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Los trabajadores españoles pierden una media de 772 euros anuales por la no deflactación del IRPF.

Es lo que se conoce como fiscal drag o progresividad en frío, y según un estudio de Pimec, esta falta de actualización ha supuesto para los contribuyentes una subida encubierta de impuestos de entre 1,3 y 3,2 puntos en el último lustro.

Cuando el salario sube para compensar el IPC, el trabajador no gana poder adquisitivo real, pues ese incremento nominal del sueldo empuja al contribuyente hacia tipos efectivos más altos. El resultado es que se acaba pagando más impuestos por ganar, en términos reales, exactamente lo mismo que antes.

En España, las tarifas estatales del IRPF llevan sin actualizarse desde 2015. Una década sin tocar ni los tramos, ni los mínimos exentos, ni buena parte de los beneficios fiscales, mientras los precios han seguido subiendo.

Pérdida de poder adquisitivo

El estudio de Pimec ha comparado una nómina de 2020 con la de 2025, un periodo en el que el IPC acumulado ha sido del 22,1%. Si un trabajador ha visto revalorizado su salario en esa misma proporción, cabría esperar que mantuviera intacto su poder adquisitivo. No ha sido así: la cuota del IRPF ha subido un 38,7%, casi el doble que el salario.

El resultado neto es una pérdida del 3% de poder adquisitivo y un sobrecoste fiscal medio de 772 euros anuales, según ha detallado Sílvia Gabarró, presidenta de la Comisión de Economía y Fiscalidad de Pimec.

El presidente de Pimec, Antoni Cañete Europa Press

Además, las rentas más bajas son las que proporcionalmente más sufren, hasta el punto de que, según el estudio, llegan a desembolsar un 167% más de lo que pagarían si los parámetros del impuesto estuvieran plenamente actualizados a la inflación.

Coste empresarial

Las empresas también son perjudicadas por este mecanismo. Según el estudio, de cada 100 euros que cuesta un empleado a su empresa, entre 48 y 56 euros llegan al trabajador en forma de salario neto, mientras que entre 44 y 52 euros van a parar al sector público en concepto de IRPF y cotizaciones

Es decir, para que un trabajador reciba 100 euros netos, la empresa debe asumir un coste de entre 180 y 210 euros. En una pyme de diez trabajadores, la falta de compensación del fiscal drag supone un sobrecoste estimado de 16.000 euros anuales.

Según el Banco de España, la no deflactación permitió recaudar 11.000 millones de euros adicionales.

Funcas eleva esa recaudación extra a 16.800 millones de euros acumulados entre 2021 y 2024. Y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) proyecta que, entre 2025 y 2031, el impuesto aportará 12.600 millones de euros más por esta misma vía.

España, a la cola

La comparativa europea sitúa a España entre los países que peor gestionan este ajuste. Según el estudio, España solo ha compensado un 29% del fiscal drag generado por la inflación, la segunda peor cifra del continente, solo por detrás de Chipre.

En el extremo opuesto, países como Portugal, Francia, Alemania o Letonia han compensado más del 100% del efecto, lo que en la práctica se traduce en una rebaja impositiva para sus contribuyentes.