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Terremoto societario en Holaluz. Apenas un año después de que entrara en vigor el plan de reestructuración que parecía asegurar el futuro a medio plazo de la compañía, el proceso de inhabilitación que ha iniciado el Gobierno pone de nuevo contra las cuerdas a la comercializadora. Y con ella, a su primer accionista, el fondo Icosium, protagonista principal del rescate financiero de Holaluz con una inyección de 22 millones de euros.

La situación ha encendido todas las alarmas en la compañía catalana ante las posibles derivadas de un cese de actividad. Las reuniones entre consejeros y miembros de la alta dirección se suceden mientras Holaluz elabora sus alegaciones para evitar que el trámite iniciado por el Ministerio de Transición Ecológica termine en un verdadero drama.

En este escenario, las miradas se dirigen hacia los responsables del área de regulación de la empresa. Un segmento que fue asumido por el propio Icosium desde su aterrizaje en el consejo de administración de la comercializadora, en un primer momento con dos representantes, a los que ha añadido un tercer puesto tras la junta de este 2026.

Entre los tres figura Lofti Bellahcene, fundador y consejero delegado del fondo; junto a él se incorporó al órgano de gobierno de la empresa Enrique Palau, de perfil económico-financiero, con vistas a vigilar de cerca la ejecución del plan de reestructuración pero también el área de riesgos.

La última en llegar ha sido Mariana Guasch, experta en 'trading' de materias primas, especialmente petróleo y gas natural y en comercio internacional.

Imagen de las oficinas centrales de Holaluz en Barcelona Cedida

El peso de los tres representantes de Icosium en un organismo de ocho miembros les otorga una influencia a la hora de tomar las decisiones estratégicas y relevantes de la empresa que, a su vez, les sitúa en el foco de posibles reclamaciones en el caso de que el proceso normativo hiciera inviable la continuidad de la compañía.

Icosium apareció en Holaluz prácticamente de la nada en la segunda mitad de 2024. Por entonces, la empresa había explorado diversas opciones para la reestructuración de su abultada deuda, ampliamente superior a los 20 millones de euros.

Pérdida de control

Después de que ninguna de ellas llegara a buen puerto y el consejo de administración ya se planteara la solicitud del preconcurso de acreedores, el acuerdo con Icosium le aportó el oxígeno necesario para proseguir con su actividad.

Eso sí, fue a costa del control accionarial de la empresa que, por primera vez desde su creación, dejaba de estar en manos de los tres fundadores: Carlota Pi, actual presidenta; Ferran Nogué y Oriol Vila.

El plan de reestructuración entró en vigor a finales de julio de 2025, tras la correspondiente homologación judicial. En dos fases y sendas ampliaciones de capital, con aportaciones dinerarias y con capitalizaciones de créditos, Icosium inyectó 22 millones de euros en Holaluz.

Las operaciones propiciaron un notable cambio en la estructura accionarial de Holaluz. Icosium pasó a controlar un tercio del capital, lo que le otorga ampliamente el papel de primer accionista. Mientras, cada uno de los fundadores vieron diluido su peso ligeramente por debajo del 10%, con lo que ni siquiera de forma conjunta son capaces de alcanzar al fondo.

Oficinas de Holaluz en Barcelona

Pese a estas modificaciones, los tres han mantenido su puesto en el órgano de gobierno de Holaluz; en el caso de Carlota Pi, también el de presidenta ejecutiva. Por el contrario, Icosium cuenta con los mencionados tres asientos.

El pasado fin de semana trascendió que el Ministerio de Transición Ecológica, a través de la Dirección General de Política Energética y Minas, ha iniciado el proceso para dejar sin efecto la habilitación de Holaluz para la comercialización de electricidad, la principal actividad de la empresa. En paralelo, también ha puesto en marcha los trámites para el traspaso de su cartera de clientes, en torno a 145.000 en la actualidad, a comercializadoras consideradas de referencia.

Los otros accionistas

Las alarmas no sólo se han activado en Icosium. También lo han hecho en el fondo Axon, que se mantiene como accionista de Holaluz. Su participación supera levemente el 10% tras la dilución que ha sufrido como consecuencia de las ampliaciones de capital que han dado entrada a Icosium.

Axon se mostró crítico con la gestión de Holaluz hace dos años, cuando la compañía afrontó una fuerte crisis por su elevado apalancamiento. Por entonces, el fondo se mostró dispuesto a apoyar financieramente a la empresa pero con la condición de que se produjera una total reestructuración en la cúpula directiva.

Última auditoría

Esta postura le costó ser expulsado del consejo por parte de los fundadores, que por entonces sumaban prácticamente la mitad del capital de Holaluz. Axon decidió seguir como accionista, al contrario que Geroa Pensionak, inversor institucional que corrió la misma suerte y decidió deshacer su participación.

Finalmente, la gestión no ha cambiado de manos. Pero continúa generando controversia entre los accionistas, a los que ha sorprendido el procedimiento iniciado por el Gobierno. En este sentido, ha resultado más que llamativo que el último informe de auditoría no incluyera alusión alguna a riesgos regulatorios, como hubiera sido preceptivo en este caso.

Fuentes del sector aseguran que situaciones como la de Holaluz, relacionadas con una serie de supuestos incumplimientos de las obligaciones a las que están sujetas las comercializadoras, no afloran de forma repentina. De ahí que resulte anómalo que no apareciera referencia alguna en este documento.

No obstante, el auditor sí expresó sus dudas respecto a la viabilidad de la empresa, aunque por causas más relacionadas con el ámbito financiero. Especialmente, en lo relativo a la consecución de pérdidas en los últimos años y también al fondo de maniobra negativo que arrastra Holaluz, que pone en duda su capacidad para afrontar obligaciones corrientes.

Suspendida

En este punto, la comercializadora ha mostrado su confianza en la ejecución del plan de reestructuración. Incluso, achacó los números rojos de 2025 al retraso en la aprobación de este respecto a lo previsto, con el argumento de que el desempeño de Holaluz fue positivo durante el segundo semestre, ya con el plan en vigor.

Por el momento, su cotización en el BME Growth, el mercado de la bolsa española destinado a empresas en crecimiento, permanece suspendido a la espera de novedades sobre su situación. Públicamente, Holaluz asegura que el suministro de sus clientes está asegurado y que se encuentra en vías de resolver un atolladero que reduce a un trámite administrativo.