El nuevo local georgiano de paseo de Gràcia prepara su apertura
Un grupo georgiano ocupará el último restaurante disponible de paseo de Gràcia
El 'Tbilisi Boulevard' abre en el número 53 de la gran avenida barcelonesa, en una de las entradas al añorado Bulevard Rosa, donde antes se instalaron los hermanos Bordas
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El último local con licencia de restauración que quedaba disponible en paseo de Gràcia ya tiene dueño.
En los próximos días abrirá en el número 53 de la principal arteria comercial de Barcelona el restaurante georgiano Tbilisi Boulevard. Esta semana, obreros llegados del este de Europa y del norte de África ultiman la puesta a punto del restaurante y engalanan su entrada y sus interiores bajo el tórrido calor de julio.
El local ofrecerá una propuesta culinaria de alta cocina con una gran presencia de los vinos del Cáucaso, cuna de la viticultura desde hace 8.000 años.
Este nuevo restaurante se ubica en el mismo complejo comercial del que formaba parte el añorado Bulevard Rosa, las galerías comerciales que latieron en el corazón del paseo hasta 2018 y fueron refugio de la clase media-alta barcelonesa, antes de que el estallido del turismo masivo sustituyera a los barceloneses de las grandes avenidas comerciales del centro de Barcelona.
Junto a un museo para 'guiris'
Ahora, el flamante restaurante colinda con una tienda de botas Dr Martens y con el museo para turistas White Rabbit, la discutida apuesta de María y Quique Vives Ybern. Antes, los herederos del Bulevard intentaron ceder el espacio a Decathlon, pero el proyecto no fructificó, cerró durante años y renació en 2024 como una experiencia inmersiva sobre la cultura y las tradiciones catalanas, con un popurrí de salas ambientadas con caganers, gegants, capgrossos, castellers y la leyenda de Sant Jordi.
Antes de la etapa georgiana, el emplazamiento había sido una de las apuestas del grupo Costa Este, la compañía de ocio nocturno y restauración liderada por los hermanos Javier y Ramon Bordas.
Imagen del Buelvard Rosa en 1988
En ese local, Costa Este abrió Boulevard, un concepto de doble planta que combinaba un restaurante de cocina de fusión, un lounge bar con entrada independiente desde la calle, un jardín interior y grandes cristaleras. Su propuesta gastronómica apostaba por una carta que iba del tartar de atún al tomahawk de un kilo, pasando por una completa oferta de sushi, con una programación nocturna con música en directo y fiestas temáticas.
Plaza difícil para los restaurantes
Las elevadas rentas de paseo de Gràcia son siempre un escollo para la rentabilidad de la restauración en la milla de oro de Barcelona. Resisten aún algunas cadenas de comida rápida, los emblemáticos El Nacional o La Pomarada y el nuevo Circolo Popolare, donde antes se alzaba el Citrus.
También se puede comer en algunos de los hoteles, como el Mandarin, o en la planta de arriba de la elegantísima tienda Santa Eulàlia, que dirige con guante de seda Lluís Sans.
Imagen de algunos de los platos de la comida georgiana
Sea como fuere, la gastronomía del Cáucaso vive una expansión notable en Barcelona, con locales como Kinza, Supra o Kaia, que han ido ganando un público fiel tanto entre la diáspora georgiana como entre los barceloneses interesados en el khachapuri, el khinkali y los vinos elaborados en ánforas kvevri.
Se da la circunstancia de que en el paseo de Gràcia, a apenas unos metros del nuevo Tbilisi, se encuentra el Consulado de Georgia en la ciudad.
Apuesta por el centro
También un grupo de restauración georgiano ha causado furor en el centro de Barcelona: se trata de los Tetruashvili, los reyes de Las Ramblas, que llegaron a poseer once restaurantes en este eje bajo un extraño entramado societario y restaurador.
Hoy, aguardan en la sombra, arrollados por el influjo de nuevos competidores, como Elharrar Mardochee, El Maki, exsocio de la familia y el gran restaurador de La Boquería, con tantos restaurantes a sus espaldas como polémicas.