El verano se complica para la GBSB Global Business School. Una familia estudia demandar a la escuela por un curso que, según sostiene, no se correspondía con las condiciones con las que fue comercializado. Los hechos son los siguientes.
Una familia mexicana envía a su hija a Barcelona para estudiar un curso de verano de inteligencia artificial. La joven aún no había cumplido la mayoría de edad, pero sus padres ya le allanaban el camino al éxito con la inscripción al programa Foundations in AI and Business.
Pero por mucho que se esmeren los padres, ningún camino está libre de baches. El primero fue la organización. Según denuncia la familia, nunca recibió información práctica sobre horarios, la ubicación exacta del centro o cómo acceder a las instalaciones, pese a los 2.400 euros que habían abonado ya por el curso. Días antes de viajar a Barcelona, aseguran que contactaron repetidamente con el personal para expresar su preocupación por esa falta de información.
Formación en una aula
La versión de la escuela
La escuela lo niega. En conversación con este medio sostiene que "tanto la estudiante como su familia recibieron toda la información necesaria sobre el programa a través de las distintas sesiones informativas celebradas antes de su llegada, y cada inquietud planteada con posterioridad fue atendida con la máxima diligencia por los equipos de Admisiones, Coordinación Académica y Dirección del Centro".
Y añade: "En dichas reuniones, la propia estudiante manifestó que la estructura académica del programa, el profesorado y las clases eran plenamente satisfactorios para ella".
De 16 a 20 años
Fuera como fuere, un día antes del inicio del curso le indicaron por chat que se presentara a las nueve de la mañana. Así lo hizo. No solo le atraía la posibilidad de subirse a la ola de la nueva revolución tecnológica, sino también la idea de pasar tres semanas con jóvenes de su edad: el folleto anunciaba claramente un programa dirigido a alumnos de entre 16 y 20 años.
Las desilusiones, sin embargo, no tardaron en llegar. Sus compañeros le parecieron bastante mayores que ella y el nivel del curso, sensiblemente más exigente de lo que sugería el foundations del título. Se lo contó enseguida a sus padres, que tampoco tardaron en pedir explicaciones al centro.
Si las clases comenzaron el lunes 6 de julio, el miércoles 8 madre e hija ya estaban sentadas en el despacho de dirección. Allí saltaron las chispas.
La reunión
Según denuncia la familia, la escuela justificó la presencia de alumnos de mayor edad alegando que excluirlos habría sido "discriminatorio". Días más tarde, la explicación que darían a este medio es otra: que, en realidad, el alumno de mayor edad tenía 22 años.
La estudiante, sin embargo, sostenía que uno de sus compañeros tenía 38, una afirmación que este medio no ha podido verificar, porque el centro asegura que no puede revelar ningún dato de los estudiantes en estricto cumplimiento del Reglamento de Protección de Datos (RGPD).
A la reunión solo asistieron la estudiante y su madre; el padre, desde México, no pudo conectarse por un cambio de última hora en el horario. Un contratiempo que, según la familia, se sumó a la sucesión de agravios que sufrieron.
La familia denuncia interrupciones constantes, una actitud culpabilizadora hacia la alumna y la insinuación, que consideran ofensiva, de que eran ellos quienes estaban siendo discriminatorios por exigir que se respetara el rango de edad anunciado. Según denuncia, el centro también responsabilizó a la estudiante de haberse presentado una hora antes del inicio del curso, pese a que la familia sostiene que fue el propio centro quien le indicó esa hora de llegada.
GBSB Global Business School
La escuela da el asunto por zanjado
Además, una de las directivas abandonó la reunión antes de que terminara al considerar que no era necesario permanecer en ella. Poco después, esa misma directiva envió un correo dando el asunto por zanjado al no apreciar "suficientes fundamentos éticos ni gravedad institucional" para intervenir.
No así el padre, que entendió que podía haber posibles incumplimientos comerciales, publicidad engañosa y un trato inadecuado hacia una menor de edad. Reunió toda la documentación y la ha puesto en manos de un abogado español para estudiar el inicio de acciones legales contra la escuela.
La familia reclama una disculpa formal, el reembolso de los 2.398,75 euros abonados por el curso, el pago de los gastos de viaje y alojamiento, así como una posible indemnización por los daños morales y emocionales sufridos.
Este viernes, la estudiante habría terminado el curso, pero aquella reunión marcó el final de su paso por la escuela. No volvió a asistir a ninguna clase.
