Una impresora 3D para construcción

Una impresora 3D para construcción Aridditive

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Del prototipo a la obra real: la impresión 3D busca su sitio en la construcción

La startup Aridditive defiende que la fabricación aditiva en hormigón puede ayudar a afrontar algunos de los grandes retos de la construcción: productividad, vivienda y falta de mano de obra

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En agosto de 2023, dos investigadores de la UPC, Roger Uceda y Arnau Cumelles, se unieron para buscar una salida comercial a la tecnología de impresión 3D de hormigón, con la que llevaban más de 10 años de investigación.

El resultado fue Aridditive, una startup nacida en el seno del centro CIM de la UPC que se dedica a la fabricación de piezas en hormigón impreso en 3D para interiorismo, espacio público, señalética y soluciones constructivas.

Entre sus proyectos más conocidos está la reforma integral de la discoteca Sutton Barcelona, una de las salas de ocio nocturno más reconocidas de la ciudad. La intervención, ejecutada el verano pasado, implicó la “impresión” en hormigón de un total de 340 elementos funcionales fuera de obra, incluyendo barras, bancos, sofás, gradas, muros, pasos y elementos de la zona de DJ.

De experimento a realidad

Un proyecto que mostraba cómo la impresión 3D en construcción ha pasado de la fase puramente experimental para convertirse en una opción con aplicabilidad real tanto en mobiliario urbano y prefabricados arquitectónicos, como en elementos para obra civil y edificación.

“Aunque todavía no podemos hablar de una industrialización masiva comparable a la del automóvil o la prefabricación tradicional, estamos claramente en una fase de adopción temprana con proyectos comerciales y clientes reales”, explica Arnau Cumelles, CEO de Aridditive, que el pasado mes junio fue reconocida como ganadora del Premio EmprendeXXI en la categoría de Industria 4.0, Manufactura, Construcción y Transporte.

El galardón, co-otorgado por CaixaBank y Enisa, distingue a las startups de España y Portugal con mayor potencial para transformar sectores estratégicos mediante soluciones tecnológicas innovadoras. En este caso, el reconocimiento pone en valor la apuesta por una tecnología que permite fabricar elementos constructivos y urbanos con mayor libertad formal, procesos más eficientes, reducción de residuos y nuevas posibilidades de personalización y trazabilidad.

Tecnología productiva

“A diferencia de otros sectores donde la impresión 3D se ha consolidado principalmente como herramienta de prototipado, en construcción está empezando a convertirse en una tecnología productiva", arranca Cumelles.

"En determinadas aplicaciones ya permite reducir tiempos, eliminar moldes y fabricar geometrías que serían muy costosas mediante procesos convencionales. Por eso creemos que ya no estamos hablando de una tecnología de futuro, sino de una herramienta que empieza a resolver problemas actuales del sector”, afirma.

Producir más con menos

Según el directivo de Aridditive, existe un consenso bastante amplio en que la construcción necesita aumentar su capacidad productiva para responder a la demanda de vivienda e infraestructuras. Sin embargo, el principal reto no es únicamente producir más, sino hacerlo con menos recursos disponibles.

“Cada vez resulta más difícil encontrar profesionales para determinados oficios y muchas empresas están experimentando problemas para cubrir vacantes técnicas y operativas. Esto obligará a una transformación similar a la que ya vivieron otros sectores industriales hace décadas”, señala.

Edificio en construcción

Edificio en construcción CG Tarragona

Las tendencias del sector apuntan a una mayor industrialización, digitalización de procesos e incorporación de sistemas automatizados tanto en fábrica como en obra.

“Esto no significa sustituir personas, sino transformar la naturaleza del trabajo. Los perfiles vinculados a programación, diseño digital, control de procesos o robótica tendrán cada vez más peso dentro de las empresas constructoras”, añade.

El reto de la vivienda

Ante problemas como la falta de vivienda, uno de los males de nuestra economía, Cumelles cree que se trata de un problema complejo y no existe una única tecnología capaz de resolverlo por sí sola.

“La impresión 3D no va a construir millones de viviendas de la noche a la mañana, pero sí puede formar parte de la solución”, explica. La principal aportación de estas tecnologías es aumentar la productividad.

30.000 viviendas al año

Diversos estudios del sector estiman que Cataluña necesitaría construir entre 25.000 y 30.000 viviendas al año para equilibrar la oferta y la demanda, una cifra muy superior a la actividad actual, que se sitúa entre 15.000 y 17.000 viviendas anuales.

Esta brecha es señalada por promotores, expertos y organizaciones empresariales como uno de los factores que explican la tensión existente en el mercado residencial, sobre todo en Barcelona y su área metropolitana.

“Si conseguimos fabricar determinados elementos constructivos más rápido, con menos mano de obra especializada y con procesos más controlados, podremos reducir plazos y mejorar la eficiencia global de los proyectos”, señala Cumelles.

Productividad y diseño

La necesidad de ganar productividad es otra de las grandes preocupaciones del sector. Aunque la construcción catalana atraviesa un ciclo expansivo y fue una de las actividades económicas que más creció en 2025 (un 5,3%, frente al 2,7% del conjunto de la economía catalana, según el Idescat), la combinación de escasez de mano de obra, exigencias de sostenibilidad, encarecimiento de los costes y necesidad de aumentar la oferta residencial está acelerando el interés por soluciones industrializadas, la digitalización de procesos y tecnologías como la fabricación aditiva.

Respecto a la estética constructiva de los modelos constructivos industrializados, Cumelles admite que durante los primeros años de la industrialización muchas soluciones se centraron en la eficiencia productiva y dejaron en segundo plano aspectos relacionados con la arquitectura o la calidad espacial.

Trabajadores de construcción / EP

Trabajadores de construcción / EP

Sin embargo, la industrialización no tiene por qué producir edificios repetitivos o impersonales. “De hecho, herramientas como la fabricación aditiva permiten precisamente introducir la personalización sin incrementar significativamente los costes”.

“Creo que el reto no es elegir entre industrialización o diseño, sino combinar ambos conceptos. Las ciudades seguirán necesitando viviendas eficientes, pero también espacios con identidad, calidad arquitectónica y capacidad para generar bienestar”, añade.

Falta de mano de obra y relevo generacional

En referencia al sector de la construcción en Cataluña, opina que cada vez existe más conciencia de que la transformación hacia la industrialización es necesaria.

“La presión derivada de la falta de mano de obra, los requisitos de sostenibilidad y la necesidad de mejorar la productividad están acelerando este proceso”.

Para el CEO, más que resistencia al cambio, ocurre que muchas empresas se encuentran aún en una fase de aprendizaje y adaptación”.

Necesidad de estándares específicos

“Las barreras actuales tienen más relación con la regulación, la falta de estándares específicos, la necesidad de generar confianza en el mercado y el desconocimiento sobre las posibilidades reales de estas soluciones”, explica. “Como ocurrió en su día con la tecnología BIM (Building Information Modeling) o con la construcción industrializada, la adopción requiere tiempo porque implica modificar procedimientos consolidados durante décadas”.

Los datos del sector corroboran lo anterior. Según el INE, Cataluña concentra el 16,3% de la cifra de negocio nacional de la construcción, lo que la sitúa como la segunda comunidad autónoma con mayor peso en el sector. Al mismo tiempo, las empresas siguen alertando de las dificultades para cubrir determinados perfiles técnicos y operativos en un contexto de creciente actividad.

Cooperación entre tecnología y humanos

“La reforma de la discoteca Sutton nos ha recordado que la tecnología por sí sola no resuelve todos los problemas. La coordinación con arquitectos, ingenieros, constructores y clientes sigue siendo fundamental”, comenta Cumelles.

Según el directivo, la impresión 3D es una herramienta muy potente, pero debe integrarse dentro de un proceso constructivo completo para que tenga éxito.

“Disponemos de tecnologías, conocimiento técnico y capacidad industrial suficiente para avanzar mucho más rápido. Sin embargo, seguimos abordando muchos proyectos con metodologías diseñadas para una realidad que ya no existe”, comenta.

Y concluye: “La construcción debe empezar a concebirse como una industria avanzada donde diseño, fabricación, logística y montaje forman parte de un único proceso integrado. Cuando consigamos dar ese paso, podremos abordar simultáneamente los tres grandes desafíos del sector: vivienda asequible, sostenibilidad y falta de profesionales”.