios de los extrabajadores consultados describen retrasos de hasta seis meses en el pago de las nóminas y una elevada rotación de personal, circunstancias que, según apuntan, dificultaban todavía más el seguimiento de los proyectos.

Al principio interpretaron aquellos retrasos como problemas propios de una empresa joven. Solo después empezaron a relacionarlos con lo que ocurría con algunos clientes.

Un antecedente en Francia

Las publicaciones de este digital también propiciaron que una de las fuentes facilitara a este diario la transcripción de una resolución del Tribunal de Apelación de Aix-en-Provence relacionada con David B.

El documento, cuya autenticidad ha sido contrastada por esta redacción, recoge un procedimiento judicial anterior en Francia y aporta un nuevo elemento para contextualizar la trayectoria profesional del empresario.

El Tribunal de Apelación de Aix-en-Provence, en Francia. Wikipedia

La resolución, fechada el 2 de julio de 2019, en la que la justicia francesa confirma la declaración de culpabilidad de David B. por los hechos enjuiciados en un procedimiento por fraude fiscal.

Se trata de un procedimiento distinto y sin relación con la causa que actualmente debe resolver la Audiencia de Barcelona.

Crónica Global ha contrastado sus testimonios con documentación aportada por las fuentes y ha ofrecido a David B. la posibilidad de responder a las informaciones publicadas.

Noticias relacionadas