Mientras Veolia se lleva el mayor contrato del agua adjudicado en Cataluña en las últimas décadas, tasado en 1.000 millones de euros, Aqualia vuelve a perder el tren que iba a colocarle entre los principales operadores del agua de la comunidad catalana.
La última derrota en el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) es quizás también la más dolorosa para la filial de FCC, por la gigantesca magnitud del contrato y el salto que hubiera supuesto para el grupo ganar poder e implantación en el territorio.
En esta ocasión, Aqualia ha ido de la mano de Global Omnium, a través de su filial Aguas de Valencia, y bajo el nombre de Aiguamet, una UTE al 50% pensada específicamente para ganar el contrato de ocho municipios metropolitanos.
Ambos socios, que conjuntamente prestan servicio a más de 18 millones de personas en 1.518 municipios españoles, presentaron la candidatura como la propuesta "más sólida" del concurso, pero el tribunal no lo ha considerado así.
Seducción a Balmón
El otoño pasado, Aqualia había celebrado por primera vez en Barcelona la reunión de su comité de dirección nacional, un gesto leído en el sector como una señal de que la compañía quería hacerse fuerte en el mercado catalán. Ya planeaba en el horizonte el macrocontrato de agua.
Fuentes del sector apuntan también a que la empresa había estrechado en los últimos meses su relación con el vicepresidente ejecutivo del AMB y alcalde de Cornellà, Antonio Balmón.
Municipios en los que Aqualia gestiona el ciclo del agua
Nada de ello ha servido. La mentada UTE cerró la fase técnica con 45,3 puntos sobre 49, casi cuatro puntos por debajo de Veolia, y tampoco ha logrado remontar en la fase económica, donde la propuesta francesa ha vuelto a imponerse.
Aqualia se queda así como segunda clasificada en el mayor concurso del sector en los últimos años, pese a que antes de la licitación ya gestionaba el suministro en dos de los ocho municipios en juego, Molins de Rei y Sant Andreu de la Barca. Ahora, se queda sin ellos.
Fuentes sindicales de CCOO sitúan a Veolia como la empresa más favorable para los trabajadores del sector, porque cuenta en la provincia de Barcelona con un convenio propio que mejora el convenio sectorial. Aqualia ocuparía el segundo escalón, por detrás de la heredera de Agbar, pese a su tamaño y capacidad económica.
Según datos del Análisis de competencia en el suministro de agua en el ámbito urbano, Aqualia abastece al 3,39% de los municipios (una treintena) y al 5,5% de la población.
Sin embargo, la empresa asegura en su página que “presta servicio a más de 3,3 millones de personas en 241 municipios”, pero muchos de ellos de forma indirecta: por medio de potabilizadoras y depuradoras de agua.
Polémicas recientes
La compañía ha sufrido diversas polémicas en los últimos años. El episodio reciente más sonado se vivió en Anglès, donde dejó a 6.000 vecinos sin suministro durante una semana por la rotura de una cañería.
Ha habido más. En junio de 2025, un tribunal administrativo tumbó la adjudicación del servicio de agua potable, alcantarillado y depuración de Daimiel (Ciudad Real) a Aqualia, al considerar su oferta "inviable" y "no justificada" tras el recurso presentado por Veolia.
Años antes, en Murcia, el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales había anulado por motivos similares la adjudicación a Aqualia del contrato de agua de San Javier, valorado en casi 250 millones de euros a 20 años, después de que otro licitador impugnara el proceso.
Incluso en una de sus plazas más antiguas, Vigo, donde gestiona el agua desde 1991, Aqualia mantiene su posición no a través de una licitación abierta sino de sucesivas prórrogas (la última, aprobada a finales de 2025 y con vigencia hasta 2030), en medio de críticas municipales por el encarecimiento del recibo y el incumplimiento de compromisos inversores.
Esther Alcocer Koplowitz, presidenta no ejecutiva de FCC, y Pablo Colio, consejero delegado
Su mal desempeño en Cataluña contrasta con el buen momento internacional de la compañía. Aqualia acaba de entrar en el mercado japonés con un contrato para una potabilizadora en Toyohashi, ha consolidado su presencia en París y la Bretaña francesa y es finalista en dos categorías de los Global Water Awards 2026, los considerados "Óscar del agua".
